domingo, 2 de febrero de 2014
Capítulo 21.
Justin: Hola nena -su voz era aún más suave, dulce y perfecta de lo que recordaba.
Yo: Justin... yo... -no podía apenas hablar de lo conmovida que estaba- ¿por qué no me llamaste antes?
Justin: quería darte espacio, no quería que llegaras a París y me tuvieras acosándote todos los días, no me parecía justo y ya... ya no puedo soportarlo más, necesitaba llamarte y al ver tus llamadas perdidas no pude evitarlo -una sonrisa se dibujó en mi cara.
Yo: pero yo no quiero que me des mi "espacio", yo deseaba que tú y los demás me llamarais... pero nadie lo hizo... me sentía sola, abandonada en este sitio...
Justin: pues eso ya ha acabado, cada vez falta menos para volver a vernos, deseo que ese día llegue ya...
Yo: y yo, Justin, quiero abrazarte, besarte... de nuevo, no soporto estar tanto tiempo lejos de ti.
Justin: no parecía eso cuando te fuiste.
Yo: pero ahora te necesito.
Justin: y yo a ti.
Yo: Justin... por favor, llámame todos los días, todos, a partir de la 1, ¿vale? Oye, ¿no deberías estar en el colegio?
Justin: si tú no vas al colegio, no tengo ningún motivo por ir.
Yo: no digas tonterías, tienes que ir -de nuevo vuelvo a sonreír, ¿cómo he hecho para sobrevivir sin escuchar su voz durante 1 semana?
Justin: vale, vale, iré, sólo por ti.
Yo: así me gusta, oye, Marina y Chris se llamaban por Skype, podríamos hacer lo mismo.
Justin: claro, no estás en casa ¿verdad?
Yo: no.
Justin: en cuanto llegues, llámame por Skype, ¿vale?
Yo: ¡claro!
Justin: pues nos vemos nena, hasta luego.
Yo: adiós, Justin.
Colgamos casi a la vez, mis lágrimas se van y dejan paso a una gran sonrisa, mientras empiezo a caminar lo más rápido posible a mi casa, voy a ver a Justin...
Llego en 5 minutos, un tiempo récord...
-¡Hola, Sam! -le digo sonriente al verla, olvidándome de que ella no habla español.
-Hola -me responde en español, le sonrió de nuevo y voy a mi cuarto.
Enciendo el ordenador y me meto en skype, no sé muy bien por qué, pero lo tengo agregado, le doy al botón de llamar y en breve aparece su figura, no, su perfecta figura.
-Hola preciosa -me dijo suavemente.
-Cuánto tiempo... susurré, cuando de pronto me di cuenta de que no llevaba camiseta, el corazón me dio un vuelco.
-No has cambiado casi nada, sigues siendo igual de perfecta que como te recuerdo.
-Igual tú.
Nos quedamos en silencio, sin saber muy bien qué decir, ojalá lo tuviera en frente mía, conmigo, para abrazarle... besarle... lo necesito tanto...
-¿Me has engañado con muchos? -me pregunta riendo para romper el hielo.
-No seas tonto, claro que no -le miento.
-Aisha, puedes decirlo, no te voy a matar ni nada.
-Bueno, sólo besé a un chico del trabajo, pero nada más -le dije sonriendo-, ¿y tú?
-Lo mismo que tú, sólo que la que besé no era del trabajo.
-Te lo perdono, pero sólo por esta vez, eh, y ahora no quiero que nadie te toque, que se las verán conmigo -le digo riendo, no sé exactamente por qué dije eso-, ¿cómo van las cosas por ahí?
-No muy bien, no nos vemos apenas desde que las dos os fuisteis, Chris no sale de su casa, Jessica se pasa todo el rato en el colegio castigada, Ryan va de casa en casa... María no se atreve a hablarnos, y Chazz y yo nos vemos de vez en cuando. En el colegio a veces nos juntamos pero no tenemos nada que decir...
-Vamos que sin Marina y yo el grupo no funciona -digo bromeando.
-Exacto, ¿y tú en París?
-Bueno... con Marina apenas me hablo... desde que pasó lo de Chris no hemos vuelto a hablar, nos vemos en el trabajo pero nada más. Lo único bueno del viaje es que me he vuelto a hablar con Laura, que se ha enamorado de un chico, pero ese chico está enamorado de Marina y en parte creo que es por eso que han roto Marina y Chris...
-Ya... ¿y ese chico que besaste?
-Justin... es alguien del trabajo y no hay nada entre nosotros. ¿Y esa chica que besaste?
-Era Marta, ¿te hablé de ella no? fue la última, la 29. El otro día me obligó a quedar con ella, me besó y me fui.
-Más le vale.
-¿Cuánto tiempo te quedas ahí? Quiero volver a verte -dejo escapar una leve sonrisa.
-Laura vuelve el domingo, a mi todavía me quedan 4 semanas...
-¿Qué hago para poder controlarme y no coger el primer vuelo a París?
-Controlarte -le digo sin saber muy bien qué decir.
-Te quiero aquí, conmigo, te echo tanto de menos...
-Y yo a ti, Justin, pero tendremos que esperar...
Nos quedamos en silencio un rato más y después volvimos a hablar de todo un poco, echaba tanto de menos estas charlas en español... no sé, pero necesitaba esto.
POR LA TARDE.
NARRA JUSTIN.
Marta: anda Justin, por favor.
Yo: eres una pesada, está bien, voy para allá -digo después de 30 minutos diciendo que no.
Marta: gracias, en serio.
No le respondo y cuelgo el teléfono. Es una pesada, pero yo también tengo necesidades... así que me pongo los zapatos y salgo de mi casa.
10 minutos después llamo al timbre de la casa de Marta.
-Te estaba esperando -dice abriendo la puerta.
-Hola nena -le respondo sonriente y la cojo de la cadera depositando un suave beso en sus labios.
-¿Vamos?
Asiento y entro en su casa, ella cierra la puerta y nos dirigimos a su dormitorio.
NARRA AISHA.
Yo: es por que has quedado con Javier, ¿verdad?
Marina: que no, pesada, es por que no tengo ganas de quedar contigo.
Yo: Marina, tienes a Chris loco por ti, y tú también estás por él, ¿por qué no dejas que mi hermana tenga a alguien que la quiera? ¿Tan complicado es?
Marina: mira, olvídate de Javier porque él y yo no tenemos nada, ¿te queda claro?
Yo: pero él quiere algo contigo y tú quieres algo con él.
Marina: ¿y a ti que más te da? Coño, es mi vida, yo elijo con quien estar, no tú.
Yo: me da igual con quien estás, pero por una vez que puedo ayudar a mi hermana, me gustaría hacerlo.
Marina: mira, déjalo, ¿vale? Me vine a París por ti y creo que voy a cambiar mis billetes e irme con tu hermana, al menos ella si es buena persona.
Yo: pues has lo que quieres, "es tu vida" ¿no? -digo imitando su voz.
Marina: déjame ya.
Cuelga y segundos después, yo también. Estoy harta de ella y sus caprichos.
-¡Me voy, adiós! -oigo la voz de Laura detrás mía.
-Adiós -le respondo fría sin girarme si quiera.
-¿Qué pasa?
-Nada, ¿no te ibas?
-No sin antes saber qué te pasa.
-Peleas con Marina, nada más.
-Escucha -me dice tras unos segundos de silencio-, no te pelees con ella por mi ¿vale? estaré bien, si Javier la quiere a ella, pues la quiere a ella, qué más da, hay miles de tíos buenos en el planeta, ¿no? así que, llámala y pídele perdón, ahora.
Apoya su mano en mi hombro y se va pegando saltitos. La miro irse y saco mi teléfono, marco el número de Marina y me quedo pensando, ¿de verdad la llamo?
Marina: ¿no te dije que me dejaras en paz? -me dice cuando finalmente me decido por llamarla.
Yo: yo... lo siento.
Marina: ¿sientes qué? ¿ser tan estúpida? No es culpa tuya.
Yo: siento haberte dicho lo que te he dicho. -ella se queda en silencio.
Marina: no, lo siento yo tía, he sido cruel contigo, ¿me perdonas?
Yo: no tengo nada que perdonarte, perdóname tú a mi.
Nos reímos durante varios minutos, hasta que quedamos en quedar a comer mañana después del trabajo. Me alegro que todo se haya solucionado y volvamos a ser las de antes... sin Chris.
AL DÍA SIGUIENTE.
-Atención señores clientes, les recordamos que vamos a cerrar dentro de pocos minutos, les rogamos que abandonen el local cuanto antes, gracias -dijo Eduardo a través del megáfono.
Los clientes se fueron yendo hasta que no quedó ninguno.
-¿Cómo va todo? -me pregunta Antoine saliendo de la cocina.
-Bien, mucho mejor que antes -le respondo sonriente.
-¿Quieres quedar algún día?
-Claro, sería genial, ¿qué te parece mañana?
-Vale, perfecto, te llamaré luego.
Asiento y él entra en el vestuario. Yo espero a que Marina salga de la cocina para hablar con ella. Cuando sale, nos vamos las dos a cambiarnos y salimos juntas.
-¿Qué hacemos? -le pregunto cuando ya estamos fuera.
-¿Damos una vuelta y luego vamos a comer?
-Vale, ¿dónde vamos?
-Hay una tienda chulísima por aquí, me quiero comprar una camiseta que vi el otro día, ¿vamos?
Asiento de nuevo y empezamos a caminar mientras volvemos a nuestras antiguas charlas, de todo un poco, nada aparte de nosotras importaba, sólo mis uñas y sus pantalones que tienen un agujero y no sabe qué hacer.
-¿Entonces de azul o de rojo? -le pregunto riendo.
-Justin no se va a dar cuenta de ese detalle, pero vamos, azul mejor no? Rojo... ya sabes...
-Sí, tienes razón, me las tengo que dejar más largas...
-Ya... ¿y mi pantalón, tía? Me da penita, ¿vale? era muy joven aún...
-No te preocupes, sobrevivirá -le digo muy seria.
-Eso espero... no soportaría perderlo... -enseguida las dos nos echamos a reír.
Seguimos riendo durante todo el trayecto. Llegamos a la tienda, había ropa preciosa, un poco hipster, pero perfecta. Marina se compró una camisa de mangas cortas blanca lisa con un triángulo universo en medio, súper bonita.
Después fuimos a comer, para hacerle un poco la pelota a nuestro jefe, Eduardo, fuimos a nuestro restaurante, donde trabajamos por las mañanas y comimos ahí.
Pasamos la tarde ahí, aunque habíamos terminado de comer, no nos fuimos hasta las 6 y media y por último nos sentamos en un banco al lado de la Torre Eiffel, tuvimos mucha suerte de que haya uno libre, este sitio es tan precioso y famoso que los bancos siempre están ocupados.
-¿Y qué vas a hacer con Chris? -le pregunto al sentarnos.
-No lo sé, es raro ser soltera...
-Te entiendo...
-Es que no lo sé, en serio, necesito verlo de nuevo para aclarar lo que siento por él, pero hemos roto y no me arrepiento de nada, por ahora.
-Es una pena, erais una bonita pareja.
-Yo soy bonita con o sin pareja.
-Ya pero, no sé...
-¿Y tú con Antoine?
-No sabría qué decirte, igual que con Justin sólo que él si me quiere.
-Justin también te quiere.
-No de la misma manera.
-Yo creo que al menos tendrías que darle una oportunidad a Justin...
No pudo terminar su frase, mi móvil se puso a sonar.
-Hablando del rey de Roma... -suelto y suspiro mientras me levanto del banco y le doy al botón verde.
Justin: hola -me dijo una voz de chica, ¿qué?
Yo: ¿Justin?
Justin: me temo que no, tu pequeño Justin está en mi casa, no veas cómo hemos pasado la noche, él no te quiere, métetelo en la cabeza.
Yo: ¿pero quién eres?
Ella: Marta. Anda, se acaba de despertar -oigo como pone el altavoz y deja el móvil de Justin en alguna parte y escucho su conversación, reconozco perfectamente la voz de Justin:
"-¿Has dormido bien, nena? -dice Justin a lo lejos.
-Mejor que nunca -responde la puta de Marta.
-Me alegro -oigo unos besos... la voy a matar.
-¿Repetimos?"
Oigo unas risas, ruido y... gemidos. Cuelgo de inmediato mientras unas lágrimas empiezan a caer sobre mi mejilla, Justin....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario