NARRA LAURA.
Desde aquel día, entre Mario y yo había algo... nuevo. Éramos más inseparables y, aunque no llegábamos a ser novios, nos queríamos muchísimo, él sólo tenía ojos para mi y yo sólo tenía ojos para él. Cada vez que quedábamos estábamos todo el rato mirándonos y sonriendo y, obviamente repetimos alguna que otra vez.
Pero hoy era diferente, esta noche he quedado con Andrea y Ana para ir a una discoteca para menores y pienso olvidarme de él durante 1 noche, además, él también saldrá con sus amigos y ni si quiera somos novios, por lo cual, haga lo que haga, no estaré engañándolo.
-¿Estás lista? -me pregunta Ana.
-Sí, eso creo, ¿a qué hora es? -le respondo.
-Dentro de 10 minutos, espero que Andrea no llegue muy tarde... ¿tienes planeado algo para esta noche?
-No, ya veré si hay alguien ahí. ¿Y tú?
-Sí, esta mañana pasé a la farmacia y mira lo que he comprado -saca de su bolso una caja de condones-, ¿quieres uno?
-No me vendría mal, por si acaso.
Me sonríe y me ofrece uno, que tomo con cuidado y lo meto en mi bolso.
En poco tiempo llega Andrea y la discoteca abre sus puertas. Entramos junto a muchos otros jóvenes.
Al principio nos quedamos las 3 juntas, pero no tardamos en separarnos; Ana encontró a un tío bueno que siguió y ahora mismo están "bailando" y Andrea ha ido a la barra ver si encuentra alguien, mientras yo me quedo de pie, con mi única compañía el móvil esperando a que alguien se acerque, aunque si nadie lo hace, iré a buscar.
-Hola -levanto la mirada y me encuentro con unos preciosos ojos verdes.
-Hola -le digo sonriente al chico que me acaba de hablar, está bueno...
-¿Esperando a alguien? -me fijo en su cuerpo, que no está nada mal... se nota que habrá ido al gimnasio un par de veces.
-Tal vez... -le respondo mordiéndome el labio, él me sonríe.
-¿Quieres ir a tomar algo? -asiento y nos acercamos a la barra, por suerte Andrea ya no está- ¿sirven cerveza? -pregunta él al camarero.
-Sin alcohol -le responde éste.
-Es lo mejor que hay... deme dos -en poco tiempo el camarero nos sirve los dos vasos, y empezamos a beber-, ¿vives por aquí? -me pregunta entre trago y trago.
-Sí, a unos minutos andando, ¿y tú? Nunca te había visto.
-La verdad es que no vivo muy cerca, a las afueras de la ciudad, pero vengo al colegio aquí y tengo a todos mis amigos aquí también.
-¿Dónde vives en las afueras?
-En una casa de mi tío en medio de la nada con mi padre, aunque casi nunca está en casa, si no que pasa todo el día en su pequeño taller al lado de la casa arreglando cosas.
-Así que ahora mismo en tu casa no hay nadie... -susurro pegándome más a él, intentando hacer que pille la indirecta.
-Exacto. Nadie. Pero la noche es joven aún.
Le sonrío y de un trago me acabo mi bebida, él hace lo mismo y empieza a besarme.
NARRA AISHA.
-¡CHRIS! -chilla Marina cuando la puerta se abre dejándonos ver a la multitud.
Ella sale corriendo a sus brazo, cuando están los dos juntos, se funden en un cálido abrazo y barios besos mientras yo busco con la mirada a Justin, mis ojos se cruzan con los suyos y me quedo petrificada.
Hasta que por fin reacciono, y con la mayor sonrisa posible, empiezo a caminar hacia él, cada vez más rápidamente, hasta que, igual que Marina y Chris, nos besamos con la mayor pasión posible.
-Te he echado tanto de menos, pequeña -me dice y me vuelve a besar.
-Y yo a ti, pequeño -le respondo sonriente.
Me separo de Justin y me acerco a los otros que nos observaban con una sonrisa: Jess, María, Ryan y Chazz. Les doy un gran abrazo saludándolos. Me giro en busca de Chris para saludarlo también, pero él y Marina ya habían desaparecido.
-Te hemos hechado muchísimo de menos -me dice Jessica sonriente.
-Y yo a vosotros, un mes sin vosotros es horrible -les respondo sonriente.
-¿Vamos a dar una vuelta? -propone Ryan.
-Sí, vamos allí por favor, hecho mucho de menos el embarcadero
Empezamos a caminar todos juntos. Justin y yo cogidos de la mano por momentos hasta que llegamos al embarcadero, qué de tiempo que no venía aquí....
-¿Alguien tiene bañador? -pregunto.
-Qué fina te has vuelto en París -me responde Ryan riendo-, aquí no necesitas bañador.
-Es mucho más cómodo en bañador -le reprocho, él se ríe en silencio.
Los chicos se quitan la camisa... por dios, que pectorales tienen todos... y corren al agua, como si fuera una carrera. Se tiran todos a la vez, lo cual hace que unas gotas caigan encima mía.
-¿Vais a meteros? -le pregunto a Jess y María.
-Por supuesto -responde Jess contenta.
-Yo... -murmura María- no creo.
-No seas boba, te tienes que meter, está genial, ¿nunca has probado? -insiste Jess, María niega de la cabeza.
-Hazme caso, yo al principio estaba como tú, y ahora muero de ganas de tirarme al agua, te parecerá un poco asqueroso, y no te voy a mentir, es asqueroso, pero es una experiencia que nunca olvidarás.
-Aisha, está muy claro que no se va a tirar por voluntad propia...
-Tienes razón...
Jessica y yo sonreímos, nos quitamos los zapatos y calcetines y obligamos a María que haga lo mismo. Una vez que lo hace, entre Jess y yo la cogemos cada una por un brazo y como podemos la tiramos al agua ignorando sus chillidos.
Los chicos la reciben en el agua con chapuzones, ella se tiene que apoyar en el hombro de Justin para no ahogarse, aunque en el fondo está feliz, cuando los dos comporten una mirada tan cerca el uno del otro, me entra una rabia incontrolable que hace que me tire yo también justo al lado de Justin. Al caer al agua, él me agarra soltando a María, que empieza a nadar por sí sola.
-Interesante... -murmura Justin mirándome.
-¿Qué? -le respondo sonriendo.
-Eres muy sexy cuando estás celosa -me dice riéndose, fijo mi mirada en él fingiendo estar seria.
-No estoy celosa -le miento.
-Claro que lo estás, si no no estarías tan roja.
-Eres tonto -no puedo evitar enseñarle mis dientes con una sonrisa, que enseguida me quita con un beso.
Al cabo de muchos minutos en el agua jugando como críos me salgo del agua junto a Jessica. Las dos nos tumbamos no muy lejos de la orilla, al lado de donde dejamos los zapatos, y tomamos el Sol, hasta que oí a alguien salir del agua. Abrí los ojos para ver de quién se trataba...
...Justin.
Sonrío para mis adentros. Jessica se levanta mirándome con una sonrisa y se vuelve a meter en el agua. Justin se detiene justo delante mía.
-Me tapas el Sol -le reprocho bromeando.
-Perdóneme señorita -me responde sonriendo.
Se tumba al lado mía y mira el cielo, unos segundos después, cierra los ojos, me quedo mirándolo, es tremendamente sexy el condenado...
-¿Qué miras? -me pregunta abriendo poco a poco los ojos y mirándome.
-Miro lo sexy que eres -le digo francamente.
-Eso ya lo sé.
-¿Y yo?
-Tú... me pregunto por qué estoy con una chica tan fea -se gira para mirarme, hago lo mismo.
-¿Tan fea soy? -le pregunto sonriente, él asiente-, entonces tendré que buscarme a alguien que me quiera... Chazz está bien, o Ryan, tal vez...
-Mmm... te pegaría más... Justin.
-¿Sí? Pero él dice que soy fea.
-Pues él es un gran mentiroso.
-¿En qué quedamos?
-En que formamos la pareja más sexy del mundo.
Le sonrío y me levanto para después tumbarme encima suya, como en los viejos tiempos... Él me sonríe, yo me muerdo el labio y pongo mis manos en su pecho todavía mojado mientras empezamos a besarnos.
Sus manos se colocan debajo de mi camiseta empapada todavía y empieza a acariciar mi piel mojada. Me desabrocha el sujetador y acaricia como puede mis pechos, aprovecho para rozar mis pierna con su miembro, siento como se estremece, así que repito esto varias veces, las suficientes para provocarlo.
-¿Pasas la noche en mi casa? -me pregunta sonriendo.
-Lo intentaré -le respondo, y vuelvo a rozarle su miembro.
Bajo mi mano por su cuerpo hasta llegar donde rozaba mi pierna: a su miembro. Sin saber muy bien qué hacer, ya que tengo los ojos cerradas por los besos, empiezo a acariciar su miembro por encima de sus pantalones, lenta, muy lentamente, subo un poco mi mano y la hago pasar por debajo de sus calzoncillos, noto unos cuanto gemidos en mi boca, empiezo a notar la forma de su miembro, pero me detengo cuando iba a llegar hasta él.
-¿Y si seguimos... en un sitio más... privado? -le susurro.
-Vayámonos, entonces.
Le sonrío, pensaba que lo decía en plan broma, pero se levantó quitándome de encima y se puso los zapatos, hice lo mismo. Ni si quiera nos despedimos de los otros y empezamos a caminar por la calle aunque nuestra rota estuviera empapada.
Llegamos a su casa en poco tiempo, sinceramente, no sé en qué estoy pensando.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Pécora, ahora tienes que subir jejeje
SUBE.
porfavor:)