jueves, 27 de febrero de 2014

*maratón* capítulos 25, 26, 27 y 28.



CAPÍTULO 25.

Yo: no estés tan seguro.
Justin: piénsalo bien.
Yo: ¿cuántas veces te lo voy a tener que repetir? Que sí, que tal vez te quiero, pero no quiero quererte, porque si me enamoro de ti lo único que voy a sentir es dolor, porque en cualquier momento me vas a dejar, o engañar, o no sé, una tontería de las tuyas, me pedirás otra oportunidad, te la daré y volverá a pasar lo mismo hasta que tú te canses de mi.
Justin: tal vez no te engañaría si me dieras lo que necesito.
Yo: pero no puedo, ese es el problema Bieb.
Justin: puedes perfectamente, pero te asusta, no tengas miedo, de todas formas la perderás algún día, ya no eres una niña pequeña, ¿por qué no conmigo?
Yo: porque quiero "perderla" con alguien que de verdad me quiera, sé que si lo hago contigo, me dejarás justo cuando acabemos.
Justin: yo te seguiré amando siempre.
Yo: eso es mentira Justin, y lo sabes perfectamente.
Justin: dame una oportunidad y lo sabrás, y de todas formas, si te dejo tras hacerlo, me cortarán el pene, y prefiero tenerlo conmigo.
Yo: ¿qué?
Justin: nada, cosas entre Marina y yo.
Yo: ajá, bueno, me tengo que ir.
Justin: sí, tienes que ir a mi casa, ya te echo de menos de nuevo.
Yo: eres más bipolar que yo... Ahora mismo no puedo.
Justin: ¿por qué? ¿dónde estás?
Yo: ¿a ti qué te importa?
Justin: me importa mucho, porque te quiero, ¿y tú?
Yo: ahora mismo no. Adiós.

No le dejo hablar y cuelgo.

-No tendría que haberlo cogido -le digo a Antoine, él me abraza por detrás.
-Has hecho bien -empieza a besarme el cuello.
-¿Por qué me dejas decirle que le quiero delante tuya?... no sé, ¿no te molesta?
-Muchísimo, pero si le quieres, no puedo hacer nada.
-Vaya -me giro hacia él y le pongo mis manos en su cuello-, no me esperaba esto.

Él me sonríe y me besa. Pone sus manos en mi cintura y me pega más a él, sus manos acarician toda mi espalda mientras yo revuelo su pelo con mis manos.

-Te quiero -me susurra entre un beso.
-Y yo a ti -le respondo sonriente.

Vuelve a besarme, sin poder controlarme, le quito la chaqueta y luego la camiseta, él hace lo mismo hasta quedarnos los dos desnudos. Me alejo de él y me tumbo sobre el sofá, él se pone encima mía y empieza a besarme de nuevo, siento su miembro sobre mi, lo rozo un poco con mi pierna, él suelta un gemido en mi boca, y empieza a acariciar mi cuerpo desnudo.

De repente él se detiene y gira la cabeza hacia mi móvil, alguien me está llamando. Él se levanta en silencio y con un suspiro voy a cogerlo, es Marina.

Marina: ¡hola! ¿interrumpo algo?
Yo: sí.
Marina: oh vaya, lo siento, te llamo luego.
Yo: gracias.
Marina: que no se te olvide la protección. Adiós.

No puedo evitar sonreír. Cuelgo tras ella y guardo mi móvil, me doy la vuelta, pero Antoine ya no está, su ropa tampoco.

-¿Antoine? -pregunto.
-¿Sí? -me pregunta desde otra sala.
-¿Dónde estás?
-En mi cuarto, mis padres volverán pronto, no quiero echarte pero...
-Ya. -digo interrumpiéndole.

Me visto, cojo mi teléfono y salgo de ahí sin despedirme. Cierro la puerta de un portazo y salgo a la calle. Empiezo a caminar hacia mi casa, aunque me pierda un poco, llego en media hora, el doble de cuando llegué.

Me quedo en mi cuarto y espero a que pase el tiempo.

DÍAS DESPUÉS.

-Hoy se va tu hermana, ¿no? -me pregunta Marina mientras termina su helado.
-Sí, ¿nos acompañarás al aeropuerto? -le pregunto.
-Por supuesto, ojalá me pudiera ir con ella y volver a ver a Chris...
-Me quieres mucho, eh.
-Bueno, tú también querrías volver a ver Justin.
-No, no quiero volver a verlo.
-¿Todavía no os habéis reconciliado?
-Por supuesto que no, sólo los acompañé al aeropuerto por Chris.
-Me parece muy bien, pero Chris es mío, ¿vale?
-Tranquila, todo tuyo.
-¿Y con Antoine?
-No voy mejor. Desde que le dejé plantado en el cine se ha comportado... extraño.
-¿Qué pasó cuando fuiste a su casa?
-Nada, sólo nos besamos... hasta que me llamaste y cuando colgué él se había vestido y me echó de casa.
-¿En serio? Menos mal, ya estaba pensando cosas...

Le sonrío y ponemos rumbo a mi casa, para que con Laura y Sam vayamos al aeropuerto.


-¡Hola! ¿Ya estás lista? -le pregunto a Laura al verla en su cuarto.
-No sé si quiero irme.
-¡Yo me voy  por ti! -interviene Marina.
-Venga Laura, eras tú la que insistió en no venir aquí, ¿ahora te quieres quedar?
-Sí.
-¿Es por Javier?
-Sí. No. No sé. En parte.
-¿No quieres volver a ver a todos tus amigos?
-Se habrán olvidado de mi, no me han llamado ni wa ni nada.
-No seas boba, nadie se olvidará de ti.
-No creas, esa gente se olvidaría de cualquiera.
-Verás que no, hazme caso, anda, ¿has hecho la maleta?
-Sí, está en el salón.
-Pues vámonos, ¿no?

Laura, Marina y yo salimos del cuarto, ella coge su maleta y junto a Sam, bajamos hasta el garaje. Metemos su maleta en el maletero. Laura se sienta delante con mi tía, y Marina y yo atrás.

-Laura -dice Marina en medio de la carretera-, cuando llegues ahí, ¿podrías decirle a Christian que le echo de menos?
-¿No se lo puedes decir por whatsapp?
-No.
-Vale.

NARRA LAURA.

Pongo mi maleta arriba y me siento junto a la ventana. Al lado mía se sienta una chica, rubia, guapa, sola, como yo.

En poco tiempo el avión despega. Enciendo mi móvil, lo pongo en modo avión y escucho música.

Tendría que habérselo dicho... pero... no sé. Javier no sabe que me e ido, y, no sé si era eso lo que quería, ya no sé qué siento por él, si de verdad lo quiero o si era una falsa alarma, además, ¿por qué no se lo dije? seguramente por lo que me dijo la última vez que le vi... soy una cobarde, y gilipollas, mi hermana sigue ahí y se conocen, él le preguntará dónde estoy y ella le dirá que en España y él... no sé qué hará y... mierda tengo miedo.

Cierro los ojos y me concentro en la música intentando olvidarlo todo durante el máximo tiempo posible.


-Señores pasajeros, les rogamos que para el aterrizaje apaguen sus teléfonos móviles o los pongan en modo avión.... -me despierta de pronto la voz de una azafata.

Me ato el cinturón y en poco tiempo me encuentro cruzando la puerta que me lleva a la calle, con la maleta en la mano, salgo fuera de aeropuerto.Todo el mundo me mira, esperando a alguien que les importa, pero que no soy yo.

-¡LAURA! -escucho una voz detrás mía, me resulta familiar...

Me giro y veo unas 8 personas, entre ellas, 7 niños y 1 adulta. Los reconozco a todos inmediatamente, no se han olvidado de mi...

Me contengo las lágrimas y empiezo a correr hacia ellos, Andrea hace lo mismo y nos abrazamos al encontrarnos, ahí estaban todos; Andrea, Ana, Mario, Juan, Paula, Álvaro, Elena y mi madre.

-¿Pero qué hacéis aquí? -les pregunto al acercarme más.
-Sorpresa -me responden todos a la vez.



CAPÍTULO 26.

NARRA AISHA.

-Tenemos que hablar -me dice Antoine en los vestuarios, pronto empezamos a trabajar.
-No me digas -le respondo fría.
-Aisha, por favor.

Le echo una mirada desafiante y salgo de ahí rápidamente ya vestida para reunirme con Marina y Leila. Las dos estaban sentadas en una silla al lado de la barra esperando a que lleguen clientes.

-Hola -les digo y me siento a su lado.
-Hombre, cada día tardas cuatro horas en los vestuarios -me dice Marina riendo.
-Ya, es que tardo lo mío en cambiarme.
-Ajá, claro -me guiña un ojo y se pone a "hablar" con Leila.

Pronto llegan los primeros clientes y me toca ir a recibirlos, y así durante todo el día...


-¿Entonces no quieres hablar? -me pregunta Antoine de nuevo al salir del trabajo.
-Que no, pesado, no hay nada que hablar.
-Pero, ¿por qué? ¿qué te pasa?
-Que me dejes, pesado, no lo entenderías -me doy la vuelta y empiezo a caminar.
-Es por Justin, ¿verdad?

Me detengo en seco, levanto un brazo, abro la boca para decir algo, pero me lo guardo, y sigo mi camino de nuevo mientras él se queda parado mirándome.


Llego a mi casa en poco tiempo, ahí, la comida estaba ya preparada y Sam me esperaba sentada.

-Hola -me dice sonriente en español.
-Hola -le respondo con una sonrisa- ¿qué hay de comer?
-Arroz y ensalada.
-Ahora voy.

Voy a mi cuarto, saco mi móvil, está bien, sólo tengo 126 mensajes de Justin y 10 de Antoine. Guardo mi móvil en el bolsillo y vuelvo a comer.


Al terminar, vuelvo a mi cuarto y saco mi móvil de nuevo, aunque está vez estoy dispuesta a leer todos los mensajes de Justin, supongo...

-Hola nena, te echo de menos.
-¿Qué tal?
-¿Estás ahí?
-Eh!
-Aisha...
-Contéstame.

Y así unos 100 mensajes más, me rindo y le contesto al fin:

-¿Qué quieres?
-Hombre, por fin -recibo la respuesta casi enseguida- ¿cómo estás?
-Mejor cuando no te hablaba.
-No seas tonta ;))
-Me tengo que ir, adiós -le miento.

Me escribe algo más, pero cierro el whatsapp justo cuando me llega, así que no puedo leerlo.

Mi móvil vuelve a vibrar, un wa de Justin... como acto reflejo lo cojo y abro el whatsapp, no entiendo por qué lo hice, es como si necesitara leer ese mensaje, como si siempre hubiera estado esperando un mensaje de Justin y ahora mismo me llegara por primera vez, no sé, es raro de explicar... es como... vital.

-Eso conmigo no cuela. Te quiero.
-Y yo a ti, tonto -mis dedos escriben solos, no me controlo.
-Tendría que haberme quedado contigo.
-Tendrías que haberlo hecho, sí.
-Quiero abrazarte... besarte... pero lo único que puedo hacer es escribirte un "te quiero", que coraje...
-Pronto Justin, pronto lo único que nos separará serán pocos milímetros :)
-Simplemente no puedo esperar.
-Sólo son 2 semanas, no es para tanto.
-Sí es para tanto, cuando vuelvas aquí te mataré a besos.
-Por mi encantada.
-Pues ya sabes, prepárate, preciosa.

NARRA LAURA.

-Sois los mejores, en serio -empiezo a abrazarlos a todos, hasta que llego a Mario.
-¿Pensabas que nos olvidaríamos de ti? -me dice con una sonrisa.
-Por todos los whatsapp que me habéis mandado, nooo -le digo con ironía.
-Es imposible olvidarse de ti -me guiña un ojo y nos abrazamos.

Los saludo a todos y mi madre, cogiendo mis maletas, se va dejándome sola con ellos. Salimos fuera del aeropuerto y empezamos a caminar hasta volver a la civilización.

Como siempre, vamos al parque y nos sentamos en el césped, donde siempre nos ponemos.

-¿Alguien tiene un cigarrito? -pregunta Ana.
-No os lo vais a creer -la interrumpo- he estado 2 semanas enteras sin cigarro, sólo cachimba, aunque súper poco porque mi tía y mi hermana lo sabrían...
-Joder, pobrecita, ha tenido que ser una tortura.
-Y tanto...
-Tranquila -interviene Álvaro- yo tengo la solución.

Saca de su bolsillo un paquete de cigarros, me ofrece uno y me lo pongo en la boca mientras él me lo enciende.

NARRA AISHA.

Alguien llama a la puerta, por lo cual suelto mi teléfono y voy a abrir, mi tía no está.

-¿Antoine? -digo sorprendida al ver su cara.

Pero no me deja ni preguntarle qué hace aquí, él se lanza hacia mi y me besa cogiendo mi cara con sus manos. Me dejo llevar y cierro los ojos. Noto como él cierra la puerta detrás suya mientras empieza a besarme el cuello.

-No deberías haber venido -susurro mientras está con mi cuello.
-Tenía que terminar lo que empecé -me responde y noto una pequeña sonrisa en su cara.

Sonrío y le pego más a mi, él baja sus manos a mi cintura y empieza a acariciarme por debajo de mi camiseta, y, otra vez, nos desnudamos los más rápido posible.

Me alejo de él y camino hasta mi cuarto, él me sigue a escasos metros, me tumbo sobre mi cama, sonríe y se tumba encima mía.

-¿Por dónde íbamos? -le digo intentando provocarlo repitiendo lo que hice la última vez: rozarlo con mi pierna.

Me mira y se muerde el labio inferior, empieza a besarme la boca, y lentamente, sus besos van bajando por todo mi cuerpo y vuelven a subir, pero, cuando vuelve a besarme la boca, mi teléfono empieza a sonar.

-Tengo que cogerlo, tal vez sea Laura -le digo mientras intento levantarme.
-Llámala luego, estás ocupada.
-Antoine...

Consigo que se quite de encima mía y miro mi teléfono, es un número desconocido:

Yo: ¿Sí? ¿Quién es?
X: ¿Laura? ¿Está Laura?
Yo: No, soy Aisha, su hermana, ¿quién es?
X: Soy Javier. ¿No está Laura contigo?
Yo: no, está en España, ya ha regresado, ¿no te lo ha dicho?
Javier: no... no... ¡mierda!
Yo: eh, ¿qué pasa?
Javier: joder, pues pasa que se ha ido sin despedirse.
Yo: bueno, no te enfades, tendrá sus motivos, no sé.
Javier: pero coño, piensa que la persona que más amas se va, así, sin más, sin decirte nada, joder, me cago en ella.
Yo: llámala y habla con ella.
Javier: no soy tan tonto, no me lo coge.
Yo: voy a hablar con ella...
Javier: sí, por favor.

Cuelgo el teléfono sin saber qué pensar e inmediatamente después, marco el teléfono de Laura.


CAPÍTULO 27.

Laura: ¿sí? -oigo ruido de la calle.
Yo: ¿no le has dicho a Javi que te ibas?
Laura: ay... es que a ver, se lo iba a decir, pero era muy pesado, así que preferí no decirle nada, por si acaso... tú no le digas dónde vivo ¿vale?
Yo: ¿por qué? Laura, ¿qué pasa?
Laura: cosas nuestras, no le eches cuenta y sobretodo, si te llama, no se lo cojas.
Yo: pero ¿por qué?
Laura: por que lo digo yo.
Yo: me acaba de llamar, me ha dicho que no le coges las llamadas y le he dicho que has vuelto a España, así que ya me estás dando motivos de por qué no quieres que le diga nada más o le diré nuestra dirección.
Laura: no serías capaz de llevar un pederasta a casa.
Yo: ¿¡es un pederasta!?
Laura: a ver, no sé, pero se comporta como tal, por eso no quiero que le digas eso, ¿es muy complicado para tu minúsculo cerebro o te vale?
Yo: me vale.
Laura: pues ya está, todos felices.
Yo: todos felices no, cariño, yo vivo en la misma ciudad que él por si no lo sabías, me lo puedo encontrar perfectamente por la calle y tal vez sabe hasta dónde vivías y vivo.
Laura: ¿pero no ibas a casa de Marina?
Yo: sí, pero ¿y Sam?
Laura: a joderse, me tengo que ir, besos desde donde está Justin.
Yo: puta, adiós.
Laura: ay, yo también te quiero hermanita.

Cuelgo con una pequeña sonrisa y me giro para ver a Antoine que me sigue esperando.

-¿Para otro día? -le digo "entristecida".
-Lo estaré esperando.

Recoge su ropa y se viste, yo hago lo mismo, la verdad es que se me acaban de quitar todas las ganas de hacer algo pensando en ese "pederasta"....

-Bueno, nos vemos en el trabajo -le digo cuando ya estamos los 2 vestidos.
-O tal vez antes... -me responde guiñándome el ojo.

Le sonrío falsamente, cierro la puerta e inmediatamente después se me borra esa "sonrisa". Cojo mi teléfono y llamo a Marina.

Marina: hello babeeeeeeeeeee, vashappening?
Yo: ¿qué te has tomado, cariño?
Marina: Cola Cao 0!
Yo: ¿no me jodas? Ahora entiendo tu estado de ánimo.
Marina: es que soy especial, ¿sabes?
Yo: no, tranquila, lo supe en cuanto te vi por primera vez.
Marina: se me nota en la mirada... hay que me sonrojo cariño de mi alma.
Yo: no eres especial, eres subnormal.
Marina: yo también te amo, ¿sabes?
Yo: sí, lo sé, todos me aman.
Marina: eres muy graciosa pequeñaja, me aman más a mi que a ti.
Yo: bueno da igual -interrumpo riendo- que, ¿me voy a tu casa, pues?
Marina: ¡es verdad! Pues vente cuando quieras... bueno a partir de un par de horas que tengo que limpiar esta pocilga si quieres entrar.
Yo: vale, pues voy a llamar a mi tía y haré la maleta.
Marina: Pos ok. Nos vemos chica sexy.
Yo: me parezco a ti.
Marina: ya lo sé, tranquila.

Cuelgo y no puedo evitar echarme a reír, Marina nunca va a cambiar...
Marco el número de mi tía, y la llamo.

Sam: hola.
Yo: eh, hola, bueno, voy a hacer la maleta e irme a casa de Marina, ¿vale?
Sam: oh, claro, espérame antes de irte.
Yo: vale, ¿cuándo vuelves?
Sam: en poco tiempo, sólo tengo que terminar unos asuntos y vuelvo.
Yo: vale, nos vemos, adiós.
Sam: adiós.

Colgamos a la vez y empiezo a hacer la maleta, cada vez queda menos para salir de esta ciudad y volver a verlos a todos... Jessica, Ryan, María, Chazz... Justin... ¿cómo les irá?

NARRA LAURA.

Empiezo a consumir el cigarro, hacía tanto tiempo que este humo no invadía mi cuerpo... me sentía tan vacía sin él...

-¿Qué? ¿Te sigue gustando? -me pregunta Ana mientras se toma uno ella también.
-Por supuesto -le respondo con una sonrisa.
-Y... ¿qué tal en París? ¿has perdido la virginidad con algún buenorro?
-¡Ana! No he perdido la virginidad, sólo he "estado" con uno, pero lo he dejado plantado.
-Oh, vaya... ¿por qué?
-No sé, era muy pesado, parecía un poco pederasta, me dio hasta miedo una vez.
-¿Pero estaba bueno?
-Sí.
-Entonces qué más dá, habértelo follao y ya.
-Ana, no soy como tú.
-Deberías.

Nos terminamos las dos el cigarrillo y empezamos a charlar con los otros, acerca de París, lo que ellos han echo, las bicis o móviles que han robado.... lo típico.

-¿Vamos a dar una vuelta en bici? -propone Álvaro.
-Yo me apunto -responden Juan y Mario.
-Sí, yo también, ¿te apuntas, Andrea? -respondo.
-Claro, pero no tengo bici aquí.
-Eso se arregla. Andrea, móntate con Juan y Laura con Mario y ya -dice Álvaro.

Asentimos y nos levantamos mientras los otros se quedan ahí sentados. Nos acercamos a las bicis de Álvaro, Juan y Mario (supongo que todas robadas). Álvaro se sube en la suya, yo me monto en la parte de delante de la de Mario y Andrea en la de Juan y empiezan a pedalear como pueden.

-¿Dónde vamos? -pregunta Mario.
-Yo que sé, a dar una vuelta -le responde Álvaro.
-Me he perdido tantas cosas en París... -le susurro a Mario.
-Por ejemplo, yo -me responde sonriente.
-No me refería a eso, tonto, decía montar en bici así, y todo eso.
-Ya lo sé, hasta ahí llego.
-Pues no lo parece.
-Me prometiste algo antes de irte, ¿te acuerdas?
-Claro que me acuerdo, he estado esperándolo desde que me fui.
-¿Hoy?
-¿Ahora?
-Vale, voy a ir lentito y así nos "escapamos".
-Vale -le respondo riendo.

Y así hizo, en una calle estrecha nos pusimos los últimos y dimos media vuelta sin que se dieran cuenta, en realidad da igual si nos ven irnos o si no, ya saben que tenemos un pequeño trato. Así que llegamos hasta la casa de Mario en bici, la ata a un árbol y abre la puerta.

-Por fin a solas -le murmuro mientras rodeo su cuello con mis manos.
-Sí, por fin.

Él empieza a besarme, y entre beso y beso nos desnudamos. Me empuja contra la pared y sin vacilar, introduce su dedo ágilmente en mi. Agarro su espalda con fuerza y suelto unos gemidos, los saca y, poco a poco, introduce su miembro.

NARRA AISHA.
(QUEDAN 7 DÍAS PARA VOLVER A ESPAÑA)

-Sólo una semana, tía, que ilusión -me dice Marina al despertar.
-Ya, en realidad me da un poco de pena irme de aquí, pero no puedo aguantar a volver a verlos a todos.
-¿A todos o a Justin?
-A todos y a Justin.

Nos reímos un poco y nos vestimos. En poco tiempo ya estamos de camino al trabajo.

-Ya nunca hablas con Chris, ¿verdad? -le pregunto por el camino.
-Sí hablo con él, pero no mucho, sólo por whatsapp.
-Ya... ¿cómo os va?
-Bien, supongo, no es lo mío esto de relaciones a distancia...
-Ni lo mío, estoy todo el rato peleándome y reconciliándome con Justin.
-¿Y con Antoine?
-No estoy segura, creo que en realidad no quiero nada serio con él, sólo amigos y ya, pero no lo sé.
-Ojalá sea verdad, tú estás echa sólo y para Justin.
-No digas tonterías.
-Es la verdad, igual que yo para Chris.
-¿Cómo lo has hecho? Para establecer esa relación tan... buena entre tú y Chris, ¿no tenías... no sé, miedo, al principio de que te dejara o te engañara?
-Así son las relaciones, Aisha. Si amas a alguien, tienes que correr riesgos y sobretodo, confiar en esa persona, que no es tu caso.
-Ya, pero yo sé lo que me va a pasar si confío en Justin.
-No, no lo sabes y no lo sabrás hasta que confíes en él, ¿vas a confiar en él algún día?
-Sí, voy a intentar confiar en él.


CAPÍTULO 28.

(QUEDA 1 DÍA).

-Joder tía, estoy muy nerviosa ¿ok? Mañana, joder, ¡mañana! -me chilla Marina.
-Ya lo sé, ¿vale? Relájate y has la maleta, ¿tienes tu billete de avión?
-No, sí, no, sí, espera, no sé, ni idea.
-Pues si no lo tienes no vas a volver, guapa.
-¡NO! Voy a buscarlo.

Justo cuando Marina empieza a rebuscar en todo su cuarto, mi móvil se pone a sonar, es Jusin. Lo cojo con una sonrisa en mis labios.

Yo: hola, mi amor.
Justin: ya echaba de menos tu voz, preciosa.
Yo: y yo a ti, tengo tantas ganas de verte.
Justin: mañana me vas a tener en primera fila del aeropuerto esperándote.
Yo: mañana, Marina y yo seremos las primeras en salir de ese avión.
Justin: eso espero.
Yo: si vieras a Marina, la pobre está súper nerviosa, creo que ha perdido su billete de avión...
Justin: es típico de ella, tranquila, lo encontrará muy pronto, dile que busque en el baño, por una extraña razón le gusta llevarse todas sus cosas al cuarto de baño.
Yo: vale, ahora se lo diré. ¿Cómo van las cosas por ahí?
Justin: bien, más o menos, igual que la última vez que me preguntaste. Jessica y María van a su bola, Ryan y yo a nuestra bola y Chazz va de una bola a otra bola.
Yo: cuántas bolas, ¿no?
Justin: sí, pero cuando vosotras dos volváis seguro que volveremos a ser la misma bola de siempre.
Yo: eso espero, ¿vendrán ellos también a vernos?
Justin: por supuesto.

Hablamos unos minutos más acerca de lo mucho que le echo de menos. Sinceramente echaba mucho de menos esas típicas charlas de enamorados diciendo "te echo de menos" "yo más" "no, yo más" y así durante media hora, aunque con Justin no era el caso, él era más sincero y bruto, especial y perfecto a su manera y eso me encanta de él. Quiero verlo, ya.

-¡Marina! -le chillo dejando de pensar en ello.
-¿Qué? -me responde, sigue buscando el billete.
-¿Has buscado en el cuarto de baño?
-No -empieza a caminar, abre la puerta del baño y se queda mirando- ¿cómo lo sabías? Puta, lo habías dejado ahí a propósito.
-Me lo ha dicho Justin, dice que sueles dejar las cosas ahí.
-Pues menos mal que lo encuentro, por que vamos, llego a perderlo y... -entra en el baño y coge el billete- ¡anda! ¡un preservativo! Lo estaba buscando, pensaba que me lo habías cogido y lo habías usado.
-¿Por qué tienes eso? -le pregunto riendo.
-No es mío, Christian se trajo 3.
-¿Y los otros 2? -pregunto para picarla, ella empieza a reír.
-Creo que sabes la respuesta.
-Sí, la sé -sonrío y las dos empezamos a reirnos.


Por la mañana, suena el despertador de Marina a las 6, creo que tanto ella como yo hemos pasado la peor noche de nuestra vida, las 2 tenemos ojeras, me he dormido a las 4 y ella seguramente más tarde. Estaba demasiada nerviosa como para pegar ojo, hoy, hoy por fin voy a verlo, después de tantas semanas que se me han echo eternas.... no entiendo por qué cuando él vino a verme desperdicié ese tiempo tan valioso, pero por fin la cuenta atrás a llegado a 0, he estado 30 días, nada más y nada menos que 30 días separada de todas esas personas tan especiales en mi vida, excepto Marina, Laura y en parte Chris y Justin, simplemente no me lo puedo creer, no sé cómo lo he echo para sobrevivir a esto.

-¿Lo tienes todo preparado? -me pregunta Marina haciéndome volver en sí.
-Sí, ¿vamos al trabajo a despedirnos y a que nos cobren?
-Si no nos habríamos levantado a las 6, cariño.

Le sonrío, nos vestimos y salimos a la calle. Llegamos al bar en poco tiempo, ya está abierto. Entramos y Leila nos recibe sonriente.

-¡Hola! -nos dice mientras nos abraza.
-Vamos a hablar con Ricardo, hablamos luego, ¿vale? -le dice Marina.
-Se llama Eduardo y no creo que te haya entendido, subnormal -le digo riendo.
-Pues díselo tú, listilla -me responde haciendo muecas.
-Vamos a hablar con Eduardo, volvemos luego, ¿vale? -le digo a Leila con orgullo.
-Ah vale, hasta luego -me responde con una sonrisa.

Las dos vamos a su despacho, llamamos a la puerta y esperamos a que nos deje entrar. Unos minutos después, por fin contesta.

-Pasad -murmurra, Marina abre la puerta.
-Buenos días -le digo.
-Ah, hombre, tomad asiento, por favor -obedecemos y nos sentamos- bueno, hoy ya os vais ¿no?
-Sí, es un pena dejar esta hermosa ciudad -dice Marina con un tono de ironía que espero que no haya notado Eduardo.
-Sí, es verdad, supongo que queréis vuestra paga, ¿no? -las dos asentimos-, dadme un segundo por favor.

Nos quedamos en silencio. Él saca un papel y se pone a escribir. Hace algunas cuentas con la calculadora, por fin nos vuelve a mirar.

-Vale, empecemos por Aisha, te dije que 20€ la hora y no has faltado ningún día, así que tendrás tus 3120€, ahora me darás tu número de cuenta bancaria y te hago la transverencia, y tú, Marina, era 15€ la hora al tener que lavar los platos sólo y no has faltado ningún día, así que serán 2340€, lo mismo te digo.

Le dimos nuestra cuenta bancaria y salimos del despacho. Al salir, estaba todo el personal reunido.

-Adiós, os echaremos mucho de menos -nos dice Leila- siempre que vengáis a París, pasarse por aquí.
-Lo mismo digo, adiós -dice Felipe.
-Adiós preciosas -nos dice Pierre mientras nos abraza.

Nos despedimos de ellos, aunque Marina se queda un poco más tiempo. Yo me alejo y me reuno con Antoine, que me esperaba un poco más lejos.

-No quiero que te vayas -me murmura y rodea mi cadera con sus brazos.
-Ni yo -le miento.
-Te amo, pequeña, tenemos que seguir en contacto, y te juro que vendré a visitarte.
-Más te vale -le digo sonriente.

Nos besamos suavemente un par de veces hasta que oigo los pasos de Marina acercándose y nos despegamos. Abrazo por última vez a cada uno de ellos y salimos por la misma puerta por la cual entramos un día muy emocionadas.

-¡Próxima parada, España! -dice Marina sonriente.
-¿No estás triste? -le digo con una medio sonrisa.
-La verdad es que no, no he entendido nada de lo que me han dicho, no tengo tanta confianza con ellos, sólo con Leila.
-Ya...

Volvemos a casa de Marina, cogemos todas las maletas y bajamos. Ahí, el coche de mi tía nos estaba esperando para llevarnos al aeropuerto. Ponemos todas las maletas en el maletero y en unos 15 minutos llegamos a nuestro destino.

Me despido de ella con un abrazo, un beso y un gran "gracias". Entramos en el aeropuerto, sacamos nuestros billetes y hacemos cola para el escaner y todo eso.


-Tía, en una hora y poco más estaré en la cama con Chris, ¿no estás nerviosa? -me dice Marina cuando nos sentamos en un sillón del avión.
-Anda, qué fina eres -le respondo con una sonrisa.
-A ver, que han sido 2 semanas sin tener contacto con nadie, tú tenías Antoine, yo no tenía nadie, además, todavía tengo el condón que encontré en el baño.
-Yo en una hora y poco más estaré abrazando y tal vez besando a Justin y con los otros. ¿No te vas a quedar a dar una vuelta?
-Me temo que no, ya te lo he explicado, tengo necesidades -me dice riendo.
-Vale... no puedo creer que en una hora estaré ya con él...
-Ni yo, tía, es muy fuerte, ¿ok? voy a morir de nervios...

El avión despega y empieza a volar. Marina se muerde las uñas, yo me pongo los cascos, escucho música y miro por la ventana, pronto Bieber... pronto.


Marina y yo somos las primeras por el pasillo que nos lleva a ver a Justin y los demás. Una puerta, sólo una puerta nos separa. Nos ponemos delante y ésta se abre dejando ver todas las personas que oculta, por fin hemos llegado, por fin estoy a pocos metros de Justin, por fin...


--------------------------------------------------------------------------------------------------------

... he terminado el maratón jajajajaj
Espero que os haya gustado mucho <3 y siento haber tardado tanto, es que me es súper complicado escribir ahora con todo esto del colegio... aunque ya tengo mini vacaciones que acaban mañana jajaja así que mañana subiré el 29 :)
Muchas gracias a mi Marinita y a mi Liiliita por comentar, se os quiere mucho <333
Y nos vemos en el capítulo 29, besotes <3

1 comentario: