martes, 11 de marzo de 2014

Capítulo 29.


NARRA LAURA.

Desde aquel día, entre Mario y yo había algo... nuevo. Éramos más inseparables y, aunque no llegábamos a ser novios, nos queríamos muchísimo, él sólo tenía ojos para mi y yo sólo tenía ojos para él. Cada vez que quedábamos estábamos todo el rato mirándonos y sonriendo y, obviamente repetimos alguna que otra vez.

Pero hoy era diferente, esta noche he quedado con Andrea y Ana para ir a una discoteca para menores y pienso olvidarme de él durante 1 noche, además, él también saldrá con sus amigos y ni si quiera somos novios, por lo cual, haga lo que haga, no estaré engañándolo.

-¿Estás lista? -me pregunta Ana.
-Sí, eso creo, ¿a qué hora es? -le respondo.
-Dentro de 10 minutos, espero que Andrea no llegue muy tarde... ¿tienes planeado algo para esta noche?
-No, ya veré si hay alguien ahí. ¿Y tú?
-Sí, esta mañana pasé a la farmacia y mira lo que he comprado -saca de su bolso una caja de condones-, ¿quieres uno?
-No me vendría mal, por si acaso.

Me sonríe y me ofrece uno, que tomo con cuidado y lo meto en mi bolso.

En poco tiempo llega Andrea y la discoteca abre sus puertas. Entramos junto a muchos otros jóvenes.

Al principio nos quedamos las 3 juntas, pero no tardamos en separarnos; Ana encontró a un tío bueno que siguió y ahora mismo están "bailando" y Andrea ha ido a la barra  ver si encuentra alguien, mientras yo me quedo de pie, con mi única compañía el móvil esperando a que alguien se acerque, aunque si nadie lo hace, iré a buscar.

-Hola -levanto la mirada y me encuentro con unos preciosos ojos verdes.
-Hola -le digo sonriente al chico que me acaba de hablar, está bueno...
-¿Esperando a alguien? -me fijo en su cuerpo, que no está nada mal... se nota que habrá ido al gimnasio un par de veces.
-Tal vez... -le respondo mordiéndome el labio, él me sonríe.
-¿Quieres ir a tomar algo? -asiento y nos acercamos a la barra, por suerte Andrea ya no está- ¿sirven cerveza? -pregunta él al camarero.
-Sin alcohol -le responde éste.
-Es lo mejor que hay... deme dos -en poco tiempo el camarero nos sirve los dos vasos, y empezamos a beber-, ¿vives por aquí? -me pregunta entre trago y trago.
-Sí, a unos minutos andando, ¿y tú? Nunca te había visto.
-La verdad es que no vivo muy cerca, a las afueras de la ciudad, pero vengo al colegio aquí y tengo a todos mis amigos aquí también.
-¿Dónde vives en las afueras?
-En una casa de mi tío en medio de la nada con mi padre, aunque casi nunca está en casa, si no que pasa todo el día en su pequeño taller al lado de la casa arreglando cosas.
-Así que ahora mismo en tu casa no hay nadie... -susurro pegándome más a él, intentando hacer que pille la indirecta.
-Exacto. Nadie. Pero la noche es joven aún.

Le sonrío y de un trago me acabo mi bebida, él hace lo mismo y empieza a besarme.

NARRA AISHA.

-¡CHRIS! -chilla Marina cuando la puerta se abre dejándonos ver a la multitud.

Ella sale corriendo a sus brazo, cuando están los dos juntos, se funden en un cálido abrazo y barios besos mientras yo busco con la mirada a Justin, mis ojos se cruzan con los suyos y me quedo petrificada.

Hasta que por fin reacciono, y con la mayor sonrisa posible, empiezo a caminar hacia él, cada vez más rápidamente, hasta que, igual que Marina y Chris, nos besamos con la mayor pasión posible.

-Te he echado tanto de menos, pequeña -me dice y me vuelve a besar.
-Y yo a ti, pequeño -le respondo sonriente.

Me separo de Justin y me acerco a los otros que nos observaban con una sonrisa: Jess, María, Ryan y Chazz. Les doy un gran abrazo saludándolos. Me giro en busca de Chris para saludarlo también, pero él y Marina ya habían desaparecido.

-Te hemos hechado muchísimo de menos -me dice Jessica sonriente.
-Y yo a vosotros, un mes sin vosotros es horrible -les respondo sonriente.
-¿Vamos a dar una vuelta? -propone Ryan.
-Sí, vamos allí por favor, hecho mucho de menos el embarcadero

Empezamos a caminar todos juntos. Justin y yo cogidos de la mano por momentos hasta que llegamos al embarcadero, qué de tiempo que no venía aquí....

-¿Alguien tiene bañador? -pregunto.
-Qué fina te has vuelto en París -me responde Ryan riendo-, aquí no necesitas bañador.
-Es mucho más cómodo en bañador -le reprocho, él se ríe en silencio.

Los chicos se quitan la camisa... por dios, que pectorales tienen todos... y corren al agua, como si fuera una carrera. Se tiran todos a la vez, lo cual hace que unas gotas caigan encima mía.

-¿Vais a meteros? -le pregunto a Jess y María.
-Por supuesto -responde Jess contenta.
-Yo... -murmura María- no creo.
-No seas boba, te tienes que meter, está genial, ¿nunca has probado? -insiste Jess, María niega de la cabeza.
-Hazme caso, yo al principio estaba como tú, y ahora muero de ganas de tirarme al agua, te parecerá un poco asqueroso, y no te voy a mentir, es asqueroso, pero es una experiencia que nunca olvidarás.
-Aisha, está muy claro que no se va a tirar por voluntad propia...
-Tienes razón...

Jessica y yo sonreímos, nos quitamos los zapatos y calcetines y obligamos a María que haga lo mismo. Una vez que lo hace, entre Jess y yo la cogemos cada una por un brazo y como podemos la tiramos al agua ignorando sus chillidos.

Los chicos la reciben en el agua con chapuzones, ella se tiene que apoyar en el hombro de Justin para no ahogarse, aunque en el fondo está feliz, cuando los dos comporten una mirada tan cerca el uno del otro, me entra una rabia incontrolable que hace que me tire yo también justo al lado de Justin. Al caer al agua, él me agarra soltando a María, que empieza a nadar por sí sola.

-Interesante... -murmura Justin mirándome.
-¿Qué? -le respondo sonriendo.
-Eres muy sexy cuando estás celosa -me dice riéndose, fijo mi mirada en él fingiendo estar seria.
-No estoy celosa -le miento.
-Claro que lo estás, si no no estarías tan roja.
-Eres tonto -no puedo evitar enseñarle mis dientes con una sonrisa, que enseguida me quita con un beso.


Al cabo de muchos minutos en el agua jugando como críos me salgo del agua junto a Jessica. Las dos nos tumbamos no muy lejos de la orilla, al lado de donde dejamos los zapatos, y tomamos el Sol, hasta que oí a alguien salir del agua. Abrí los ojos para ver de quién se trataba...

...Justin.

Sonrío para mis adentros. Jessica se levanta mirándome con una sonrisa y se vuelve a meter en el agua. Justin se detiene justo delante mía.

-Me tapas el Sol -le reprocho bromeando.
-Perdóneme señorita -me responde sonriendo.

Se tumba al lado mía y mira el cielo, unos segundos después, cierra los ojos, me quedo mirándolo, es tremendamente sexy el condenado...

-¿Qué miras? -me pregunta abriendo poco a poco los ojos y mirándome.
-Miro lo sexy que eres -le digo francamente.
-Eso ya lo sé.
-¿Y yo?
-Tú... me pregunto por qué estoy con una chica tan fea -se gira para mirarme, hago lo mismo.
-¿Tan fea soy? -le pregunto sonriente, él asiente-, entonces tendré que buscarme a alguien que me quiera... Chazz está bien, o Ryan, tal vez...
-Mmm... te pegaría más... Justin.
-¿Sí? Pero él dice que soy fea.
-Pues él es un gran mentiroso.
-¿En qué quedamos?
-En que formamos la pareja más sexy del mundo.

Le sonrío y me levanto para después tumbarme encima suya, como en los viejos tiempos... Él me sonríe, yo me muerdo el labio y pongo mis manos en su pecho todavía mojado mientras empezamos a besarnos.

Sus manos se colocan debajo de mi camiseta empapada todavía y empieza a acariciar mi piel mojada. Me desabrocha el sujetador  y acaricia como puede mis pechos, aprovecho para rozar mis pierna con su miembro, siento como se estremece, así que repito esto varias veces, las suficientes para provocarlo.

-¿Pasas la noche en mi casa? -me pregunta sonriendo.
-Lo intentaré -le respondo, y vuelvo a rozarle su miembro.

Bajo mi mano por su cuerpo hasta llegar donde rozaba mi pierna: a su miembro. Sin saber muy bien qué hacer, ya que tengo los ojos cerradas por los besos, empiezo a acariciar su miembro por encima de sus pantalones, lenta, muy lentamente, subo un poco mi mano y la hago pasar por debajo de sus calzoncillos, noto unos cuanto gemidos en mi boca, empiezo a notar la forma de su miembro, pero me detengo cuando iba a llegar hasta él.

-¿Y si seguimos... en un sitio más... privado? -le susurro.
-Vayámonos, entonces.

Le sonrío, pensaba que lo decía en plan broma, pero se levantó quitándome de encima y se puso los zapatos, hice lo mismo. Ni si quiera nos despedimos de los otros y empezamos a caminar por la calle aunque nuestra rota estuviera empapada.

Llegamos a su casa en poco tiempo, sinceramente, no sé en qué estoy pensando.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Pécora, ahora tienes que subir jejeje
SUBE.
porfavor:)

jueves, 27 de febrero de 2014

*maratón* capítulos 25, 26, 27 y 28.



CAPÍTULO 25.

Yo: no estés tan seguro.
Justin: piénsalo bien.
Yo: ¿cuántas veces te lo voy a tener que repetir? Que sí, que tal vez te quiero, pero no quiero quererte, porque si me enamoro de ti lo único que voy a sentir es dolor, porque en cualquier momento me vas a dejar, o engañar, o no sé, una tontería de las tuyas, me pedirás otra oportunidad, te la daré y volverá a pasar lo mismo hasta que tú te canses de mi.
Justin: tal vez no te engañaría si me dieras lo que necesito.
Yo: pero no puedo, ese es el problema Bieb.
Justin: puedes perfectamente, pero te asusta, no tengas miedo, de todas formas la perderás algún día, ya no eres una niña pequeña, ¿por qué no conmigo?
Yo: porque quiero "perderla" con alguien que de verdad me quiera, sé que si lo hago contigo, me dejarás justo cuando acabemos.
Justin: yo te seguiré amando siempre.
Yo: eso es mentira Justin, y lo sabes perfectamente.
Justin: dame una oportunidad y lo sabrás, y de todas formas, si te dejo tras hacerlo, me cortarán el pene, y prefiero tenerlo conmigo.
Yo: ¿qué?
Justin: nada, cosas entre Marina y yo.
Yo: ajá, bueno, me tengo que ir.
Justin: sí, tienes que ir a mi casa, ya te echo de menos de nuevo.
Yo: eres más bipolar que yo... Ahora mismo no puedo.
Justin: ¿por qué? ¿dónde estás?
Yo: ¿a ti qué te importa?
Justin: me importa mucho, porque te quiero, ¿y tú?
Yo: ahora mismo no. Adiós.

No le dejo hablar y cuelgo.

-No tendría que haberlo cogido -le digo a Antoine, él me abraza por detrás.
-Has hecho bien -empieza a besarme el cuello.
-¿Por qué me dejas decirle que le quiero delante tuya?... no sé, ¿no te molesta?
-Muchísimo, pero si le quieres, no puedo hacer nada.
-Vaya -me giro hacia él y le pongo mis manos en su cuello-, no me esperaba esto.

Él me sonríe y me besa. Pone sus manos en mi cintura y me pega más a él, sus manos acarician toda mi espalda mientras yo revuelo su pelo con mis manos.

-Te quiero -me susurra entre un beso.
-Y yo a ti -le respondo sonriente.

Vuelve a besarme, sin poder controlarme, le quito la chaqueta y luego la camiseta, él hace lo mismo hasta quedarnos los dos desnudos. Me alejo de él y me tumbo sobre el sofá, él se pone encima mía y empieza a besarme de nuevo, siento su miembro sobre mi, lo rozo un poco con mi pierna, él suelta un gemido en mi boca, y empieza a acariciar mi cuerpo desnudo.

De repente él se detiene y gira la cabeza hacia mi móvil, alguien me está llamando. Él se levanta en silencio y con un suspiro voy a cogerlo, es Marina.

Marina: ¡hola! ¿interrumpo algo?
Yo: sí.
Marina: oh vaya, lo siento, te llamo luego.
Yo: gracias.
Marina: que no se te olvide la protección. Adiós.

No puedo evitar sonreír. Cuelgo tras ella y guardo mi móvil, me doy la vuelta, pero Antoine ya no está, su ropa tampoco.

-¿Antoine? -pregunto.
-¿Sí? -me pregunta desde otra sala.
-¿Dónde estás?
-En mi cuarto, mis padres volverán pronto, no quiero echarte pero...
-Ya. -digo interrumpiéndole.

Me visto, cojo mi teléfono y salgo de ahí sin despedirme. Cierro la puerta de un portazo y salgo a la calle. Empiezo a caminar hacia mi casa, aunque me pierda un poco, llego en media hora, el doble de cuando llegué.

Me quedo en mi cuarto y espero a que pase el tiempo.

DÍAS DESPUÉS.

-Hoy se va tu hermana, ¿no? -me pregunta Marina mientras termina su helado.
-Sí, ¿nos acompañarás al aeropuerto? -le pregunto.
-Por supuesto, ojalá me pudiera ir con ella y volver a ver a Chris...
-Me quieres mucho, eh.
-Bueno, tú también querrías volver a ver Justin.
-No, no quiero volver a verlo.
-¿Todavía no os habéis reconciliado?
-Por supuesto que no, sólo los acompañé al aeropuerto por Chris.
-Me parece muy bien, pero Chris es mío, ¿vale?
-Tranquila, todo tuyo.
-¿Y con Antoine?
-No voy mejor. Desde que le dejé plantado en el cine se ha comportado... extraño.
-¿Qué pasó cuando fuiste a su casa?
-Nada, sólo nos besamos... hasta que me llamaste y cuando colgué él se había vestido y me echó de casa.
-¿En serio? Menos mal, ya estaba pensando cosas...

Le sonrío y ponemos rumbo a mi casa, para que con Laura y Sam vayamos al aeropuerto.


-¡Hola! ¿Ya estás lista? -le pregunto a Laura al verla en su cuarto.
-No sé si quiero irme.
-¡Yo me voy  por ti! -interviene Marina.
-Venga Laura, eras tú la que insistió en no venir aquí, ¿ahora te quieres quedar?
-Sí.
-¿Es por Javier?
-Sí. No. No sé. En parte.
-¿No quieres volver a ver a todos tus amigos?
-Se habrán olvidado de mi, no me han llamado ni wa ni nada.
-No seas boba, nadie se olvidará de ti.
-No creas, esa gente se olvidaría de cualquiera.
-Verás que no, hazme caso, anda, ¿has hecho la maleta?
-Sí, está en el salón.
-Pues vámonos, ¿no?

Laura, Marina y yo salimos del cuarto, ella coge su maleta y junto a Sam, bajamos hasta el garaje. Metemos su maleta en el maletero. Laura se sienta delante con mi tía, y Marina y yo atrás.

-Laura -dice Marina en medio de la carretera-, cuando llegues ahí, ¿podrías decirle a Christian que le echo de menos?
-¿No se lo puedes decir por whatsapp?
-No.
-Vale.

NARRA LAURA.

Pongo mi maleta arriba y me siento junto a la ventana. Al lado mía se sienta una chica, rubia, guapa, sola, como yo.

En poco tiempo el avión despega. Enciendo mi móvil, lo pongo en modo avión y escucho música.

Tendría que habérselo dicho... pero... no sé. Javier no sabe que me e ido, y, no sé si era eso lo que quería, ya no sé qué siento por él, si de verdad lo quiero o si era una falsa alarma, además, ¿por qué no se lo dije? seguramente por lo que me dijo la última vez que le vi... soy una cobarde, y gilipollas, mi hermana sigue ahí y se conocen, él le preguntará dónde estoy y ella le dirá que en España y él... no sé qué hará y... mierda tengo miedo.

Cierro los ojos y me concentro en la música intentando olvidarlo todo durante el máximo tiempo posible.


-Señores pasajeros, les rogamos que para el aterrizaje apaguen sus teléfonos móviles o los pongan en modo avión.... -me despierta de pronto la voz de una azafata.

Me ato el cinturón y en poco tiempo me encuentro cruzando la puerta que me lleva a la calle, con la maleta en la mano, salgo fuera de aeropuerto.Todo el mundo me mira, esperando a alguien que les importa, pero que no soy yo.

-¡LAURA! -escucho una voz detrás mía, me resulta familiar...

Me giro y veo unas 8 personas, entre ellas, 7 niños y 1 adulta. Los reconozco a todos inmediatamente, no se han olvidado de mi...

Me contengo las lágrimas y empiezo a correr hacia ellos, Andrea hace lo mismo y nos abrazamos al encontrarnos, ahí estaban todos; Andrea, Ana, Mario, Juan, Paula, Álvaro, Elena y mi madre.

-¿Pero qué hacéis aquí? -les pregunto al acercarme más.
-Sorpresa -me responden todos a la vez.



CAPÍTULO 26.

NARRA AISHA.

-Tenemos que hablar -me dice Antoine en los vestuarios, pronto empezamos a trabajar.
-No me digas -le respondo fría.
-Aisha, por favor.

Le echo una mirada desafiante y salgo de ahí rápidamente ya vestida para reunirme con Marina y Leila. Las dos estaban sentadas en una silla al lado de la barra esperando a que lleguen clientes.

-Hola -les digo y me siento a su lado.
-Hombre, cada día tardas cuatro horas en los vestuarios -me dice Marina riendo.
-Ya, es que tardo lo mío en cambiarme.
-Ajá, claro -me guiña un ojo y se pone a "hablar" con Leila.

Pronto llegan los primeros clientes y me toca ir a recibirlos, y así durante todo el día...


-¿Entonces no quieres hablar? -me pregunta Antoine de nuevo al salir del trabajo.
-Que no, pesado, no hay nada que hablar.
-Pero, ¿por qué? ¿qué te pasa?
-Que me dejes, pesado, no lo entenderías -me doy la vuelta y empiezo a caminar.
-Es por Justin, ¿verdad?

Me detengo en seco, levanto un brazo, abro la boca para decir algo, pero me lo guardo, y sigo mi camino de nuevo mientras él se queda parado mirándome.


Llego a mi casa en poco tiempo, ahí, la comida estaba ya preparada y Sam me esperaba sentada.

-Hola -me dice sonriente en español.
-Hola -le respondo con una sonrisa- ¿qué hay de comer?
-Arroz y ensalada.
-Ahora voy.

Voy a mi cuarto, saco mi móvil, está bien, sólo tengo 126 mensajes de Justin y 10 de Antoine. Guardo mi móvil en el bolsillo y vuelvo a comer.


Al terminar, vuelvo a mi cuarto y saco mi móvil de nuevo, aunque está vez estoy dispuesta a leer todos los mensajes de Justin, supongo...

-Hola nena, te echo de menos.
-¿Qué tal?
-¿Estás ahí?
-Eh!
-Aisha...
-Contéstame.

Y así unos 100 mensajes más, me rindo y le contesto al fin:

-¿Qué quieres?
-Hombre, por fin -recibo la respuesta casi enseguida- ¿cómo estás?
-Mejor cuando no te hablaba.
-No seas tonta ;))
-Me tengo que ir, adiós -le miento.

Me escribe algo más, pero cierro el whatsapp justo cuando me llega, así que no puedo leerlo.

Mi móvil vuelve a vibrar, un wa de Justin... como acto reflejo lo cojo y abro el whatsapp, no entiendo por qué lo hice, es como si necesitara leer ese mensaje, como si siempre hubiera estado esperando un mensaje de Justin y ahora mismo me llegara por primera vez, no sé, es raro de explicar... es como... vital.

-Eso conmigo no cuela. Te quiero.
-Y yo a ti, tonto -mis dedos escriben solos, no me controlo.
-Tendría que haberme quedado contigo.
-Tendrías que haberlo hecho, sí.
-Quiero abrazarte... besarte... pero lo único que puedo hacer es escribirte un "te quiero", que coraje...
-Pronto Justin, pronto lo único que nos separará serán pocos milímetros :)
-Simplemente no puedo esperar.
-Sólo son 2 semanas, no es para tanto.
-Sí es para tanto, cuando vuelvas aquí te mataré a besos.
-Por mi encantada.
-Pues ya sabes, prepárate, preciosa.

NARRA LAURA.

-Sois los mejores, en serio -empiezo a abrazarlos a todos, hasta que llego a Mario.
-¿Pensabas que nos olvidaríamos de ti? -me dice con una sonrisa.
-Por todos los whatsapp que me habéis mandado, nooo -le digo con ironía.
-Es imposible olvidarse de ti -me guiña un ojo y nos abrazamos.

Los saludo a todos y mi madre, cogiendo mis maletas, se va dejándome sola con ellos. Salimos fuera del aeropuerto y empezamos a caminar hasta volver a la civilización.

Como siempre, vamos al parque y nos sentamos en el césped, donde siempre nos ponemos.

-¿Alguien tiene un cigarrito? -pregunta Ana.
-No os lo vais a creer -la interrumpo- he estado 2 semanas enteras sin cigarro, sólo cachimba, aunque súper poco porque mi tía y mi hermana lo sabrían...
-Joder, pobrecita, ha tenido que ser una tortura.
-Y tanto...
-Tranquila -interviene Álvaro- yo tengo la solución.

Saca de su bolsillo un paquete de cigarros, me ofrece uno y me lo pongo en la boca mientras él me lo enciende.

NARRA AISHA.

Alguien llama a la puerta, por lo cual suelto mi teléfono y voy a abrir, mi tía no está.

-¿Antoine? -digo sorprendida al ver su cara.

Pero no me deja ni preguntarle qué hace aquí, él se lanza hacia mi y me besa cogiendo mi cara con sus manos. Me dejo llevar y cierro los ojos. Noto como él cierra la puerta detrás suya mientras empieza a besarme el cuello.

-No deberías haber venido -susurro mientras está con mi cuello.
-Tenía que terminar lo que empecé -me responde y noto una pequeña sonrisa en su cara.

Sonrío y le pego más a mi, él baja sus manos a mi cintura y empieza a acariciarme por debajo de mi camiseta, y, otra vez, nos desnudamos los más rápido posible.

Me alejo de él y camino hasta mi cuarto, él me sigue a escasos metros, me tumbo sobre mi cama, sonríe y se tumba encima mía.

-¿Por dónde íbamos? -le digo intentando provocarlo repitiendo lo que hice la última vez: rozarlo con mi pierna.

Me mira y se muerde el labio inferior, empieza a besarme la boca, y lentamente, sus besos van bajando por todo mi cuerpo y vuelven a subir, pero, cuando vuelve a besarme la boca, mi teléfono empieza a sonar.

-Tengo que cogerlo, tal vez sea Laura -le digo mientras intento levantarme.
-Llámala luego, estás ocupada.
-Antoine...

Consigo que se quite de encima mía y miro mi teléfono, es un número desconocido:

Yo: ¿Sí? ¿Quién es?
X: ¿Laura? ¿Está Laura?
Yo: No, soy Aisha, su hermana, ¿quién es?
X: Soy Javier. ¿No está Laura contigo?
Yo: no, está en España, ya ha regresado, ¿no te lo ha dicho?
Javier: no... no... ¡mierda!
Yo: eh, ¿qué pasa?
Javier: joder, pues pasa que se ha ido sin despedirse.
Yo: bueno, no te enfades, tendrá sus motivos, no sé.
Javier: pero coño, piensa que la persona que más amas se va, así, sin más, sin decirte nada, joder, me cago en ella.
Yo: llámala y habla con ella.
Javier: no soy tan tonto, no me lo coge.
Yo: voy a hablar con ella...
Javier: sí, por favor.

Cuelgo el teléfono sin saber qué pensar e inmediatamente después, marco el teléfono de Laura.


CAPÍTULO 27.

Laura: ¿sí? -oigo ruido de la calle.
Yo: ¿no le has dicho a Javi que te ibas?
Laura: ay... es que a ver, se lo iba a decir, pero era muy pesado, así que preferí no decirle nada, por si acaso... tú no le digas dónde vivo ¿vale?
Yo: ¿por qué? Laura, ¿qué pasa?
Laura: cosas nuestras, no le eches cuenta y sobretodo, si te llama, no se lo cojas.
Yo: pero ¿por qué?
Laura: por que lo digo yo.
Yo: me acaba de llamar, me ha dicho que no le coges las llamadas y le he dicho que has vuelto a España, así que ya me estás dando motivos de por qué no quieres que le diga nada más o le diré nuestra dirección.
Laura: no serías capaz de llevar un pederasta a casa.
Yo: ¿¡es un pederasta!?
Laura: a ver, no sé, pero se comporta como tal, por eso no quiero que le digas eso, ¿es muy complicado para tu minúsculo cerebro o te vale?
Yo: me vale.
Laura: pues ya está, todos felices.
Yo: todos felices no, cariño, yo vivo en la misma ciudad que él por si no lo sabías, me lo puedo encontrar perfectamente por la calle y tal vez sabe hasta dónde vivías y vivo.
Laura: ¿pero no ibas a casa de Marina?
Yo: sí, pero ¿y Sam?
Laura: a joderse, me tengo que ir, besos desde donde está Justin.
Yo: puta, adiós.
Laura: ay, yo también te quiero hermanita.

Cuelgo con una pequeña sonrisa y me giro para ver a Antoine que me sigue esperando.

-¿Para otro día? -le digo "entristecida".
-Lo estaré esperando.

Recoge su ropa y se viste, yo hago lo mismo, la verdad es que se me acaban de quitar todas las ganas de hacer algo pensando en ese "pederasta"....

-Bueno, nos vemos en el trabajo -le digo cuando ya estamos los 2 vestidos.
-O tal vez antes... -me responde guiñándome el ojo.

Le sonrío falsamente, cierro la puerta e inmediatamente después se me borra esa "sonrisa". Cojo mi teléfono y llamo a Marina.

Marina: hello babeeeeeeeeeee, vashappening?
Yo: ¿qué te has tomado, cariño?
Marina: Cola Cao 0!
Yo: ¿no me jodas? Ahora entiendo tu estado de ánimo.
Marina: es que soy especial, ¿sabes?
Yo: no, tranquila, lo supe en cuanto te vi por primera vez.
Marina: se me nota en la mirada... hay que me sonrojo cariño de mi alma.
Yo: no eres especial, eres subnormal.
Marina: yo también te amo, ¿sabes?
Yo: sí, lo sé, todos me aman.
Marina: eres muy graciosa pequeñaja, me aman más a mi que a ti.
Yo: bueno da igual -interrumpo riendo- que, ¿me voy a tu casa, pues?
Marina: ¡es verdad! Pues vente cuando quieras... bueno a partir de un par de horas que tengo que limpiar esta pocilga si quieres entrar.
Yo: vale, pues voy a llamar a mi tía y haré la maleta.
Marina: Pos ok. Nos vemos chica sexy.
Yo: me parezco a ti.
Marina: ya lo sé, tranquila.

Cuelgo y no puedo evitar echarme a reír, Marina nunca va a cambiar...
Marco el número de mi tía, y la llamo.

Sam: hola.
Yo: eh, hola, bueno, voy a hacer la maleta e irme a casa de Marina, ¿vale?
Sam: oh, claro, espérame antes de irte.
Yo: vale, ¿cuándo vuelves?
Sam: en poco tiempo, sólo tengo que terminar unos asuntos y vuelvo.
Yo: vale, nos vemos, adiós.
Sam: adiós.

Colgamos a la vez y empiezo a hacer la maleta, cada vez queda menos para salir de esta ciudad y volver a verlos a todos... Jessica, Ryan, María, Chazz... Justin... ¿cómo les irá?

NARRA LAURA.

Empiezo a consumir el cigarro, hacía tanto tiempo que este humo no invadía mi cuerpo... me sentía tan vacía sin él...

-¿Qué? ¿Te sigue gustando? -me pregunta Ana mientras se toma uno ella también.
-Por supuesto -le respondo con una sonrisa.
-Y... ¿qué tal en París? ¿has perdido la virginidad con algún buenorro?
-¡Ana! No he perdido la virginidad, sólo he "estado" con uno, pero lo he dejado plantado.
-Oh, vaya... ¿por qué?
-No sé, era muy pesado, parecía un poco pederasta, me dio hasta miedo una vez.
-¿Pero estaba bueno?
-Sí.
-Entonces qué más dá, habértelo follao y ya.
-Ana, no soy como tú.
-Deberías.

Nos terminamos las dos el cigarrillo y empezamos a charlar con los otros, acerca de París, lo que ellos han echo, las bicis o móviles que han robado.... lo típico.

-¿Vamos a dar una vuelta en bici? -propone Álvaro.
-Yo me apunto -responden Juan y Mario.
-Sí, yo también, ¿te apuntas, Andrea? -respondo.
-Claro, pero no tengo bici aquí.
-Eso se arregla. Andrea, móntate con Juan y Laura con Mario y ya -dice Álvaro.

Asentimos y nos levantamos mientras los otros se quedan ahí sentados. Nos acercamos a las bicis de Álvaro, Juan y Mario (supongo que todas robadas). Álvaro se sube en la suya, yo me monto en la parte de delante de la de Mario y Andrea en la de Juan y empiezan a pedalear como pueden.

-¿Dónde vamos? -pregunta Mario.
-Yo que sé, a dar una vuelta -le responde Álvaro.
-Me he perdido tantas cosas en París... -le susurro a Mario.
-Por ejemplo, yo -me responde sonriente.
-No me refería a eso, tonto, decía montar en bici así, y todo eso.
-Ya lo sé, hasta ahí llego.
-Pues no lo parece.
-Me prometiste algo antes de irte, ¿te acuerdas?
-Claro que me acuerdo, he estado esperándolo desde que me fui.
-¿Hoy?
-¿Ahora?
-Vale, voy a ir lentito y así nos "escapamos".
-Vale -le respondo riendo.

Y así hizo, en una calle estrecha nos pusimos los últimos y dimos media vuelta sin que se dieran cuenta, en realidad da igual si nos ven irnos o si no, ya saben que tenemos un pequeño trato. Así que llegamos hasta la casa de Mario en bici, la ata a un árbol y abre la puerta.

-Por fin a solas -le murmuro mientras rodeo su cuello con mis manos.
-Sí, por fin.

Él empieza a besarme, y entre beso y beso nos desnudamos. Me empuja contra la pared y sin vacilar, introduce su dedo ágilmente en mi. Agarro su espalda con fuerza y suelto unos gemidos, los saca y, poco a poco, introduce su miembro.

NARRA AISHA.
(QUEDAN 7 DÍAS PARA VOLVER A ESPAÑA)

-Sólo una semana, tía, que ilusión -me dice Marina al despertar.
-Ya, en realidad me da un poco de pena irme de aquí, pero no puedo aguantar a volver a verlos a todos.
-¿A todos o a Justin?
-A todos y a Justin.

Nos reímos un poco y nos vestimos. En poco tiempo ya estamos de camino al trabajo.

-Ya nunca hablas con Chris, ¿verdad? -le pregunto por el camino.
-Sí hablo con él, pero no mucho, sólo por whatsapp.
-Ya... ¿cómo os va?
-Bien, supongo, no es lo mío esto de relaciones a distancia...
-Ni lo mío, estoy todo el rato peleándome y reconciliándome con Justin.
-¿Y con Antoine?
-No estoy segura, creo que en realidad no quiero nada serio con él, sólo amigos y ya, pero no lo sé.
-Ojalá sea verdad, tú estás echa sólo y para Justin.
-No digas tonterías.
-Es la verdad, igual que yo para Chris.
-¿Cómo lo has hecho? Para establecer esa relación tan... buena entre tú y Chris, ¿no tenías... no sé, miedo, al principio de que te dejara o te engañara?
-Así son las relaciones, Aisha. Si amas a alguien, tienes que correr riesgos y sobretodo, confiar en esa persona, que no es tu caso.
-Ya, pero yo sé lo que me va a pasar si confío en Justin.
-No, no lo sabes y no lo sabrás hasta que confíes en él, ¿vas a confiar en él algún día?
-Sí, voy a intentar confiar en él.


CAPÍTULO 28.

(QUEDA 1 DÍA).

-Joder tía, estoy muy nerviosa ¿ok? Mañana, joder, ¡mañana! -me chilla Marina.
-Ya lo sé, ¿vale? Relájate y has la maleta, ¿tienes tu billete de avión?
-No, sí, no, sí, espera, no sé, ni idea.
-Pues si no lo tienes no vas a volver, guapa.
-¡NO! Voy a buscarlo.

Justo cuando Marina empieza a rebuscar en todo su cuarto, mi móvil se pone a sonar, es Jusin. Lo cojo con una sonrisa en mis labios.

Yo: hola, mi amor.
Justin: ya echaba de menos tu voz, preciosa.
Yo: y yo a ti, tengo tantas ganas de verte.
Justin: mañana me vas a tener en primera fila del aeropuerto esperándote.
Yo: mañana, Marina y yo seremos las primeras en salir de ese avión.
Justin: eso espero.
Yo: si vieras a Marina, la pobre está súper nerviosa, creo que ha perdido su billete de avión...
Justin: es típico de ella, tranquila, lo encontrará muy pronto, dile que busque en el baño, por una extraña razón le gusta llevarse todas sus cosas al cuarto de baño.
Yo: vale, ahora se lo diré. ¿Cómo van las cosas por ahí?
Justin: bien, más o menos, igual que la última vez que me preguntaste. Jessica y María van a su bola, Ryan y yo a nuestra bola y Chazz va de una bola a otra bola.
Yo: cuántas bolas, ¿no?
Justin: sí, pero cuando vosotras dos volváis seguro que volveremos a ser la misma bola de siempre.
Yo: eso espero, ¿vendrán ellos también a vernos?
Justin: por supuesto.

Hablamos unos minutos más acerca de lo mucho que le echo de menos. Sinceramente echaba mucho de menos esas típicas charlas de enamorados diciendo "te echo de menos" "yo más" "no, yo más" y así durante media hora, aunque con Justin no era el caso, él era más sincero y bruto, especial y perfecto a su manera y eso me encanta de él. Quiero verlo, ya.

-¡Marina! -le chillo dejando de pensar en ello.
-¿Qué? -me responde, sigue buscando el billete.
-¿Has buscado en el cuarto de baño?
-No -empieza a caminar, abre la puerta del baño y se queda mirando- ¿cómo lo sabías? Puta, lo habías dejado ahí a propósito.
-Me lo ha dicho Justin, dice que sueles dejar las cosas ahí.
-Pues menos mal que lo encuentro, por que vamos, llego a perderlo y... -entra en el baño y coge el billete- ¡anda! ¡un preservativo! Lo estaba buscando, pensaba que me lo habías cogido y lo habías usado.
-¿Por qué tienes eso? -le pregunto riendo.
-No es mío, Christian se trajo 3.
-¿Y los otros 2? -pregunto para picarla, ella empieza a reír.
-Creo que sabes la respuesta.
-Sí, la sé -sonrío y las dos empezamos a reirnos.


Por la mañana, suena el despertador de Marina a las 6, creo que tanto ella como yo hemos pasado la peor noche de nuestra vida, las 2 tenemos ojeras, me he dormido a las 4 y ella seguramente más tarde. Estaba demasiada nerviosa como para pegar ojo, hoy, hoy por fin voy a verlo, después de tantas semanas que se me han echo eternas.... no entiendo por qué cuando él vino a verme desperdicié ese tiempo tan valioso, pero por fin la cuenta atrás a llegado a 0, he estado 30 días, nada más y nada menos que 30 días separada de todas esas personas tan especiales en mi vida, excepto Marina, Laura y en parte Chris y Justin, simplemente no me lo puedo creer, no sé cómo lo he echo para sobrevivir a esto.

-¿Lo tienes todo preparado? -me pregunta Marina haciéndome volver en sí.
-Sí, ¿vamos al trabajo a despedirnos y a que nos cobren?
-Si no nos habríamos levantado a las 6, cariño.

Le sonrío, nos vestimos y salimos a la calle. Llegamos al bar en poco tiempo, ya está abierto. Entramos y Leila nos recibe sonriente.

-¡Hola! -nos dice mientras nos abraza.
-Vamos a hablar con Ricardo, hablamos luego, ¿vale? -le dice Marina.
-Se llama Eduardo y no creo que te haya entendido, subnormal -le digo riendo.
-Pues díselo tú, listilla -me responde haciendo muecas.
-Vamos a hablar con Eduardo, volvemos luego, ¿vale? -le digo a Leila con orgullo.
-Ah vale, hasta luego -me responde con una sonrisa.

Las dos vamos a su despacho, llamamos a la puerta y esperamos a que nos deje entrar. Unos minutos después, por fin contesta.

-Pasad -murmurra, Marina abre la puerta.
-Buenos días -le digo.
-Ah, hombre, tomad asiento, por favor -obedecemos y nos sentamos- bueno, hoy ya os vais ¿no?
-Sí, es un pena dejar esta hermosa ciudad -dice Marina con un tono de ironía que espero que no haya notado Eduardo.
-Sí, es verdad, supongo que queréis vuestra paga, ¿no? -las dos asentimos-, dadme un segundo por favor.

Nos quedamos en silencio. Él saca un papel y se pone a escribir. Hace algunas cuentas con la calculadora, por fin nos vuelve a mirar.

-Vale, empecemos por Aisha, te dije que 20€ la hora y no has faltado ningún día, así que tendrás tus 3120€, ahora me darás tu número de cuenta bancaria y te hago la transverencia, y tú, Marina, era 15€ la hora al tener que lavar los platos sólo y no has faltado ningún día, así que serán 2340€, lo mismo te digo.

Le dimos nuestra cuenta bancaria y salimos del despacho. Al salir, estaba todo el personal reunido.

-Adiós, os echaremos mucho de menos -nos dice Leila- siempre que vengáis a París, pasarse por aquí.
-Lo mismo digo, adiós -dice Felipe.
-Adiós preciosas -nos dice Pierre mientras nos abraza.

Nos despedimos de ellos, aunque Marina se queda un poco más tiempo. Yo me alejo y me reuno con Antoine, que me esperaba un poco más lejos.

-No quiero que te vayas -me murmura y rodea mi cadera con sus brazos.
-Ni yo -le miento.
-Te amo, pequeña, tenemos que seguir en contacto, y te juro que vendré a visitarte.
-Más te vale -le digo sonriente.

Nos besamos suavemente un par de veces hasta que oigo los pasos de Marina acercándose y nos despegamos. Abrazo por última vez a cada uno de ellos y salimos por la misma puerta por la cual entramos un día muy emocionadas.

-¡Próxima parada, España! -dice Marina sonriente.
-¿No estás triste? -le digo con una medio sonrisa.
-La verdad es que no, no he entendido nada de lo que me han dicho, no tengo tanta confianza con ellos, sólo con Leila.
-Ya...

Volvemos a casa de Marina, cogemos todas las maletas y bajamos. Ahí, el coche de mi tía nos estaba esperando para llevarnos al aeropuerto. Ponemos todas las maletas en el maletero y en unos 15 minutos llegamos a nuestro destino.

Me despido de ella con un abrazo, un beso y un gran "gracias". Entramos en el aeropuerto, sacamos nuestros billetes y hacemos cola para el escaner y todo eso.


-Tía, en una hora y poco más estaré en la cama con Chris, ¿no estás nerviosa? -me dice Marina cuando nos sentamos en un sillón del avión.
-Anda, qué fina eres -le respondo con una sonrisa.
-A ver, que han sido 2 semanas sin tener contacto con nadie, tú tenías Antoine, yo no tenía nadie, además, todavía tengo el condón que encontré en el baño.
-Yo en una hora y poco más estaré abrazando y tal vez besando a Justin y con los otros. ¿No te vas a quedar a dar una vuelta?
-Me temo que no, ya te lo he explicado, tengo necesidades -me dice riendo.
-Vale... no puedo creer que en una hora estaré ya con él...
-Ni yo, tía, es muy fuerte, ¿ok? voy a morir de nervios...

El avión despega y empieza a volar. Marina se muerde las uñas, yo me pongo los cascos, escucho música y miro por la ventana, pronto Bieber... pronto.


Marina y yo somos las primeras por el pasillo que nos lleva a ver a Justin y los demás. Una puerta, sólo una puerta nos separa. Nos ponemos delante y ésta se abre dejando ver todas las personas que oculta, por fin hemos llegado, por fin estoy a pocos metros de Justin, por fin...


--------------------------------------------------------------------------------------------------------

... he terminado el maratón jajajajaj
Espero que os haya gustado mucho <3 y siento haber tardado tanto, es que me es súper complicado escribir ahora con todo esto del colegio... aunque ya tengo mini vacaciones que acaban mañana jajaja así que mañana subiré el 29 :)
Muchas gracias a mi Marinita y a mi Liiliita por comentar, se os quiere mucho <333
Y nos vemos en el capítulo 29, besotes <3

domingo, 16 de febrero de 2014

Capítulo 24.



Le abrazo con fuerza, y justo después nos besamos.

Echaba de menos esto. Estos besos no tienen comparación con los de Antoine. Son completamente diferentes y perfectos a su manera, es simplemente increíble lo que ha pasado, son tantas emociones a la vez que me cuesta asimilarlo todo, Justin está aquí... me está besando y es genial.

-No sabes cómo te echaba de menos, preciosa -me susurra Justin al oído.
-Y yo a ti -le respondo sonriente- ¿qué haces aquí?
-Quería dejarle claro a la distancia que con nosotros no se juega.
-Gracias por haber venido, lo necesitaba, es que... todavía no me lo puedo creer, ¿esto es un sueño?
-No, preciosa, es real, te amo.

Le sonrío y nos volvemos a besar, es muchísimo más perfecto de lo recordaba, no sé cómo he hecho para estar todo este tiempo lejos de él.

-Ejem... -interviene Laura, inmediatamente Justin y yo nos separamos y me giro hacia ella- nosotras nos vamos de compras... adiós -Laura y Sam salen del piso mirando intensamente a Marina y Chris.
-¿Y si nos vamos a mi apartamento? -le pregunta Marina a Chris, él asiente y se van.
-Bueno, parece que ya estamos tú y yo solos -me dice Justin mientras me coge de la cintura.
-Sí, completamente solos -le respondo sonriente.

Suavemente, Justin me pega contra la pared del salón, al lado del sofá, y empieza a besarme la boca, bajando por mi cuello y volviendo a subir mientras me acaricia la cadera con sus manos. Yo pongo las mías en su cuello y me limito a disfrutar de sus maravillosos besos.

Justin pasa sus manos por debajo de mi camiseta, y empieza a subir lentamente hasta llegar a mi sujetador, ágilmente, me lo desabrocha, y sin quitármelo del todo, empieza a acariciar mis pechos.

-Justin... ya hemos pasado por esto y siempre acaba igual -consigo decir, pero al final se me escapa un gemido.
-¿Estás segura de que no quieres? -me pregunta y empieza a besar mi cuello.
-Sí quiero, pero no debo.
-Escucha tu corazón, olvídate de tu cerebro.
-Será fácil para ti, pero no tanto para mi -suelto de nuevo otro gemido.

Justin me quita la camiseta lentamente y el sujetador, me coge de la mano y empieza a caminar por el apartamento, en busca de algún lugar. Hasta que entra en mi cuarto, cierra la puerta y me tumba sobre mi cama. Se quita su camiseta y se coloca encima mía. Empieza a besarme mientras, con sus manos me desabrocha el pantalón.

-Todavía no -le susurro, un poco asustada, me cuesta respirar.
-¿Por qué? -me pregunta Justin decepcionado.
-No estoy preparada, es eso.
-Hemos estado separados tanto tiempo, ¿no ha sido suficiente?
-Eso no tiene nada que ver, por favor, entiéndelo, no soy como Marta.
-Marta no tiene nada que ver en todo esto, lo único importante somos tú y yo. ¿Cuánto tiempo voy a tener que esperarte?
-¡Ese es el problema! Si de verdad me quisieras nunca me hubieras preguntado eso, directamente me hubieras dicho, no sé "te esperaré el tiempo que haga falta".
-Aisha, no vivimos en una película de amor, no soy como ellos.
-Podemos vivir en una si queremos, bueno, si tú quieres.
-¿Y eso quieres tú?
-Prefiero eso que pasarme todos los días de mi vida diciéndote que no estoy preparada.
-Lo siento, pero yo no sé interpretar el papel del príncipe azul.
-Acostándote con la primera que encuentras, es normal.
-Al menos soy libre.
-¿Acaso yo no?
-¿Tú qué crees?
-Que lo soy.
-Si fueras libre, ahora mismo no estarías aquí, yo estoy aquí porque quería estar contigo, y creo que me voy a ir mañana seguramente, ha sido un pérdida de tiempo y dinero venir aquí.
-¿Sí, no? Pues métete el billete de avión por el culo y lárgate de esta casa.

Me mira enfadado, suelta un suspiro y se levanta de la cama, sin decir nada, la puerta se cierra de un portazo, se ha ido.

NARRA MARINA.

-No sé cómo pude decirte eso -le digo mientras me visto de nuevo.
-¿Decirme qué? -me pregunta Chris, que también se está vistiendo.
-Que quería romper contigo, oye, no somos novios, ¿no?
-Creo que nunca rompimos.

Le sonrío, me iba a acercar a él para besarle, pero su móvil se puso a sonar.

-Es Justin, no voy a tardar mucho -me dice con una sonrisa- ¡hola! .... ¿en serio? ¿tan rápido? ... ya, oye, ahora mismo estoy con Marina, quedamos luego, ¿vale? ... adiós.
-¡Espera! Pásamelo.

Chris me hace caso y me da el teléfono mientras él va al cuarto de baño.

Yo: hola cariño.
Justin: hola, ¿qué pasa?
Yo: es muy simple, tienes suerte de no estar en frente mía, porque mira, como vuelvas a hacerle daño a Aisha, te corto el pene, y creo que sabes que soy capaz de hacerlo, así que ándate con cuidado.
Justin: me encantan tus amenazas.
Yo: lo sé, soy irresistible.

No le dejo ni empezar su frase, cuelgo, y justo en ese momento, Chris sale del baño.

-No me estarás poniendo los cuernos, ¿verdad? -me dice sonriente.
-Claro -le respondo riendo.
-Hum... voy a tener que cortarle el pene -me dice imitando mi voz.
-¡Chris! -le doy una palmada en el hombro y vuelvo a reír- no está bien espiar las conversaciones de los otros.
-Lo siento -dice encogiendo los hombros.
-Oye... ¿cuándo te vas? -le pregunto cambiando de tema bruscamente.
-Dentro de 2 días.
-¿Qué? ¡No! No puedes hacerme esto, no es justo, eres malo, te corto el pene a ti ¿o qué?
-Tranquila, nos volveremos a ver pronto.
-Ya, lo malo es que yo quiero que estemos juntos siempre.
-Yo también.

NARRA AISHA.

Mi móvil se pone a sonar. Me seco las lágrimas y aclaro mi garganta, cojo mi teléfono...

Yo: hola -intento decir con entusiasmo, pero no puedo.
Antoine: hombre, ¿dónde estás?
Yo: en casa, lo siento, ¿dónde estás tú? Podemos estar un rato juntos si quieres.
Antoine: estoy en casa, la película terminó hace hora y media. Te esperé en la salida durante 1 hora, hasta que volví a casa.
Yo: lo siento, es que... ha pasado algo muy... no sé cómo explicarlo.
Antoine: Aisha, si no quieres estar conmigo sólo dilo, no pasa nada, ¿vale?
Yo: ¡quiero estar contigo! Escucha, ¿puedes quedar aunque sean sólo 5 minutos? Voy a tu casa, te lo contaré y ya.
Antoine: vale.

Colgamos, me meto el móvil en el bolsillo y salgo a la calle. Al bajar las escaleras lo llamo de nuevo para preguntarle dónde vive. Cuando me da las indicaciones, llego ahí en 15 minutos.

-Hola -me dice abriendo la puerta de su pequeño apartamento.
-Hola -le respondo y me siento en el sofá.
-Bueno y... ¿qué ha pasado?
-¿Te acuerdas de que no quería salir contigo porque... tenía alguien es España? -él asiente-, pues, ha vuelto. Cuando he llegado hoy a casa, él estaba ahí. No sé cómo ni por qué, pero... ahí estaba. Estuvimos juntos... pero discutimos y creo que se va mañana por mi culpa y... y yo le quiero coño -mi voz tiembla y unas lágrimas caen por mi mejilla.
-¿Y si le quieres por qué has discutido con él?
-Porque él quería... hacerlo, y yo no, y es muy pesado con eso, siempre está igual.
-¿Estás segura de que le quieres?
-Sí.
-Pues no sé, Aisha, es difícil darte consejos para alguien que te gusta sabiendo que yo te quiero, lo único que te puedo decir es que... no sé, que lo dejes durante un tiempo y si de verdad te quiere volverá, como acaba de pasar.
-Volverá y se irá y así una y otra vez, pero yo lo seguiré amando, simplemente porque no me lo puedo sacar de la cabeza.
-En eso te puedo ayudar.

Se acerca a mi y nos besamos. Comparado con el beso de Justin no es tanto, pero de todas formas, me encanta. Nos volvemos a besar varias veces más, nuestras lenguas empiezan a jugar.

-¿Mejor? -me dice separándonos un poco.
-Mmm... todavía no...

Le sonrío y él vuelve a besarme pasando por mi cuello y volviendo a mi boca, pero mi teléfono nos interrumpe.

-Es Justin... -susurro.
-Cógelo -me dice al ver mi duda.
-No tengo por qué podría....
-Cógelo -me repite.

Asiento y le doy al botón verde, e inmediatamente oigo la voz de Justin.

Justin: hola nena.
Yo: ¿qué?
Justin: que lo siento.
Yo: ams, ¿y?
Justin: que si perdonas, preciosa.
Yo: ¿para qué? ¿para que me vuelvas a dejar de nuevo?
Justin: no va a volver a pasar lo que... lo que pasó.
Yo: ya claro, ¿y cómo puedo confiar en ti?
Justin: por que me quieres, ¿verdad?

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Ahora mismo son las 0:25, tengo 5 min para subir el capítulo, allá voy,( voy a ser breve)
MUCHAS GRACIAS POR COMENTAR LIILII Y MARINA, siento no comentar mucho pero sñolo tengo 5 minutos y todavía tengo que poner la foto y tal :p
Que eso Marina que ya tienes que subir lo de la novela eh <3
Ah y los siguientes capítulos serán maratón (pequeño, no sé todavía cuántos capítulos :)
BESOS <3

miércoles, 12 de febrero de 2014

Capítulo 23.


-Pero... ¿qué...? -me quedo en blanco mientras camino lentamente hacia su cama.

Ella no responde, seguramente tenga un nudo en la garganta. Está roja, su maquillaje se ha corrido completamente por sus lágrimas, y, lo peor de todo, hay sangre en su mano, poca, sólo son rasguños, unas gotas, pero hay.

-¿Por qué? -le digo mientras le quito las tijeras que tenía.
-Ju... -murmura, pero en seguida se echa a llorar de nuevo.
-Vamos, no pasa nada -le susurro y le doy un abrazo.

Nos quedamos las dos en silencio por un buen rato hasta que ella se seca las lágrimas con una mano, respira hondo y me mira a los ojos.

-Justin lo ha hecho con una puta mientras yo estaba aquí tan feliz -dijo tan rápido que apenas me enteré.
-¿Qué? -digo al asimilar cada palabra-. Espera, ¿en serio? ¿Qué? ¡No! Le voy a partir la cara, a él y a la puta esa, vamos, que poca-vergüenza, verás que esa niñata de mierda deseará no haber nacido, haber si les queda claro que Justin es sólo tuyo, de nadie más, y quien le ponga las manos encima se las verá conmigo, vamos, la voy a matar a la jipa esa. -Por una vez, la veo sonreír.
-No digas bobadas, no sabes quién es, además, creo que me lo tengo merecido, al principio de verdad pensé que Justin era mío, después desconfié e hice bien, pero, he vuelto a enamorarme de él y mira dónde estoy, tal vez, esto sea bueno, gracias a Marta me doy cuenta de que Justin no es para mi, de que no me quiere y nunca me querrá, no es mi media naranja, y por supuesto que yo no soy la suya.
-No, créeme, estáis echos los unos para los otros, no lo abandones por esto, Aisha, habla con él, cuéntale lo que sientes e intenta arreglarlo.
-¿Para qué? ¿Para que me lo vuelva a hacer cuando me vaya de vacaciones? Paso, si él estuviera enamorado de mi, me esperaría, y no lo ha hecho, así que que se vaya un poquito a la mierda.
-Habla con él y después júzgalo, ¿vale?
-No puedo, no soy capaz de hablar con él, ni soy capaz ni quiero, la verdad.
-Pero debes hacerlo, por tú bien y por su bien.
-¿Pero qué es lo que no entiendes de que el no me quiere, Laura? Para él yo soy un juguete, ¿eso es lo que quieres? ¿verme sufrir más veces? Por que cada vez que me enamore de él acabaré así, porque él nunca, NUNCA, se va a enamorar de mi.
-¿Cómo lo sabes? Por favor, hazme caso, llámalo.

Ella deja caer un suspiro y, enfadada, se levanta a por su teléfono, marca un número y sale de la habitación.

NARRA AISHA.

Justin: hola nena, ya te echaba de menos.
Yo: ¿sí? ¿mucho?
Justin: demasiado, quiero verte ya.
Yo: Justin, vete a la mierda un ratito, ¿vale?
Justin: hey, ¿qué te pasa nena?
Yo: no me llames "nena", no soy tu "nena", ya no. Te lo pasas muy bien sin mi, ¿verdad?
Justin: ¿de qué estás hablando?
Yo: de tu amiguita, Marta, una gran fiesta os montasteis los dos juntos, eh.
Justin: ¿qué? ¿cómo...?
Yo: porque Marta tuvo la inteligencia de llamarme cuando estabais... juntos.
Justin: pedazo de puta, no te lo creas, no he estado con ella desde milenios, era una broma para separarnos.
Yo: Justin, déjalo, ¿vale? Lo sé, y... bueno, sólo quería aclarar las cosas, no te odio, sí, me has roto el corazón pero, al menos ahora sé lo único que pasa por tu cabeza: sexo, y yo no soy de esas, así que tienes dos opciones: o dejarnos de ver y hablar para... siempre. O ser amigos, sólo amigos, porque paso totalmente de pasar de nuevo por lo que he pasado hoy.
Justin: yo te propongo una tercera opción -dijo después de unos segundos de silencio-: una segunda oportunidad.
Yo: claro, para que me lo vuelvas a hacer una y otra vez.
Justin: te juro que no, Aisha, entiéndelo, soy un hombre, tengo necesidades...
Yo: ¿y qué te crees que yo no? Contrólate y no te pasarán cosas así.
Justin: lo siento, simplemente no... no me podía controlar... te lo ruego, dame otra oportunidad.
Yo: te daré una segunda con una condición, a la mínima que me engañes, me mientas o me hagas daño, te eliminaré de mi vida para siempre.
Justin: correré el riesgo, te amo.
Yo: y yo a ti, es inevitable -digo soltando un suspiro, vale, está comprobado, soy bipolar.

Nos quedamos hablando bastante tiempo por el teléfono, ¿por qué no puedo enfadarme con él? No lo entiendo, lo puedo odiar con todo mi alma, pero en cuanto hable con él ya es como si lo hubiera olvidado todo.

AL DÍA SIGUIENTE POR LA TARDE.

-¿Vamos al cine? -me pregunta Antoine.
-Claro, ¿hay alguna peli buena? -le pregunto sonriente mientras me coge de la mano y empezamos a andar.
-Ni idea, ya veremos ahí.

Llegamos en pocos minutos. Hay un montón de películas hasta que nos decidimos por "Mindscape", pagamos la entrada y entramos en la sala, tuvimos bastante suerte de llegar sólo 15 minutos antes de que empezara la siguiente sesión.

-Tienes que apagarlo -me dice Antoine sonriente al verme escribiendo en el móvil esperando a que empiece la película.
-Todavía no ha empezado, además sólo lo pondré en silencio -le reprocho mirándolo a los ojos.
-Está bien, pero yo también existo -me responde sonriente y me besa con suavidad.

Nos volvemos a besar varias veces hasta que la película empieza.

A la mitad de Mindscape, mi teléfono empieza a vibrar, un whatsapp. Antoine me mira de reojo sonriente arqueando una ceja, le devuelvo una mirada inocente y volvemos a la película, pero vuelve a vibrar, una y otra vez. Hasta que por fin me decido por mirar qué pasa.

Laura: ven a casa, corriendo.
Deberías estar ya.
Corre.
Vamos!
Tonta, ven, es urgente.
Yo: No puede esperar? Estoy en el cine.
Laura: queda mucho?
Yo: la mitad, qué pasa?
Laura: tía vete de ahí y vente a casa.
Yo: no voy a dejar a antoine tirado.
Laura: confía en mi, ok?
Yo: ya voy.

Abro una nota y escribo "lo siento, me tengo que ir, problemas en casa, no sé qué ha hecho mi hermana pero algo malo tiene que haber pasado... de verdad que lo siento, nos vemos luego, te quiero" le paso mi teléfono a Antoine para que la lea. Empieza a leer y suelta un suspiro.
"¿Volverás pronto?" escribe en mi móvil, como respuesta le doy un beso y le sonrío.

Me levanto y salgo fuera del cine, como sea un tontería voy a partirle la cara a más de uno.

No sé muy bien cómo pero consigo llegar a mi casa. Subo por el ascensor y entro, Laura, Sam y Marina están ahí.

-¿Qué pasa? -pregunto preocupada.
-¡No lo sé! Te querían esperar para decirlo -dijo Marina.

Me acerco a ellas cerrando la puerta, pero algo la retiene, abro para ver qué es y me encuentro con un chico al otro lado...

Chris.

Él me sonríe, me quedo mirándolo atontada sin saber muy bien qué pasa y si esto es real, ¿qué hace aquí?

-Hola -dijo Chris entrando en el salón.

Marina lo miró fijamente sin poder creérselo tampoco.

-¿Qué mierda haces aquí? -pregunta ella con una mezcla de felicidad, sorpresa y fastidio.
-Quería verte.
-Estás jodidamente loco.
-Por ti, sí.
-Como todo el mundo -susurró Marina sonriente y se lanzó a sus brazos.

Después de un largo abrazo y varios besos, Chris se giró hacia mi.

-No he venido solo -me guiña un ojo y mira hacia la puerta.

Observo como la puerta se va moviendo poco a poco hasta que se abre de nuevo y aparece una nueva figura, una figura que podría reconocer a millones de kilómetros...

-¡Justin! -chillo emocionada mientras corro los pocos decímetros que nos separan, adiós distancia.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Holis(:
Bueno, como siempre quería daros las gracias por comentar a Liilii, muchas gracias por leerla cielo <3 y a mi Marinita, te venía el póster en la revista Top Music verdad? Que sale un fondo verde y mis 4 mosqueteros, yo también lo tengo *---* una amiga se la compró y vio el póster y al día siguiente me lo dice y por la tarde el póster ya está pegado en mi cuarto y la revista guardada en un cajón xdd
Que eso, que muchas gracias por leer y comentar y nos vemos en el siguiente capítulo <33

sábado, 8 de febrero de 2014

Capítulo 22.



-¿Qué pasa Aisha? -me pregunta Marina al ver mi cara.
-Justin... puta... -consigo decir mientras me siento sobre el banco, empapada de lágrimas.
-Joder... lo siento muchísimo tía... -responde como si lo hubiera entendido todo.

Ella me abraza y nos quedamos así durante varios minutos.

Sí, él sigue siendo el mismo y nunca cambiará, me podré enamorar de él, pero él... él no podrá enamorarse de nadie, ¿por qué? simplemente por qué no sería capaz, enamorarse es de una persona para siempre, no de una diferente cada segundo, como hace Justin, está claro que no tengo ninguna esperanza con él, por supuesto que no, pero, lo peor de todo esto, es que de alguna manera me estaba enamorando de él, y, sigo enamorándome de él, haga lo que haga, me veo obligada a perdonárselo, porque en el fondo lo amo. No puedo seguir así, porque siempre será así con él, tengo que... olvidarlo. Hablando con él ayer fue como si por fin estuviera completa de nuevo, pero hoy... todo es diferente.

-Olvídalo, Aisha -me susurra Marina mientras nos separamos-, te mentí, lo siento, no sabía que me llegarías a importar tanto en mi vida, Justin... tal vez siente algo por ti, pero... no para siempre, sólo para una noche... él... él... -de repente se queda callada, a punto de llorar.
-¿Qué pasa? -le pregunto un poco asustada y preocupada.
-Nada, olvídalo...
-Marina, por favor... dímelo...
-Justin... él... cuando te conoció hizo algo... una... apuesta -se corta de pronto y yo arqueo una ceja.
-¿Una apuesta? ¿Qué apuesta?
-Que tú fueras la 30.

Me quedo en silencio asimilando lo que me acaba de decir, tenía razón de cierta manera, Justin sólo me quería para una noche, sólo eso. Y pensar que una vez estuve a punto de quererlo de verdad... sólo me ha estado utilizando durante todo esto tiempo, no me lo puedo creer.

Siento como si mi corazón se estuviera rompiendo en millones de pedazos, que, de alguna manera, sé que nunca volverán a estar unidos.

NARRA LAURA.

Yo: ¿diga? -pregunto al coger el teléfono.
X: hola, soy Javi, del trabajo.
Yo: ah, hola -le respondo lo más fría que puedo, aunque no creo que sea suficiente.
Javi: me preguntaba si podías quedar, aunque por tu tono de voz supongo que no...
Yo: ¡no! Sí, quiero quedar, es sólo que... nada, déjalo.
Javi: eh.. vale, pues a qué hora puedes?
Yo: cuándo tú puedas, me da igual.
Javi: ¿en el trabajo dentro de 15 minutos?
Yo: vale, nos vemos.
Javi: venga, hasta luego.

Colgamos y... me pongo a chillar.


Minutos después ya estoy en la acera de en frente al trabajo. Miro para cruzar, el semáforo se pone en verde y empiezo a caminar de nuevo. En la puerta consigo verlo, tan perfecto como siempre.

-¡Hola! -me dice sonriente.
-Hola -le respondo con una sonrisa.
-¿Qué tal? -me pregunta mientras me da dos besos en la mejilla...
-Bien, muy bien ¿y tú?
-Igual, ¿quieres ir a algún lado?
-Eh.. no, no conozco muy bien esto -le digo con un tímida sonrisa, él se ríe.
-Es verdad, pues vamos a dar una vuelta.

Empezamos a caminar sin ir a ningún lugar en concreto, disfrutaba de cada palabra que él decía, sus gestos, su manera de andar, todo era tan perfecto que apenas lograba comprender lo que me decía de lo embobada que estaba mirándolo, sólo reía de vez en cuando y creo que eso bastaba.

-¿Tienes hambre? -me pregunta sacándome de mis pensamientos acerca de él.
-Un poco -le respondo sonriente.
-¿Vamos a comer algo?
-Vale.
-Hay una crêperie cerca, ¿te apetece?
-Ahí es donde hacen crepes, ¿no?
-Sí, tonta -me dice sonriente.
-Por mi encantada.

Llegamos a la crepería en unos minutos. Entramos y nos sentamos uno en frente del otro en una mesa vacía, por suerte no había nadie aparte de nosotros y las camareras.

-Que voulez vous? -nos dijo con una sonrisa.
-Une crêpe au nutella pour moi -respondió Javi-, ¿qué quieres tú?
-Eh.. una de nutella si hay.
-Deux au nutella, s'il vous plaît.
-Daccord, ça marche.

La camarera se fue y en unos 5 minutos de silencio entre nosotros, volvió con 2 crepes y vasos de agua. Empezamos a comer.

-¿Es la primera vez que comes una? -me pregunta Javi entre un bocado.
-Sí, y están riquísimas.
-Me alegro que te guste -me dice sonriendo mientras le da el último bocado a la suya.
-¿Ya has terminado? -le pregunto asombrada, yo todavía iba por menos de la mitad.
-Claro, están tan buenas... -se muerde el labio inferior y no puedo evitar reír.
-Eres tonto -le respondo terminando mi crepe.
-Lo vez, no tardas mucho en acabártela.
-Sí, y es una pena.

Nos quedamos sentados intercambiando algunas miradas, sus ojos azules son tan bonitos...

-¿Vamos? -me pregunto rompiendo la mirada.
-Claro... -le respondo tristemente mientras los dos nos levantamos y vamos a la barra.
-Combien? -le pregunta Javi a la camarera.
-Eh... 5,80 jeune homme.

Él le da un billete de 10 y la camarera lo mete en caja, mientras que saca el cambio y ticket, Javi me coge de la cintura con su mano pegándome más a él. No puedo evitar sonrojarme al instante, menos mal que la barra impide que lo veo la camarera... De pronto él gira la cabeza y me sonríe, le devuelvo la sonrisa intentando controlar mi nerviosismo, pero es imposible con él.

Me suelta para guardar la vuelta en su cartera y en cuanto tiene las manos libres, busca las mías y las entrelaza mientras salimos de la tienda.

Empezamos a caminar en silencio, con las manos cogidas y casi pegados, hasta que llegamos al banco donde me sentaba todas las mañanas para verlo trabajando.

-¿De verdad creías que no te veía? -me pregunta cuando nos sentamos, me sonrojo.
-¿Lo.. sabías?
-Pues claro, y me alegraba viéndote aquí todos los días, hasta que entraste en mi tienda y mi corazón dio un vuelco -dijo con cierta timidez.
-¿En serio?
-Sí. Nunca podrás imaginar la felicidad que sentí al tenerte cerca y hoy... hoy simplemente a sido perfecto poder cogerte de la mano sin que me lo reproches. ¿Me quieres?

Me quedo muda, sí, lo amo, pero cuesta muchísimo más decírcelo a la cara que pensarlo.

-No te quiero -consigo decir, noto su decepción- ... te amo -inmediatamente sonríe.
-Y yo a ti pequeña.

Me susurra cogiéndome la cara con una de sus manos. Empieza a acariciar mi cuello mientras, suavemente, acerca nuestros labios hasta que su lengua empieza a jugar con la mía.

Había besado a muchos chicos, me había liado con bastantes, pero esto, esto era diferente, muy diferente de todo lo anterior, fue simplemente indescriptible, perfecto, nuestras lenguas jugaban en perfecta armonía y hubiera deseado que aquel beso no se acabara nunca, pero, me quedaba sin aire, así que nos teníamos que separar de vez en cuando para coger aire, pero ni él ni yo nos despegábamos más de 10 milímetros.

De repente sentí su mirada y abrí los ojos, me sonrió y se levantó, le imité y me depositó un suave pero intenso beso en los labios, me cogió de la mano y empezamos a caminar. En pocos segundos llegamos a un apartamento. Él sacó unas llaves y abrió la puerta. Subimos las escaleras y se paró en la puerta C del primer piso, abrió de nuevo la puerta, pasamos los dos y la cerró.

-¿Vives aquí? -consigo preguntarle, con un nudo en la garganta.
-Sí -me responde sonriente mientras se acerca a mi y me besa- te amo.
-Ya lo sé -le digo riendo.

Empieza a besarme el cuello y me hace caminar hasta llegar al sofá, me tumbo en el sofá y él encima mía empieza a besarme los labios mientras va bajando hasta mi cuello.

-Javier... ¿qué...? -le pregunto pero él me interrumpe con un beso en los labios.
-¿Confías en mi? -me pregunta al separarnos unos milímetros.
-Sí.

Él me sonríe y me sigue besando, rápidamente me quita la camiseta y cuando iba a quitarme el sujetador, le detengo.

-Javi... no creo que... -no encuentro palabras para expresar lo que le quería decir.
-Sí -responde simplemente apartándose un poco de mi.
-Entiéndelo, te quiero, pero... sólo tengo... eh.. 16 años -dije recordando lo que me dijo Aisha de que diga que tenga 16 par conservar el trabajo.
-Sí, tranquila, lo entiendo, he ido demasiado rápido... -me quedo en silencio, él me da mi camiseta y me la pongo.
-Tal vez dentro de unos años... si seguimos en contacto...
-Ni se te ocurra pensar que ya no nos veremos en unos años, no seas boba, haré lo que sea para que sigamos juntos, pequeña.

No sé si sentir felicidad o miedo. Felicidad porque lo amo, y sé que estaré feliz a su lado y él también, pero miedo porque... no sé, lo he conocido hace pocos días y hoy casi me... no sé, la verdad.

-Javi, pareces un acosador -digo bromeando, aunque en el fondo lo diga en serio.
-Es que te amo -posa una mano en mi mejilla y desvío la mirada incómoda.
-Creo que me tengo que ir... -intento cambiar de tema.
-Nos veremos mañana, ¿no?
-Sí... -me levanto y me acerco a la entrada, abro la puerta y cuando me iba a ir, me retiene.
-¿Un beso de despedida? -me propone sonriente, asiento en silencio y, como obligada, me acerco a sus labios, pero él me retiene- ¿qué te pasa?
-Nada -le digo un poco malhumorada.
-Eh, Laura, confiabas en mí ¿verdad? Puedes decírmelo.
-Javi, es que, no quería llegar a esto... Nos conocimos hace muy poco y hoy casi me quedo desnuda delante tuya, y además trabajamos juntos, no debería haber pasado nada hoy.
-Lo sé, pero te quiero, y... no puedo evitarlo, eres tan perfecta -no puedo evitar sonreír y él me besa, le correspondo el beso con ganas, soy un poco bipolar...- ¿mejor?
-Muchísimo mejor.

Nos fundimos en otro beso y salgo afuera. Me pongo a caminar hasta que llego a mi casa. Subo por el ascensor y abro la puerta, Sam no está. Voy a mi cuarto con una sonrisa tonta de oreja a oreja, abro la puerta y se me borra inmediatamente la sonrisa al ver a Aisha.

-¡Aisha! -chillo nada más verla, ella gira la cabeza sorprendida, una lágrima cae por mi mejilla.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Holaa, bueno, hace tiempo que no me manifiesto por aquí en mis mini comentarios, pero como nadie comenta, no tengo nada que decir.
Ahora sí tengo 2 cosas que decir:
1.Me he echo twitter a petición de Marina jajajaj -> "mi twitter" sígueme y te sigo de vuelta(: además estaré publicando adelantos ahí <3
2. Se me "acaban" ideas para las fotos que pongo al principio de los capítulos, ya la mayoría no tiene nada que ver con el capítulo, así que si tienes alguna foto que quieras que ponga, sea cual sea, la pondré encantada, sólo mencióname en twitter con la foto y la tendrás puesta en el siguiente capítulo <3
Y ya está(: Espero que os guste este capítulo y no me dejéis eh :')

domingo, 2 de febrero de 2014

Capítulo 21.



Justin: Hola nena -su voz era aún más suave, dulce y perfecta de lo que recordaba.
Yo: Justin... yo... -no podía apenas hablar de lo conmovida que estaba- ¿por qué no me llamaste antes?
Justin: quería darte espacio, no quería que llegaras a París y me tuvieras acosándote todos los días, no me parecía justo y ya... ya no puedo soportarlo más, necesitaba llamarte y al ver tus llamadas perdidas no pude evitarlo -una sonrisa se dibujó en mi cara.
Yo: pero yo no quiero que me des mi "espacio", yo deseaba que tú y los demás me llamarais... pero nadie lo hizo... me sentía sola, abandonada en este sitio...
Justin: pues eso ya ha acabado, cada vez falta menos para volver a vernos, deseo que ese día llegue ya...
Yo: y yo, Justin, quiero abrazarte, besarte... de nuevo, no soporto estar tanto tiempo lejos de ti.
Justin: no parecía eso cuando te fuiste.
Yo: pero ahora te necesito.
Justin: y yo a ti.
Yo: Justin... por favor, llámame todos los días, todos, a partir de la 1, ¿vale? Oye, ¿no deberías estar en el colegio?
Justin: si tú no vas al colegio, no tengo ningún motivo por ir.
Yo: no digas tonterías, tienes que ir -de nuevo vuelvo a sonreír, ¿cómo he hecho para sobrevivir sin escuchar su voz durante 1 semana?
Justin: vale, vale, iré, sólo por ti.
Yo: así me gusta, oye, Marina y Chris se llamaban por Skype, podríamos hacer lo mismo.
Justin: claro, no estás en casa ¿verdad?
Yo: no.
Justin: en cuanto llegues, llámame por Skype, ¿vale?
Yo: ¡claro!
Justin: pues nos vemos nena, hasta luego.
Yo: adiós, Justin.

Colgamos casi a la vez, mis lágrimas se van y dejan paso a una gran sonrisa, mientras empiezo a caminar lo más rápido posible a mi casa, voy a ver a Justin...

Llego en 5 minutos, un tiempo récord...

-¡Hola, Sam! -le digo sonriente al verla, olvidándome de que ella no habla español.
-Hola -me responde en español, le sonrió de nuevo y voy a mi cuarto.

Enciendo el ordenador y me meto en skype, no sé muy bien por qué, pero lo tengo agregado, le doy al botón de llamar y en breve aparece su figura, no, su perfecta figura.

-Hola preciosa -me dijo suavemente.
-Cuánto tiempo... susurré, cuando de pronto me di cuenta de que no llevaba camiseta, el corazón me dio un vuelco.
-No has cambiado casi nada, sigues siendo igual de perfecta que como te recuerdo.
-Igual tú.

Nos quedamos en silencio, sin saber muy bien qué decir, ojalá lo tuviera en frente mía, conmigo, para abrazarle... besarle... lo necesito tanto...

-¿Me has engañado con muchos? -me pregunta riendo para romper el hielo.
-No seas tonto, claro que no -le miento.
-Aisha, puedes decirlo, no te voy a matar ni nada.
-Bueno, sólo besé a un chico del trabajo, pero nada más -le dije sonriendo-, ¿y tú?
-Lo mismo que tú, sólo que la que besé no era del trabajo.
-Te lo perdono, pero sólo por esta vez, eh, y ahora no quiero que nadie te toque, que se las verán conmigo -le digo riendo, no sé exactamente por qué dije eso-, ¿cómo van las cosas por ahí?
-No muy bien, no nos vemos apenas desde que las dos os fuisteis, Chris no sale de su casa, Jessica se pasa todo el rato en el colegio castigada, Ryan va de casa en casa... María no se atreve a hablarnos, y Chazz y yo nos vemos de vez en cuando. En el colegio a veces nos juntamos pero no tenemos nada que decir...
-Vamos que sin Marina y yo el grupo no funciona -digo bromeando.
-Exacto, ¿y tú en París?
-Bueno... con Marina apenas me hablo... desde que pasó lo de Chris no hemos vuelto a hablar, nos vemos en el trabajo pero nada más. Lo único bueno del viaje es que me he vuelto a hablar con Laura, que se ha enamorado de un chico, pero ese chico está enamorado de Marina y en parte creo que es por eso que han roto Marina y Chris...
-Ya... ¿y ese chico que besaste?
-Justin... es alguien del trabajo y no hay nada entre nosotros. ¿Y esa chica que besaste?
-Era Marta, ¿te hablé de ella no? fue la última, la 29. El otro día me obligó a quedar con ella, me besó y me fui.
-Más le vale.
-¿Cuánto tiempo te quedas ahí? Quiero volver a verte -dejo escapar una leve sonrisa.
-Laura vuelve el domingo, a mi todavía me quedan 4 semanas...
-¿Qué hago para poder controlarme y no coger el primer vuelo a París?
-Controlarte -le digo sin saber muy bien qué decir.
-Te quiero aquí, conmigo, te echo tanto de menos...
-Y yo a ti, Justin, pero tendremos que esperar...

Nos quedamos en silencio un rato más y después volvimos a hablar de todo un poco, echaba tanto de menos estas charlas en español... no sé, pero necesitaba esto.

POR LA TARDE.
NARRA JUSTIN.

Marta: anda Justin, por favor.
Yo: eres una pesada, está bien, voy para allá -digo después de 30 minutos diciendo que no.
Marta: gracias, en serio.

No le respondo y cuelgo el teléfono. Es una pesada, pero yo también tengo necesidades... así que me pongo los zapatos y salgo de mi casa.

10 minutos después llamo al timbre de la casa de Marta.

-Te estaba esperando -dice abriendo la puerta.
-Hola nena -le respondo sonriente y la cojo de la cadera depositando un suave beso en sus labios.
-¿Vamos?

Asiento y entro en su casa, ella cierra la puerta y nos dirigimos a su dormitorio.

NARRA AISHA.

Yo: es por que has quedado con Javier, ¿verdad?
Marina: que no, pesada, es por que no tengo ganas de quedar contigo.
Yo: Marina, tienes a Chris loco por ti, y tú también estás por él, ¿por qué no dejas que mi hermana tenga a alguien que la quiera? ¿Tan complicado es?
Marina: mira, olvídate de Javier porque él y yo no tenemos nada, ¿te queda claro?
Yo: pero él quiere algo contigo y tú quieres algo con él.
Marina: ¿y a ti que más te da? Coño, es mi vida, yo elijo con quien estar, no tú.
Yo: me da igual con quien estás, pero por una vez que puedo ayudar a mi hermana, me gustaría hacerlo.
Marina: mira, déjalo, ¿vale? Me vine a París por ti y creo que voy a cambiar mis billetes e irme con tu hermana, al menos ella si es buena persona.
Yo: pues has lo que quieres, "es tu vida" ¿no? -digo imitando su voz.
Marina: déjame ya.

Cuelga y segundos después, yo también. Estoy harta de ella y sus caprichos.

-¡Me voy, adiós! -oigo la voz de Laura detrás mía.
-Adiós -le respondo fría sin girarme si quiera.
-¿Qué pasa?
-Nada, ¿no te ibas?
-No sin antes saber qué te pasa.
-Peleas con Marina, nada más.
-Escucha -me dice tras unos segundos de silencio-, no te pelees con ella por mi ¿vale? estaré bien, si Javier la quiere a ella, pues la quiere a ella, qué más da, hay miles de tíos buenos en el planeta, ¿no? así que, llámala y pídele perdón, ahora.

Apoya su mano en mi hombro y se va pegando saltitos. La miro irse y saco mi teléfono, marco el número de Marina y me quedo pensando, ¿de verdad la llamo?

Marina: ¿no te dije que me dejaras en paz? -me dice cuando finalmente me decido por llamarla.
Yo: yo... lo siento.
Marina: ¿sientes qué? ¿ser tan estúpida? No es culpa tuya.
Yo: siento haberte dicho lo que te he dicho. -ella se queda en silencio.
Marina: no, lo siento yo tía, he sido cruel contigo, ¿me perdonas?
Yo: no tengo nada que perdonarte, perdóname tú a mi.

Nos reímos durante varios minutos, hasta que quedamos en quedar a comer mañana después del trabajo. Me alegro que todo se haya solucionado y volvamos a ser las de antes... sin Chris.

AL DÍA SIGUIENTE.

-Atención señores clientes, les recordamos que vamos a cerrar dentro de pocos minutos, les rogamos que abandonen el local cuanto antes, gracias -dijo Eduardo a través del megáfono.

Los clientes se fueron yendo hasta que no quedó ninguno.

-¿Cómo va todo? -me pregunta Antoine saliendo de la cocina.
-Bien, mucho mejor que antes -le respondo sonriente.
-¿Quieres quedar algún día?
-Claro, sería genial, ¿qué te parece mañana?
-Vale, perfecto, te llamaré luego.

Asiento y él entra en el vestuario. Yo espero a que Marina salga de la cocina para hablar con ella. Cuando sale, nos vamos las dos a cambiarnos y salimos juntas.

-¿Qué hacemos? -le pregunto cuando ya estamos fuera.
-¿Damos una vuelta y luego vamos a comer?
-Vale, ¿dónde vamos?
-Hay una tienda chulísima por aquí, me quiero comprar una camiseta que vi el otro día, ¿vamos?

Asiento de nuevo y empezamos a caminar mientras volvemos a nuestras antiguas charlas, de todo un poco, nada aparte de nosotras importaba, sólo mis uñas y sus pantalones que tienen un agujero y no sabe qué hacer.

-¿Entonces de azul o de rojo? -le pregunto riendo.
-Justin no se va a dar cuenta de ese detalle, pero vamos, azul mejor no? Rojo... ya sabes...
-Sí, tienes razón, me las tengo que dejar más largas...
-Ya... ¿y mi pantalón, tía? Me da penita, ¿vale? era muy joven aún...
-No te preocupes, sobrevivirá -le digo muy seria.
-Eso espero... no soportaría perderlo... -enseguida las dos nos echamos a reír.

Seguimos riendo durante todo el trayecto. Llegamos a la tienda, había ropa preciosa, un poco hipster, pero perfecta. Marina se compró una camisa de mangas cortas blanca lisa con un triángulo universo en medio, súper bonita.

Después fuimos a comer, para hacerle un poco la pelota a nuestro jefe, Eduardo, fuimos a nuestro restaurante, donde trabajamos por las mañanas y comimos ahí.

Pasamos la tarde ahí, aunque habíamos terminado de comer, no nos fuimos hasta las 6 y media y por último nos sentamos en un banco al lado de la Torre Eiffel, tuvimos mucha suerte de que haya uno libre, este sitio es tan precioso y famoso que los bancos siempre están ocupados.

-¿Y qué vas a hacer con Chris? -le pregunto al sentarnos.
-No lo sé, es raro ser soltera...
-Te entiendo...
-Es que no lo sé, en serio, necesito verlo de nuevo para aclarar lo que siento por él, pero hemos roto y no me arrepiento de nada, por ahora.
-Es una pena, erais una bonita pareja.
-Yo soy bonita con o sin pareja.
-Ya pero, no sé...
-¿Y tú con Antoine?
-No sabría qué decirte, igual que con Justin sólo que él si me quiere.
-Justin también te quiere.
-No de la misma manera.
-Yo creo que al menos tendrías que darle una oportunidad a Justin...

No pudo terminar su frase, mi móvil se puso a sonar.

-Hablando del rey de Roma... -suelto y suspiro mientras me levanto del banco y le doy al botón verde.

Justin: hola -me dijo una voz de chica, ¿qué?
Yo: ¿Justin?
Justin: me temo que no, tu pequeño Justin está en mi casa, no veas cómo hemos pasado la noche, él no te quiere, métetelo en la cabeza.
Yo: ¿pero quién eres?
Ella: Marta. Anda, se acaba de despertar -oigo como pone el altavoz y deja el móvil de Justin en alguna parte y escucho su conversación, reconozco perfectamente la voz de Justin:

"-¿Has dormido bien, nena? -dice Justin a  lo lejos.
-Mejor que nunca -responde la puta de Marta.
-Me alegro -oigo unos besos... la voy a matar.
-¿Repetimos?"

Oigo unas risas, ruido y... gemidos. Cuelgo de inmediato mientras unas lágrimas empiezan a caer sobre mi mejilla, Justin....

sábado, 1 de febrero de 2014

Capítulo 20.


Se me puso la piel de gallina. No me lo podía creer. Ellos dos eran como... el hilo y la aguja, el hilo no sirve de nada sin la aguja; la aguja no sirve de nada sin el hilo. No podían romper, ahora no. No sólo porque si rompían mi hermana estaría súper enfadada con ellos, no, eso ahora mismo en verdad es lo de menos, si no, si rompen, al menos Marina aunque no lo quiera admitir, estará destrozada, los he visto enamorados, cuando nombro el nombre de "Chris" una chispa se enciende en los ojos de Marina, y esa chispa sé que no puede apagar, nunca.

-No estás halando en serio -conseguí decir tras un largo silencio.
-Vaya, parece que te afecta más que a mí... no pasa nada, no es el fin el mundo, sólo que, me he dado cuenta de que él no es el hombre que busco...
-Mira Marina, no sé si esto tiene que ver con Javier o no, pero por favor, no cometas este error, es una locura, estáis enamorados, se os nota muchísimo, no lo dejes ahora por un capricho...
-Aisha, no lo entiendes ¿verdad? Ya no, ya no estamos enamorados, las cosas han cambiado, he abierto los ojos, él no es el que busco.
-No, él es tu hombre ideal, por favor... Marina...
-Y tú deberías abrir los ojos de una vez con Justin -dijo seria, Justin... hacía tanto tiempo que no hablaba con él, que no sabía nada de él... ¿dónde estará? ¿qué estará haciendo?
-Justin es cosa mía. Pero... tú y Chris sois la pareja más bonita que he visto en la vida, no lo puedes acabar eso.
-Sí, puedo, y es lo que voy a hacer.
-¿No te das cuenta del error que vas a cometer? -pero ella no me escuchaba, miraba fijamente al ordenador.
-Lo voy a llamar por Skype, si quieres, quédate, pero preferiría que no.
-Es por Javi, ¿verdad? -ella se quedó en silencio-, Marina, por favor...
-¡Déjame en paz! -me interrumpió enfadada-. ¡Es mi vida, yo decido qué es lo que quiero hacer y qué no quiero hacer! He decidido cortar con Chris y tú, como una buena amiga, me tendrías que apoyar, no contradecirme.
-¡Vale! Lo siento, rómpele el corazón a mi amigo, venga, adelante, ¿a qué esperas? -no me pude aguantar, me dolía lo que me había dicho, simplemente... estallé.
-Espero a que te vayas.
-Tranquila, no volveré más a esta pocilga.

Mi voz temblaba y en seguida me arrepentí de lo que dije, pero mi orgullo me dominó y me fui. En parte porque tenía razón, era su vida, ella puede elegir qué hacer, y además, estaba enfadada...

Llegué a casa casi llorando. Entré en mi cuarto corriendo mientras sacaba mi móvil, marqué un número, le di al botoncito verde y esperé.

Nadie.

Volví a marcarlo otra vez, llorando, no aguanté más.

Nadie.

Me senté sobre mi cama, empapando mi móvil de lágrimas mientras marcaba una y otra vez su número, con escuchar su voz me conformaba, pero nada, nunca me lo cogía.

-Aisha -escuché una voz detrás mía, Laura. Me quedé quieta, ni si quiera me giré-. ¿Qué pasa? -ella se sentó a mi lado, no intentó mirarme, sólo se sentó, apoyó su mano en mi hombro y no dijo nada.

Nos quedamos así un buen rato, hasta que por fin ella habló.

-¿Qué ha pasado? -me pregunta suavemente.
-Sé que es una total tontería que llore por esto pero... Marina y Chris lo van a dejar -ella se quedó de piedra, noté como se estremeció, tal vez me tendría que haber callado.
-¿Es por Javier? -toda su dulzura se había esfumado, se había puesto seria y se alejó de mi.
-No lo sé.
-Lo sabes, dímelo.
-.... no lo sé... -se puso roja, iba a llorar-, escucha, no lo sé, te lo digo de veras, Marina no ha querido decírmelo...
-Gracias... -susurró tras un silencio.

Se puso en pie y salió del cuarto. ¿Por qué habría dicho gracias?

NARRA LAURA.

En ese momento comprendí muchas cosas, demasiadas, tal vez.

La primera y más importante era que Marina y Javier estaban enamorados, los dos, y no me puedo meter en su relaciones. La segunda era que Javier nunca sería mío, él no me quiere y no puedo hacer que me ame a la fuerza, no. Y la tercera... que mi hermana había llorado por mi. Había estado con Marina, ella le habría dicho que iba a cortar con Chris y Aisha estuvo mal por mi culpa, no sé si es verdad o no, pero es mi teoría, y si es verdad, tengo suerte de tener una hermana como ella. Si no es verdad... me da igual, Javier será mi amor platónico de todas formas, así que qué más da...

NARRA MARINA.

-Hola Chris -le dije por el micrófono, no lo veía muy bien por Skype, pero era lo único que teníamos.
-Hola cariño, ¿cómo va todo por ahí? -me respondió con una sonrisa, que se le borró inmediatamente al ver mi cara.
-Tenemos que hablar -suspiré hondo, esto era más difícil de lo que había pensado y, en el fondo no era capaz de dejarlo así, solo. Pero ya tenía tomada una decisión.
-¿Qué pasa, amor? -me preguntó nervioso.
-Primero, no me llames más "amor" o "cariño", por favor. Y segundo... -no me salían las palabras, me quedé en blanco.
-¿Quieres romper? -me ayudó él a completar mi frase.
-Sí... -una lágrima cayó por mi mejilla.
-¿Estás segura?
-Sí.
-¿Por qué? ¿Qué hice?
-¿Tú? Nada, créeme, no es culpa tuya, es que... -no quería decirle todo lo que pasaba por mi mente, simplemente, no era capaz-, no.. no puedo...
-Ya... entiendo.

No fui capaz tampoco de darle al botón de colgar, no me podía mover, no podía contener las lágrimas, pero, de repente, la llamada finalizó y, entendí que se había acabado lo nuestro.

LUNES POR LA MAÑANA.
NARRA AISHA.

-Laura... despierta -la sacudo suavemente hasta que abre los ojos.
-¿Ya es lunes?
-Sí...

Se levantó en silencio. Cogí mi ropa y fui al baño a cambiarme, peinarme y lo de todas las mañanas. Al terminar, Laura ya estaba vestida y fue al baño tras mi.

Desayuné un poco, cojo mi móvil, me despido de Laura y salgo fuera. Hoy voy a ver a Marina por fin y, la verdad es que no tengo ganas de verla. Desde que me fui no tengo novedades de nadie excepto mi madre, que nos llama algunas noches, ¿se han olvidado ya de mi? ¿tan rápido?

Llego al trabajo rápidamente, la puerta ya está abierta. Entro, no hay nadie, ni en la cocina ni en los vestuarios... sólo la puerta del despacho del jefe está un poco abierta.

Voy a los vestuarios y me pongo el uniforme, salgo vestida y espero sentada en una silla al lado de la barra. Pocos minutos después llega Antoine.

-¡Hola! -me dice sonriente.
-Hola -le respondo con una falsa sonrisa.
-¿Somos los únicos?
-Sí, bueno, y el jefe.

Me sonríe mientras se acerca a mi y deposita un suave beso en mis labios, le correspondo un poco molesta, no tengo muchas ganas de esto... él se aparta poco a poco, me vuelve a sonreír y entra en los vestuarios.

En poco tiempo llega Felipe, el otro cocinero español.

-Hola -me dice al verme.
-Hola, llegáis tarde hoy, ¿no?
-O tú llegas temprano -no se para ni a mirarme, va directamente a los vestuarios. Bueno...
-¡Hola! -me dice Pierre entrando.
-Hola -le respondo sonriente.
-Me echabas de menos, ¿verdad?
-Claro que sí -no puedo evitar reír.
-Qué silencioso está esto... voy a cambiarme, hasta luego.
-Adiós.

Unos minutos después, llegan Leila y Marina. Marina pasa de mi, no me mira y no me saluda, Leila me hace una seña con la mano de saludo.

Justo después, abrimos.

Empiezo a atender a unos clientes, por ahora hay pocos...

-Hola y bienvenidos al restaurante -les digo a unos clientes horas después- ¿qué desean?
-Hola, una tostada con mantequilla y un café, y para ella una coca-cola y... -se interrumpen al oír un sonido que procede de mi bolsillo, mierda, mi móvil, se me ha olvidado sacarlo de mi bolsillo...
-Lo siento, una coca-cola y... 
-... y un cruasán, ¿tenéis?
-Por supuesto... -mi móvil vuelve a sonar-, de verdad, lo siento muchísimo, se lo traigo enseguida.

-¡Tostada de mantequilla! -les digo a los de la cocina para que me escuchen mientras voy corriendo a los vestuarios.

Saco mi móvil y lo dejo en las taquillas, pero vuelve a vibrar. Miro quién me está llamando...

Justin.

Quiero cogerlo, tengo que cogerlo, pero no puedo... Dejo el móvil en el fondo de mi taquilla y vuelvo corriendo a mi puesto. Me acerco a la máquina de café y preparo uno.

-Pierre, una coca-cola, por favor. -le digo.
-Vale.
-¡Tostada de mantequilla lista! -oigo a Antoine decirlo.

Me acerco a la cocina, cojo la tostada y la llevo a la barra, cojo un cruasán de donde los guardamos, me lo pongo en el codo mientras con una mano cojo la tostada y con otra cojo el vaso de coca-cola, me lo pongo en el codo que tengo libre y cojo el café con la mano, sinceramente, no sé cómo me las puedo apañar para llevar todo esto a la vez...

-Aquí tienen -les digo sonriente a la madre e hija que pidieron eso- espero que les guste.
-Gracias -me responde la madre.

El día fue agotador, hoy había más clientes de lo normal y al acabar, estábamos todos exhaustos.

Me cambié velozmente y salí a la calle sin despedirme de nadie. Saco mi teléfono, tengo 10 llamadas perdidas, todas de Justin.

No me lo pienso ni un momento y le devuelvo la llamada.

Y de repente, me paro en seco, no puedo evitar que una lágrima caiga sobre mi mejilla, porque, escucho la magnífica voz de Justin que extrañaba tanto.