miércoles, 22 de enero de 2014

Capítulo 19.


-Sí -le susurré, pero de pronto, la imagen de Justin volvió a mi mente, y esta vez, no la pude sacar de mi cabeza-, no, no, no puedo... lo siento. Escucha, me gustas y eso pero... lo siento -le digo apartándome un poco de él.
-Entiendo, es el de España, ¿verdad? -yo asiento en silencio-, habérmelo dicho antes, te hubiera dejado en paz desde el primer momento.
-No somos novios él y yo, sólo amigos... somos como tú y yo ahora mismo. Nunca llegamos a nada más serio que besos... aunque él nunca me pidió ser su novia...
-No me importa si no quieres estar conmigo, ¿vale? Tienes tus derechos...
-Sí... pero eso no niega que siento algo por ti.

Él me sonrió, aunque era una sonrisa un poco falsa, yo me acerqué a él y deposité un suave beso en su boca. Él vaciló, pero acabó rindiéndose y empezamos una pequeña guerra de besos.

NARRA LAURA

-Has trabajado muy bien Laura -me dijo con una sonrisa que hizo que me derritiera por dentro.
-Gracias... -le respondí intimidada.
-Mala suerte, hoy no ha habido nada de propina... tal vez mañana...
-Oh, no pasa nada, me gusta el trabajo, si no cobro tampoco voy a... morir -ya puedo hablar con él tranquilamente... bueno, más o menos, el corazón me va a mil por hora, pero consigo pronunciar palabras, algo es algo.
-¿Quieres que te acompañe a casa? -en ese momento, mi corazón dejó de latir, por lo cual me costó muchísimo pronunciar:
-S..sí.. cla...claro -susurré sin que oyera apenas mi voz, él sonrió, nuestro turno ya había acabado y yo era la chica más feliz del mundo.

Empezamos a caminar dirección a mi casa hablando de todo un poco, de él, de mi, del trabajo, de lo perfecto que es... bueno, eso no lo hablamos, sólo lo pensé.

Mientras andábamos, en frente mía pude divisar una figura que me era familiar. Al acercarnos a ella, la reconocí: Marina.

La ignoré un poco, yo estaba con Javier, no quería que ella se entrometiera, pero ella dio el primer paso.

-¡Laura! -dijo corriendo hacia mí, se paró en seco al ver a Javier, mierda...
-¿Qué quieres? -le pregunté, pero ella apenas me echó cuenta, su mirada cruzaba la de Javier, los dos se miraban embobados, no, no puede ser...
-¿Has visto a tu hermana? -me preguntó por fin desviando la mirada.
-Ya habrá salido del trabajo, no lo sé, pregúntaselo a ella.
-Ese es el problema, he... perdido bastante el contacto con ella y estoy triste por eso, quiero hablarle, tengo tantas cosas que decirle...
-Pues no lo sé, ¿no la has visto en el trabajo?
-Sí, pero se fue rápidamente con el Antoine ese...
-Seguramente ya esté en casa, vé a buscarla ahí.
-Tú también vas a casa ¿verdad? ¿os acompaño?
-Vale -dijo Javier antes de que pudiera contestar un "no".

Dejé caer un suspiro y los tres empezamos a caminar. Esto pinta mal. Javier y Marina están todo el rato hablando, a mi me marginan... soy como la hermana menos que nadie quiere, todo vuelve a ser lo mismo que antes. Es como si lo mirara a través de un cristal invisible que nos separa, él no me echa cuenta, no se da cuenta de lo loca que estoy por él, él... pasa de mi, tecnicamente, y yo a Marina... como toque a mi Javi pienso matarla.

Al llegar al pie de mi casa. Llamo por el telefonillo a Samantha, ella me abre y nos asegura que Aisha no está. Entro rápidamente en el piso dejando a esos dos fuera, sin despedirme, no lo aguanto, no quiero que vean que estoy llorando.

Oigo unos murmuros y cuando ya estoy en el ascensor y miro a la puerta, no hay nadie.

NARRA AISHA.

No sé qué me pasa... tal vez simplemente no estoy preparada para tener una relación... seria. Por eso soy tan tonta, digo que no volveré a hacer, a tener a una especie de novio con el que sólo comparto besos, pero lo hago con todo el mundo, y no puedo seguir así.

-Antoine... -le susurro al separar unos milímetros nuestros labios.
-¿Qué pasa? -me pregunta él apartándose de mi también.
-Es complicado... en España hay alguien... especial para mi, que aprecio mucho, pero nunca llegamos más lejos de besos, tal vez lo quería, tal vez no, pero nunca fui capaz de decírselo ya que él... bueno él era... diferente a ti, seguramente, tenía mis motivos para pensar que sólo me quería para un noche... entonces como estaba indecisa con él, me limité a... sólo besarlo, nada más, y ahora que estoy haciendo lo mismo contigo, es como si estuviera... jugando contigo, no sé si me explico, es muy lioso pero no quiero que sufras por mi culpa... entiéndelo, me voy dentro de varias semanas, no nos volveremos a ver y...
-...y entonces aprovechemos las semanas que nos quedan -me interrumpió con una medio sonrisa-, no me importa que me utilices o cualquier otra cosa, porque yo estoy enamorado de ti, y no pienso dejarte escapar durante este tiempo. Cuando te vayas... estaré roto, sí, pero no me importa, lo importante es lo que yo siento y lo que tú tal vez sientes.

Me quedé en silencio. Intentando asimilar sus palabras. Ésto, señoras y señores, sí es un hombre de verdad, de esos de los que merecen la pena luchar por ellos, y eso voy a hacer durante el tiempo que tenga, bueno, que tengamos.

Le sonreí y le besé de nuevo, con más pasión e intensidad. Él me correspondió y pasamos toda la tarde ahí, juntos, besándonos, abrazándonos, acariciándonos... estábamos... enamorados.

NARRA LAURA.

Entré y fui corriendo a mi cuarto. Cerré la puerta de un portazo y me tumbé encima de mi cama. De pronto, empecé a llorar.

Me desahogué con mi almohada. Pensé en Javier, en lo guapo y tierno que era y la imagen de Marina invadió mi cabeza "de todas formas ella tiene a Christian..." pensé, pero no era suficiente, estaba rota por dentro, por una vez que me enamoro me pasa esto... gracias Marina...

El tiempo pasó, me sequé las lágrimas y me senté sobre mi cama, con la mirada perdida y todos mis pensamientos iban dirigidos a él, cuando de pronto la puerta se abrió. Solté un suspiro.

-¡Hola! -me dijo Aisha al verme, me quedé en silencio, ni si quiera la miré-. ¿Te pasa algo? ¿no ha ido bien tu primer día de trabajo...?
-Mantén Marina alejado de él. -le digo seca y fríamente, ella lo captó.
-Marina no es de esas, tranquila, tiene a Christian y lo ama, no irá a por otro.
-Más le vale.
-Tranquila, no te lo va a quitar, al menos mientras yo siga siendo su amiga....
-Si ella te dijera que dejaras al Antoine ese, ¿qué harías? A ti te gusta, no te importa lo que digan los demás, lo importante es lo que sientes, ¿no? -le interrumpí.
-Sí, tienes razón, pero Marina no es así... nunca te haría daño...
-¡No me conoce! -la interrumpí de nuevo-, para ella yo soy... la hermana de Aisha que fumaba.
-Pero todavía estás a tiempo, Laura, no te desanimes, mira, voy a llamarla y hablaré con ella, ¿vale?

Me quedo en silencio, quiero que lo haga, pero a la vez no. Ella se levanta apoyando su mano en mi hombro y con una leve sonrisa. Saca su teléfono y sale del cuarto.

NARRA AISHA.

Yo: Marina, ¿dónde estás?
Marina: acabo de llegar a casa, me alegro que me llames, tenemos que hablar.
Yo: eso mismo te iba a decir...
Marina: ¿puedes venir aquí? Es que no tengo ni pajolera idea de dónde está tu casa y...
Yo: ¿entonces cómo has llegado hasta la tuya? -lo sé perfectamente, es sólo para ver cómo reacciona...
Marina: de eso quiero hablarte, ¿puedes venir?
Yo: claro.
Marina: vale, aquí te espero, no tardes.
Yo: no...

Colgamos, me meto el móvil en el bolsillo y salgo corriendo de casa. Más o menos sé dónde vive Marina, así que en varios minutos llego hasta su hogar.

-Eres rápida -me dijo con una sonrisa, pero se sorprendió al ver que no le sonreí.
-Tenemos que hablar, ¿no?
-Sí... pasa.

Me abrió la puerta y las dos entramos. Cogimos el ascensor y subimos hasta el 3º piso. Ella se paró en la puerta B (que también tiene su truco que viva en el 3ºB ejeje, si sabéis por qué, decirlo en los comentario, lo diré en el siguiente capítulo, Marina, lo tendrías que saber, piensa xd <3), abrió la puerta y entramos. Nos sentamos en el sofá.

-Tengo una mala noticia y otra buena noticia, ¿cuál quieres primero? -me preguntó.
-La buena por favor, estoy harta de malas noticias -le respondí seriamente, ahora no estoy de humor...
-Creo... creo que me he enamorado... no estoy segura... estoy un poco confusa...
-Bienvenida a mi mundo... -susurré con la mirada baja-, Javier, ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes? -me preguntó entre confusa y asombrada.
-Porque mi hermana está loca por él, y créeme, que, si te atreves a salir con él, las dos te mataremos.
-Eh, vale vale, nos relajamos un poquito Aishita, no es para tanto, hay billones de tíos buenos en el mundo.
-Sí, pero él es especial, así que más te vale que te vayas olvidando de él.
-Lo siento Aisha, pero si te enamoras, te enamoras y tú no me lo podrías impedir...
-¿Y qué pasa con Chris? ¿Estás dispuesta a dejarlo todo con él por ese Javier?
-Esa es la mala noticia... -dijo bajando la mirada, se puse nerviosa, y casi con lágrimas en los ojos consiguió decir:- creo que lo vamos a dejar...

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Ofú, Marina, no me mates, ¿vale? xdd
Tengo novedades para mis queriditas lectoritas, empezemos por lo más corto:
-Me he hecho un ask :D "da click para acceder a mi ask" podréis preguntarme lo que queráis, cuándo subo siguiente, de qué irá el siguiente, o cosas más personales, como que cuántos años tengo... no sé xd
-Lo último, pero no menos importante, lol siempre quise decir eso xd, ya sabéis que tengo wattpad, pero no creo que sabíais que tengo una novelita en wattpad, se llama "no dejes que te hundan" y trata del bullying, de tú y de Justin, no va a ser muy larga y no prometo subir todos los días, pero pasaros a ver si os gusta, comentar y votar <33 "da click aquí para acceder a mi novela en el wattpad".
Muchas gracias Marina por comentar siempre de siempre, eres un encanto <33
Total, que nos vemos en el siguiente capítulo, beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesos <3

sábado, 18 de enero de 2014

Capítulo 17 y 18.





CAPÍTULO 17.

-Eh... Laura, no comer -dije con señas a Samantha para que me entendiera.
-¿Qué le pasa? -me preguntó, por suerte comprendí.

Con mis manos hice la forma de un corazón y señalé a Laura, eso le bastó a Sam para entender lo que pasaba. Se fue a nuestro cuarto y se sentó al lado suya, al principio Laura pasaba de ella, pero poco a poco consiguió abrazarla, hacía tanto tiempo que no veía Laura abrazar a nadie...

Los días pasaron muy lentamente, Laura seguía muy rara, muy enamorada de alguien, ni yo ni Sam sabíamos quién era, y era mejor no preguntar ya que seguramente ella no sea correspondida... Marina quedaba todos los días con Christian por Skype y nos fuimos distanciando cada vez más, hasta el punto de sólo vernos en el trabajo... Cada vez me entendía mejor con Samantha, ninguna teníamos que hacer gestos para que yo entendiera lo que me decía, dominaba mejor el idioma, y, en el trabajo, todo fue bien, me iba ganando poco a poco la confianza de Leila, hasta un día pasamos la tarde juntas, aunque ella es muy diferente a Marina, todo lo contrario, es tranquila y no le gusta destacar... Mientras que con los demás apenas hablaba, sólo para pedir pedidos de los clientes, el único que saludaba, aparte de Marina y Leila, era Antoine, el más amable de los chicos, aunque nunca mantuvimos una conversación larga... Habían pasado sólo 4 días desde que llegamos y tantas cosas... no podía evitar pensar en Justin cada vez que hablaba un chico, veía su sonrisa en la sonrisa de otros, su mirada en los ojos de otros, sus palabras en las palabras de otros... lo veía a él en el cuerpo de otro, no entiendo por qué, pero de cierto modo, le hecho de menos.

-Laura -le dije antes de irnos a dormir el 4º día-, no aguanto verte así, te pasas todo el día mirando por la ventana, escuchando música, con la mirada perdida, de vez en cuando coges el ordenador pero nunca me hablas... ¿qué te pasa?
-No tengo ganas de hablar de ello -dijo simplemente ella.
-Pero yo sí, eres mi hermana, me preocupo por ti.
-Pues no lo hagas.
-¡Laura! Por favor, dame una oportunidad... no puedo estar todo el tiempo contigo como Sam, tengo que trabajar y lo siento por ellos, pero creo que yo también merezco saber lo que te pasa.
-Samantha no lo sabe.
-Pues alguien debería saberlo, para ayudarte.
-Tú sabes lo que me pasa ¿verdad? lo supiste desde que te dije que no tenía hambre.
-Laura... -murmuré, entonces era verdad, está enamorada-. ¿Quién? -ella por primera vez desde que me dijo que no quería comer, me miró a los ojos, había cambiado, se le notaba claramente en la mirada que había madurado, que estaba enamorada.
-No te importa -me dijo suavemente, sin desprecio, lo que me extrañó.
-Ya te lo he dicho, claro que me importa, soy tu hermana.
-Aisha, cuando me metí en tu relación con el Justin ese, te molestó muchísimo, pues eso mismo, no quiero que te metas en mis sentimientos.
-Ya lo sé, y te entiendo, sólo quiero verte feliz, saber si está bueno o no, si tienes buen gusto en los tíos, y sobre todo, ayudarte.
-Me dan pena tus futuros hijos, tendrán a una madre que nunca les entenderá.

Tras decir eso, no me dio tiempo responderle, ella apagó la luz, se metió en su cama y no hizo ningún ruido, supongo que intentará dormir.

AL DÍA SIGUIENTE.

Mi despertador sonó como siempre, a las 5:30, hubiera cambiado la hora hasta las 6, pero tengo bastante miedo de llegar tarde, si me echan, mi madre me mata y no hay nada de dinero, así que tengo que conservar el trabajo como sea durante este mes...

Me levanto en silencio, intento no hacer ruido, no quiero despertar a Laura como la otra vez, aunque no sabía que la desperté...

Voy al baño, me hago la cola y me visto; unos leggins negro y una camiseta rosa simple con una chaqueta vaquera un poco clara, me pongo mis vans y vuelvo a mi cuarto a buscar mi móvil. Me acerco a la cama de Laura, no llego a ver su cara, está debajo de las sábanas, sin querer, piso su cama, veo como la sábana se mueve un poco, pero nada más, me quedo mirándola, su cuerpo se ve un poco amorfo por encima de las sábanas, aquí hay algo raro... me acerco a su cara, aunque todavía no consiga verla, le aparto un poco la sábana de la cara y... lo que me suponía; no está.

Había puesto unas almohadas y ropa sobre su cama y las había cubierto con su sábana para hacer como la figura de su cuerpo, pero se había ido, ¿haría esto todas las mañanas?

NARRA LAURA (por primera vez, ueeee! xd).

Saco de mi bolso mi móvil mientras me siento en un banco de la calle "Champs-Élysées", siempre en el mismo. Saco mis cascos y me los pongo en la oreja mientras le doy al play de mi lista de reproducción, la misma todas las mañanas.

Me gusta venir aquí, a despejarme y de paso... a verle. Aunque sea solamente a través de un cristal, ahí está, a veces me mira y rápidamente aparto la mirada, no quiero que sepa que me levanto a las 5 todas las mañanas sólo para verle...

Pero hoy no está. O al menos no consigo verlo desde aquí... ¿le habrá pasado algo? Alzo la vista, me quito los cascos, no me da tiempo de darle al pausa, sinceramente, mi mañana no tiene sentido si no lo veo en esa tienda de quiksilver cobrando a la gente. Tal vez hoy tenga día libre, tal vez no ha sonado su despertador, tal vez está enfermo, tal vez ha muerto, tal vez no lo veo desde aquí, no lo sé.

Me levanto de golpe y cruzo la calle corriendo, cada segundo pasan miles de coches, pero es que me la suda bastante. Consigo cruzar milagrosamente sin hacerme daño, no sé cómo, pero no me importa, ahora lo único importante es que pueda verlo.

Entro en la tienda sin pensarlo, no tengo dinero, es sólo para ver si él está aquí. Miro a la caja, y... era una mujer, no está.

-Perdone -le digo mientras me acerco, pero inmediatamente me doy cuenta de la estupidez que he cometido, no sé hablar francés, no me entenderá.
-¿Puedo ayudarle? -me pregunta, no entiendo nada.
-¿Habla español? -a ver si tengo suerte...
-Espera -de repente se va y entra en otra sala. Dice algunas palabras y sale un muchacho, al verle la cara me quedo de piedra, es él.
-¿Puedo ayudarle señorita? -es tan diferente a cómo lo veía desde detrás del cristal... su flequillo es rubio, no moreno, sus ojos verdes, desde lejos pensaba que eran marrones, es aún más perfecto de lo que imaginaba.
-Eh... yo... es... que... eh... pues... no, gracias.

Me doy la vuelta y empiezo a caminar, oh dios mío, ha sido horrible, ¿cómo he podido decir eso? ¿cómo he podido entrar si quiera en la tienda?

-¡Laura! -escucho una voz delante mía, ¿Aisha?-, ¿qué haces aquí? -me pregunta al ponerse en frente mía.
-Eh... yo... pues... -no encuentro las palabras, simplemente sigo en shock por haberlo visto, he hablado con él... bueno, más o menos, y todas mis esperanzas se han esfumado.
-Ajá... ya veo -dice ella mirando por encima de mi hombro, me giro y le veo mirándonos con atención, aunque desvía la mirada al ver las dos lo miramos intensamente-, Laura, habérmelo dicho antes.
-Yo... es... no... sí... Aisha... -de verdad, ¿qué me pasa?
-Deja que hable con él.
-¡No! -conseguí decir por fin, pero era demasiado tarde.
-¡Hola! -le dijo en francés, conseguí comprenderlo.
-Hola, ¿pasa algo? -le respondió él sin dejar de mirarla.
-Es que, aquí mi hermana se preguntaba si podría ayudaros con la tienda, tiene 16 años, y quiere estudiar comercio, me preguntaba si la aceptarían sin... eh, salario, sólo algunas horas.
-Claro, se lo voy a preguntar a mi jefe.

El chico se fue y Aisha me guiñó un ojo mientras susurró "tienes 16 años", asentí aunque no pueda creérmelo... ¿qué le habrá dicho? De repente aquel hermoso chico salió de nuevo acompañado de otro tío, viejo y feo. Y se pusieron a hablar de nuevo.

El viejo y feo volvió a su despacho después de un larga charla y varios papeles de por medio, Aisha y el chico guapo se acercaron a mi.

-Laura -me dijo mi hermana sonriente-, tienes un trabajo.


CAPÍTULO 18.

-¿Qué? ¿Estás loca? -le respondí boquiabierta.
-No, no estoy loca, este es Xavier, Javier en español, llámalo como quieras, sabe hablar bastante bien español y si te parece empiezas hoy, si prefieres mañana, tus horarios son los mismo que él, de 6 a 1, si quieres me paso a recogerte a la salida, pero supongo que no vas a querer... sólo será temporal, el tiempo que estés en París, no te van a pagar, tu única paga será la limosna de la gente. ¿De acuerdo?
-Vale... -intenté hacerme la "dura", pero en el fondo era la más feliz de todas, iba a trabajar con Javier, me da igual lo que tenga que hacer, mientras esté a su lado, seré feliz.
-Bueno yo me voy corriendo a trabajar, ¡no quiero que me echen! -Aisha se fue rápidamente, y Javier me sonrío.
-Serás mi ayudante, ¿vale? Haz lo que te pida, sólo eso, tranquila, será fácil.
-V-vale... -le respondí más roja que un tomate.

NARRA AISHA.

-Vaya, pareces feliz hoy -me dijo Antoine mientras me vestía, llegué sólo 1 minuto tarde, así que no me echaron la bronca ni nada.
-Sí, he ayudado por fin a mi hermana.
-Me alegro.

Le sonreí, me metí en un vestuario, cerré la persiana y me puse el uniforme. Al salir, Antoine se había metido en el vestuario de al lado.

-¿Y todos los demás? -pregunté poniéndome delante de su cortina para que al menos me escuchara.
-Estarán en sus puestos supongo -me respondió.
-Abre en 5 minutos todavía... -esperé a que Antoine saliera de su vestuario.

Cuando lo hizo, no vio que estaba delante suya, y de alguna manera chocó conmigo, caí al suelo del golpe, él intentó retenerme, pero lo único que consiguió fue caer también. Y así, de alguna manera, él cayó encima mía, en el suelo, como me había pasado ya anteriormente con Justin, ¿por qué soy tan patosa?

Nuestras miradas se cruzaron, aún uno encima del otro, me dolía la espalda, pero no me importaba, sus ojos me recordaban a los de Justin, sin decir nada, nuestras caras se fueron acercando lentamente hasta que acabamos fundidos en un beso. Me dejé llevar, por un momento pensé que era Justin, se me puso la piel de gallina, él lo notó y me cogió de la mano mientras nos seguíamos besando, cada vez con más pasión, me gustaban sus besos, mucho.

-¡Aisha! ¡Antoine! -dijo una voz que se acercaba, rápidamente los dos nos levantamos, me acerqué a mi taquilla para disimular y él hizo lo mismo- el restaurante abre en 1 minuto, a vuestros puestos -dijo Leila.

Asentimos y ella se fue de nuevo. Cuando iba a cruzar la puerta, Antoine me cogió de nuevo de la mano y me robó un beso. Cerré los ojos y puse mis manos alrededor de su cuello, como solía hacer cuando Justin me hipnotizaba, sólo que esta vez era feliz.

No quise acabar aquel beso, pero el bar abrió y él se fue a la cocina y yo a mi puesto de camarera.

POR LA TARDE.

-¿Qué me pongo? -le pregunté a Laura, había decidido ser clara con ella y mis relaciones, le dije que había quedado con uno del trabajo que me gusta más o menos, dentro de 5 minutos, y todavía no sé qué ponerme.
-¡No lo sé! -me respondió mirando mi armario-, algo bonito, un vestido, botas, vaqueros, leggins, tienes mucho para elegir.
-¡Ese es el problema! No sé qué elegir...
-Mira, ponte este vestido, con las botas, unas mayas y la chaqueta vaquera, ¿qué te parece?
-Vale, genial -le respondí cuando ya me lo había puesto-, voy a peinarme, y gracias.

Ella sólo me sonrío mientras me peiné, maquillé y arreglé un poco. En unos minutos ya me había despedido de mi tía y estaba fuera, él ya me esperaba en la puerta.

-¡Hola! -le dije sonriente al verle.
-Hola -me respondió sonriente también-. Qué guapa vas.

Le sonreí, él me cogió de la mano y empezamos a caminar.

Me llevó a diferentes sitios, pero teníamos planeado hacer un picnic al pie de la Torre Eiffel, y así acabamos.

-La primera vez que te vi, sentí algo... algo por ti que nunca antes había sentido -me dijo, de repente, la imagen de Justin invadió mi mente, no me lo podía sacar de la cabeza, él me recordaba tanto a Justin...

De pronto me besó, cerré los ojos, sólo podía pensar en Justin, le echo de menos, no sé por qué, pero le echo de menos. Cuando abrí los ojos, me sorprendí al ver a Antoine, durante unos segundos, pensé de verdad que estaba besando a Justin, no pude evitar sonrojarme.

-¿Qué te pasa? -me preguntó Antoine al mirarme.
-Nada, déjalo...
-Venga Aisha, algo te pasa, puedes confiar en mi -empezó a acariciarme la cara, me estremecí sin querer.
-Antoine... en España...
-...¿tienes novio? -me cortó, pero no pareció importarle-, pero ahora no estamos en España, estás aquí, conmigo, y creo que si de verdad te importara, no me hubieras besado con tanta ternura en los vestuarios.

Me quedé en silencio, es verdad, pero no puedo evitar pensar en Justin, tal vez Justin tenía razón y siento algo por él, sólo que las chicas esas asquerosas que conocí al llegar me cegaron y me hicieron pensar algo de Justin que no era cierto...

Le sonreí y sin dudarlo ni un segundo, lo besé. No quise despegarme de sus labios, sólo para coger aire, pero claro, todo lo bueno acaba.

-Tranquila -me susurró Antoine despegando nuestros labios, yo sonreí.
-Lo siento -le dije-, pero es que eres tan...
-... tan como tú -me respondió dejando un suave y corto beso en mis labios.
-Te quiero -le susurré.
-Te quiero -me respondió sonriente.

Nos besamos durante un buen rato, y después empezamos a cenar. No íbamos a comer gran cosa, sólo unos bocadillos de diferentes cosas, pan, que no sé por qué teniendo los bocadillos, y unas cuantas tonterías dipo "smarties" "mars" etc.

-Aisha -me dijo al terminar de comer.
-Soy yo -le respondí riendo.
-¿Quieres ser mi novia?

Me quedé en shock. No me lo esperaba, en serio. Era la primera vez que me lo preguntaban, con Justin no había sido lo mismo, para él lo de "novia" no tenía sentido, me podía llamar así si quería aunque él no fuera mi novio, pero, ahora que Antoine me lo preguntaba, no sabía qué responder. Sí, me gustaba, pero también me gustaba Justin y, de alguna manera, decirle que sí, sería cómo engañar a Justin, pero si le digo que no, no sé qué pasaría entre nosotros, y quiero estar a su lado. Por eso dudé muchísimo al responderle ese "sí".

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Uiuiuiui que la Aisha tiene un nuevo "fichaje" como dirían en las revistas xddd
Marina, el Chris no está en Francia xd se ven por Skype, llamadas telefónicas xdd
Muchísimas gracias a mi Marinita, que, por cierto, no tengo twitter xd, a mi Mirii, que me alegro muchísimo que te guste <33 y a mi Abby McCann, que he leído tu novela, hasta te he dejado un comentario, está genial!! En serio es perfecto y espero el siguiente capítulo ya de ya eh!! Avísame cuando subas guapa <3
Gracias por dejar esos comentarios tan adorables nenis que os quiero mucho y nos vemos en el 19 que os puedo asegurar que mañana no subiré, y el lunes menos ajajaj es que el lunes tengo un examen de sociales, es poca cosa, lo malo es que el martes tengo de mates y biología y con estudiar el día antes no me basta xd sorry <3
Pd, tengo una cosa rara llamada wattpad xd no creo que haga nada ahí, pero os lo dejo de todas formas xd : "da click aquí para acceder a mi wattpad"

lunes, 13 de enero de 2014

Capítulo 15 y 16.





CAPÍTULO 15.

Empezamos a caminar por el aeropuerto hasta encontrar la salida, supe guiarnos un poco, todo estaba en francés y la mayoría de las palabras me sonaban. Hasta que por fin, las puertas se abrieron delante nuestra y salimos.
Hay un montón de gente esperando, algunos tienen carteles en la mano con nombres como "Juan Pérez" pero la verdad es que mi madre no me ha enseñado ninguna foto de la tía, así que no tengo ni idea de quién es.

-¿Aishá? -Dijo alguien detrás de mi, me giré rápidamente, era un mujer un poco vieja.
-Sí, eh, oui, ¿vous etes Samantha? -Traducción: ¿eres Samantha? xd
-Oui oui! C'est moi -Soy yo.

(Voy a hacer una cosa, para no tener que ponerlo en francés y después la traducción y tal, lo que esté en cursiva (ejemplo: hola, me llamo Samanta) pues significa que lo dicen en francés y lo que esté como siempre, lo dicen en español, ¿vale?)

-¿Ella es Laura? -Me preguntó con un acento raro.
-Sí, mi hermana, Laura -Conseguí responderle.
-¿Es Samantha la vieja esta? Si parece que está loca -Intervino Laura susurrando.
-¡Laura! Cállate.
-Encantada, ¿vamos? -Preguntó Samantha sonriéndonos.
-Eh, sí, ella... ella es Marina, una... amiga, ¿Puede... eh... llevarla? Por favor -Le dije señalando a Marina.
-Oh, claro, pero no vivirá con nosotras ¿verdad?
-¿Qué?
-Ella, vivir, nosotras -Me respondió Samantha como si yo fuera retrasada.
-Ah, no, no, no.

Laura y Marina se me quedaron mirando un rato, yo les sonreí y empezamos a caminar hacia el coche de Samantha, es un poco rara, no se parece en nada a mi madre, tiene el pelo negro con unas canas, corto y rizado pero sus ojos son otra cosa, son realmente preciosos, una mezcla de un verde claro y azul transparente, no como los de mi madre, marrones.

Llegamos al corazón de París en poco más de 10 minutos, Marina le dijo la calle donde vivía y Samantha la dejó ahí. Al instante volvimos donde estábamos antes y llegamos a casa rápidamente.
Vivimos justo al lado de la Torre Eiffel, es preciosa... Hay tanta gente por aquí, todos hablan francés, aunque claro que hay algunos alemanes, españoles, ingleses...

-Aquí es -Dijo Samantha parándose en la puerta de un edificio.
-Aquí es -Le dije a Laura, que miraba a Samantha con mala cara.
-No soy tan tonta, Aisha, creo que si nos paramos delante de una puerta de un edificio, es porque ahí vivimos.
-Vaya, te vas volviendo cada vez más lista -le dije bromeando, pero ella en verdad se lo tomó un poco mal.

Entramos en el piso y subimos por el ascensor al último nivel, el 10. Samantha salió primera y se paró en frente de la puerta "B" (¿lo pilláis? No están en el nivel 10B por casualidad... si lo has pillado ponlo en los comentarios y si no lo has pillado, diré la respuesta en el siguiente capítulo jajajaja) sacó su llave y abrió la puerta.
Era un piso bastante grande, tenía salón, cocina, dos dormitorios y dos baños, Laura y yo vamos a dormir en la misma habitación... genial.
Laura entró en el cuarto en silencio, nuestro cuarto era pequeño, muy pequeño, tenía dos colchones en el suelo, almohadas, mantas, dos mesas, dos sillas, un armario y una ventana, nada más.

-Vaya mierda de casa -Dijo Laura al soltar la maleta.
-¡Laura! Es mejor que nada... -Le reproché cerrando la puerta por si Samantha seguía sabiendo español.
-Sí, pero por favor, no pienso dormir en un colchón en el suelo, no soy una vagabunda.
-Pues ¿qué vas a hacer si no? Deja de quejarte de una vez.
-No pienso quedarme encerrada en esta habitación de 1 metro cuadrado durante 2 semanas.
-¿Si? Pues yo durante 1 mes me voy a quedar aquí -Le mentí.
-Mira, déjalo, voy a hablar con Samantha.
-¿Qué le vas a decir? ¿Que esto es una mierda? Si ni siquiera sabes hablar francés.

Laura no dijo nada, sólo salió de la habitación. Empecé a deshacer la maleta, saco mi móvil y mira el whatsapp, no tengo nada, por lo visto Justin se ha olvidado de que existo... y por unas horas, me olvidé de que él existía... por unas horas...

-¡Samantha está más loca que tú! -Dijo Laura enfadada entrando en la habitación.
-¿Qué ha pasado?
-Ha dicho "no, no entiendo, no, ve a descansar" venga ya, me ha entendido a la perfección la vieja loca esta.
-Laura, ha accedido a acogernos en su casa, eso es mucho para ella, créeme, ahora sólo intenta ser buena, le quitaremos un peso de encima, ella también tiene cosas que hacer.
-Sí, lo entiendo, pero al menos podría ponernos una cama.
-Mira, yo me voy a buscar un trabajo -Dije dejando caer un largo suspiro.

Cogí mi mapa, había señalado dónde se encontraba el restaurante español y mi móvil.

-Samantha -Le dije saliendo de mi cuarto.
-¿Sí?
-Voy a salir a buscar trabajo, ¿cuándo... vuelvo?
-Cuando quieras, buena suerte y no te pierdas.

Asentí sin entender apenas nada de lo que me dijo, creo que algo de que no tengo hora, pero supongo que volveré sobre las 10.
Salí de casa por el ascensor. Al llegar abajo saqué mi mapa, a ver... supuestamente estoy aquí, así que tengo que ir por aquí... y por ahí... y luego a la derecha.

Media hora después, después de haber preguntado a miles de personas si sabían dónde estaba el bar, lo encontré. Era igual que en la foto de internet, entré y me fui a la barra a hablar con el camarero.

-¿Habla español? -Le pregunté.
-Un poquito, ¿qué desea?
-¿Puedo hablar con vuestro jefe? Es por la oferta de trabajo.

Él asintió y me llevó hasta una puerta que ponía "privado".

-Espera aquí.

El camarero se fue, me quedé de pie delante de la puerta esperando, no sé a qué, tal vez a que me llamara, pero no importa, sólo esperé.
De pronto la puerta se abrió, miré a ver quién salía, era una chica... Marina.

-¿Marina? ¿Qué haces aquí? -Le pregunté al mirarla.
-He encontrado trabajo, voy a lavar los platos, ¿qué te parece? Tranquila, te he dejado un hueco, dice el tío de dentro que ya puedes pasar, empiezo mañana, ¡qué ilu!
-Pero...
-Entra -Me dijo sonriente dándome un pequeño empujón-, sabe hablar español.
-Buenas tardes señorita -me dijo el jefe al verme entrar.
-Hola... -Le respondí.
-¿Desea el trabajo?
-Sí, ¿queda algún puesto?
-Está de suerte, puede elegir entre camarera o barrer el suelo al cerrar.
-Eh... -Me quedé pensando unos segundos, pero finalmente respondí:- prefiero camarera.
-Muy bien, sus horarios serían por la mañana, de 7 de la mañana a las 1 de la tarde todos los días de la semana menos los domingos, con un suelo de 20€ la hora, lo que le daría un total de 120€ a la semana, si no falta ningún día, en un mes de 30 días, quitando los 4 domingos, tendría un sueldo de 3120€ al mes aproximadamente, lea estos papeles y si le gusta el empleo, firme abajo, el mínimo de tiempo en este empleo son sólo 2 semanas, a partir de las 2 primeras semanas, si estamos insatisfechos con su trabajo, la podremos despedir.
-Entendido.

Me puse a leer los papeles, 3120€ estaría genial, cubriría perfectamente los gastos del viaje y sobraría para mi madre. Firmé y le entregué el papel.

-Bienvenida al bordo señorita... Fernández -Dijo el jefe tendiéndome la mano-, como pone aquí, empezará mañana a las 7, pero llegue a las 6:30 para ponerse el uniforme, lavarse las manos y todo eso.
-Vale, genial.
-Nos vemos mañana.
-Adiós.

Me levanté y salí de ahí, yo de camarera... es increíble, nunca me hubiera imaginado tener un trabajo tan fácilmente... y tan bien pagado, además, sólo son 6 horas al día... uau, es genial.

Me di un vuelta por París, siempre con el mapa en la mano para no perderme. Es precioso, tiene tiendas de absolutamente todo, aunque es muy caro, pero es genial, simplemente... genial.

AL DÍA SIGUIENTE.

Apago mi despertador rápidamente para no despertar a Laura, son las 5:30 de la mañana, en 1 hora tengo que estar en el trabajo, mi primer día en mi primer trabajo... No puedo evitar coger el teléfono y poner un tweet "hoy es mi primer día en el trabajo (:".
Me visto, me pongo una camiseta simple blanca de mangas cortas, un jersey gris con los botones abiertos, unos jeans ajustados claros y unas botas no muy altas y voy al baño. Me hago una cola, aunque me queden mal. Me maquillo un poco: rimel y sombra de ojos, voy a desayunar y ya estoy lista.
Salgo a la calle rápidamente, ya soy las 6 y 15 y no puedo llegar tarde ni me puedo perder.

No sé muy bien cómo, pero llego a las 6 y media justo. En la puerta del bar hay 3 personas esperando, supongo que también empleados; 2 chicos y una chica, no me fijo mucho en ellos, si no que miro a mi alrededor a ver si veo a Marina, pero no aparece.

-¡Bien! No has llegado tarde -Oigo una voz detrás mía, me giro y veo al jefe.
-Sí -le respondo tímidamente.
-Por cierto, yo soy Eduardo, ella es Leila -dijo señalando a la chica-, otra camarera que te ayudará, él es Pierre, el chico de la barra por así llamarlo y ese otro es Felipe, es español, el cocinero. Falta la nueva, Marina, la que lava los platos, supongo que no tardará en llegar y Antoine, también es nuevo y también es un cocinero. Son todos los que estarán aquí por las mañanas.
-Encantada... yo soy Aisha -les dije, todos me sonrieron.

Eduardo abrió la puerta y entraron todos en otra puerta que ponía "privado" era otra diferente a la del despacho de Eduardo, supongo que era ahí donde guardaban las cosas...

-¿Te enseño como funciona esto? -Me preguntó Felipe.
-Sí, por favor -le dije sonriente, es mono, pero tampoco es para tanto.
-Pues aquí es donde nos cambiamos, tenemos cada uno nuestra taquilla, como eres camarera la tuya es la 006, las pares son de chicas y las impares de chicos, en tu taquilla tienes la llave, si la pierdes no pasa nada, hay una copia, pero intenta no perderla, ábrela -cojo la llave y la giro, el candado se abre y lo quito-, aquí tienes tu uniforme, tienes que ponértelo por encima de tu ropa, es un delantal y una gorra, en el delantal hay un pequeño cuaderno y bolígrafo para hacer el pedido, cuando recibas a alguien, tienes que decir "hola y bienvenido a nuestro restaurante, ¿qué quieren pedir?" supongo que sabes francés, si no, no te preocupes, sólo llama a Leila y ella atenderá a los clientes por ti y tú sólo traes los platos, como quieras, pero siempre tienes que ser amable con los clientes, ¿entendido?
-Entendido.
-Vale, pues buena suerte, me voy a la cocina.

Rápidamente abrió su taquilla, se puso su ropa y se fue. Yo hice lo mismo, el uniforme me quedaba un poco grande, pero me iba bien, el delantal era rojo y amarillo, como la bandera de España, y la gorra era entera roja. Seguí a Leila y me senté al lado suya en la barra esperando a que el bar abriera.


CAPÍTULO 16.

Supongo que era Antoine el chico que entró por la puerta saludando, Leila me hizo una señal de acompañarle y me levanté a hablar con él.

-Hola, ¿hablas español? -Le pregunté.
-Sí, más o menos -me respondió sonriente.
-Vale, ven -le guié hasta los vestuarios-, bueno, aquí tienes tu taquilla, dentro está tu uniforme, supongo que puedes coger cualquiera que tenga la llave y sea impar, la 007 ¿te vale? -él asintió, así que giré la llave y le saqué su ropa-, este es tu uniforme, te lo vas a tener que poner y después ve a la cocina, ya ahí te dirán qué hacer.
-Vale.

Le sonreí, él me devolvió la sonrisa y lo dejé solo en los vestuarios. Yo volví con Leila, pero ella no estaba ahí, si no que en la puerta, hablando con alguien... Marina.

-¡Marina! -Le dije al verla.
-Ah, hola Aisha -me respondió acercándose-, ¿me explicas cómo va esto? No entiendo nada de lo que dice la jipa esta.

Sonreí y le expliqué lo mismo que a Antoine. Hasta que por fin fueron las 7 y el bar abrió.
Poco a poco la gente fue viniendo, de la primera persona se encargó Leila, me dio el pedido y fui a la cocina.

-Una tostada de mantequilla sólo -Dice clavando el papel sobre un pincho, se ponían ahí y así, al final del día se sabía todos los pedidos.

En poco tiempo la tostada estaba hecha y se la di a la señora junto al café. Y fue llegando cada vez más gente. Hice mi primer pedido directo, y salió bastante bien.

Y así siguió el resto del día, me lo pasé de aquí para allá, caminando, entregando pedidos, hablando, saludando, preparando cafés, no me imaginaba que este bar tuviera tanta fama.

Al terminar, me quedé unos segundos de más limpiando la máquina de café, ya eran las 1, tocaba cambio de personal, el bar abriría de nuevo a las 2 y cerraría a las 10.

-Adiós -Me dijeron Felipe, Leila y Pierre casi al unísono.
-Adiós -les respondí con una sonrisa.
-Aisha, me tengo que ir, lo siento, es que he quedado con Christian -me dijo Marina.
-Vale, te entiendo -le dije sonriendo, adiós.

Ella me devolvió la sonrisa y se fue casi corriendo y pegando saltitos... Marina nunca va a cambiar.

Entré en el vestuario y me quité el uniforme, abrí la taquilla lo metí todo dentro y lo cerré con el candado, al darme la vuelta vi a Antoine, que también seguía aquí.

-¿Qué tal tu primer día? -me preguntó al verme.
-Bien, bastante bien, ¿y el tuyo?
-Bien, también, ¿te vas ya?
-Sí, no sé a qué hora come mi tía, así que no quiero llegar muy tarde.
-¿No vives aquí?
-Bueno, estoy de "vacaciones" con mi tía y mi hermana, me voy dentro de un mes.
-Vaya, es una pena...
-Sí... -le mentí.
-Pues aquí se suele comer sobre las 12.
-¿En serio? Pues me tengo que apresurar...
-Sí, yo también...
-Bueno pues... hasta mañana -le dije recogiendo mis cosas.
-Hasta mañana.

Nos devolvimos una sonrisa y salí del bar. Empecé a caminar hacia "mi casa", ya más o menos sé cómo llegar... Llegué 10 minutos después de salir del bar. Al entrar en casa, mi tía estaba en el salón viendo la tele, mientras mi hermana estaba encerrada en nuestro cuarto.

-Te estábamos esperando -me dijo Samantha al verme-, llama a tu hermana, vamos a comer.

No entendí a la perfección lo que dijo, pero gracias a los signos de comer y señalar el cuarto de Laura, entendí lo que dijo; así que fui a nuestro cuarto.

-Vamos a comer -le dije entrando y quitándome la cola de caballo que me había hecho.
-Mañana intenta hacer menos ruido cuando te levantes.
-¿Te he despertado?
-Sí.
-Lo siento, anda, vamos a comer.
-Ir sin mí, no tengo hambre.
-Vamos Laura, no seas tonta, no vas a engordar, estás muy bien de cuerpo... bueno, más o menos -le dije para picarla un poco.
-Déjame en paz -respondió fría.

Dejé caer un suspiro y fui a hablar con Samantha. Si Laura no tiene hambre, es por algo, y sé exactamente por lo que está pasando; está enamorada.

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Sé que el 16 es un poco corto, pero tengo que cortar aquí, sorry es que es un "poco tarde" y tengo que leer y eso y jajajjaja no sé tampoco tengo muchísima imaginación como de costumbre(;
Pero bueno, mañana seguramente empezaré a hacer el 17 y lo subiré en cuanto tenga listo y tengo 3 comentarios <3
Marina, cariño mío, no sé si hacerte un monumento o hacerte dos, en serio, es que de nuevo al leer tus comentarios me he quedado en plan, con una especie de ataque de risa un poco raro... no sé si me entiendes xd si no me entiendes en cierto modo me da igual, yo me entiendo JAJAJAJJA ocno. En resumen, que me han encantado tus comentarios en serio xdd
Y no dejemos sin ¿atención? (no se me ocurre nada mejor xd) a Liilii y a nuestra nueva lectora, un fuerte aplauso para las dos!! Y bienvenida, espero que te guste(:
Repito que sin vosotras; lo loca de Marina, Liilii y esta nueva lectora, entre otros, hacéis que mi novela siga en pie, de verdad que muchas gracias a tod@s l@s que se preocupan por leer mis nuevos capítulos, aunque no suba TODOS los días, en serio, gracias!
Pd, Marina, ¿en serio que te han regalado todo eso por Reyes? :O yo tengo unos padres como los tuyos que me regalen cosas así y es que les hago varios monumentos!!!! A mí nada muy interesante, lo típico: ropa, dinero, libros y cositas así un tanto raras xdd 

lunes, 6 de enero de 2014

Capítulo 14.



Me siento en un sillón al lado del sofá, mi madre vuelve a sentarme al lado de Laura, la egoísta Laura.

-Tienes que buscar por internet un curso rápido de francés, lo básico y gratis, ¿entiendes? -Empieza a hablar mi madre mientras yo asiento, tristemente-. He hablado con tu tía, te acogerá encantada, sabe un poco de español todavía, así que con ella podrás hablar español, con ella y con tu hermana.
-¿¡QUÉ!? -Preguntó Laura al oír eso, yo también quedé asombrada, pero una sonrisa se dibujó en mi cara-. Creí que iba ella sola, ¡no es justo mamá!
-He estado pensando y, me parece ilógico que se vaya sólo Aisha, los gastos contigo, Laura, son mucho mayores que con Aisha, así que es mejor que os vayáis las dos, entiéndelo cariño.
-No, no lo entiendo, y no es justo, no vale, no me moveré de aquí -Protestó Laura.
-Es totalmente justo si me voy yo sola, pero ya si tú también te tienes que ir ya no es justo ¿verdad? No eres la única que tiene una vida aquí que no quiere destruir, princesita -Le dije irónicamente y enfadada, no soporto su egoísmo.
-Pero tú no tienes ni idea de mi vida, la tuya es una mierda comparada con la mía -Tanto mi madre como yo nos quedamos un rato en shock, era la primera vez que oíamos a Laura decir una palabrota, todo esto la está cambiando, la estamos perdiendo.
-¿Y tú si sabes de mi vida? -Consigo decir al cabo de un incómodo silencio.
-Mira, estoy harta de vosotras, no puedo seguir con esto, mamá, no pienso irme a París ¿entiendes?
-Pero cariño, es por nuestro bien, ¿qué mal te hace irte dos semanas?
-Laura, a mí también me duele, y tal vez más que a ti, no tienes ni idea, pero acéptalo de una vez, ya no eres el ojito derecho de mamá, has crecido y madurado, aunque en ocasiones, como éstas, no lo parezca, asimílalo de una vez y madura.
-Irse a la mierda -Laura se levantó de golpe y se fue en dirección a su cuarto, por suerte, antes de que cerrara la puerta conseguí decir mientras me levanté poco a poco:
-¿Y qué vas a hacer ahora? ¿Quedarte encerrada en tu cuarto fumando cachimba? ¿Comprando condones? ¡Dime!

La rabia se apoderó de mí, Laura cerró su puerta de un portazo, mi madre se quedó pasmada, sin saber exactamente lo que había sucedido, yo la miré, triste, y me fui a mi cuarto.

-Cariño -dijo mi madre antes de que desapareciera de su punto de vista-, por favor, aprende francés.

Asentí en silencio y entré en mi cuarto, me dejé caer sobre mi cama intentando reunir las fuerzas suficientes como para poder asimilar todo lo que había dicho y el dolor que le podía haber causado a Laura, a mi "hermana" aunque a veces parecíamos enemigas mortales.

-Bon...jour... je m'appelle Aisha -Conseguí decir tras varios esfuerzos, ya con el ordenador encendido, estaba mirando diversos vídeos de youtube-, bienvenue au restaurant, que dessire-vous? -Me costaba muchísimo aprender aquel idioma, supuestamente, me estaba presentando a unos clientes, dándoles la bienvenida y preguntando qué querrían tomar, pero lo peor de todo iba a ser comprender lo que ellos me dijeran.

Me puse a buscar ofertas de trabajo en París, para al menos estar segura de que me concedieran un trabajo. Y, como por arte de magia, lo primero que encontré fue un bar llamado "el español", buscaban a un camarero, justo lo que quería, y por el nombre, suponía que tal vez tendría que hablar español, y no francés, quién sabe, tal vez me había salvado de aprender aquel idioma.

Cogí mi teléfono y marqué el número que aparecía en la web para la oferta de trabajo, sinceramente, no sé qué hago, ¿y si no hablan español?

Bar: allo? Ici le bar "el español", ¿qué desea? -El acento era bastante raro, pero no le hice caso.
Yo: H-hola, ¿habla usted español?
Bar: Claro señorita, ¿desea algo?
Yo: Llamaba por la oferta de trabajo, me mudo a París durante unas semana y...
Bar: ¿Unas semanas nada más? Lo siento, pero necesitamos más tiempo.
Yo: Pero, ya ve que mi nivel de español es muy bueno -Intenté inventarme cualquier tipo de excusas-, podría al menos ayudar con el bar.
Bar: Lo siento señorita, necesitamos más tiempo, al menos un mes.
Yo: Pero... por favor, necesito el trabajo.
Bar: Bueno, denos su número de teléfono y ya veremos qué hacemos, pero lo más probable es que no la llamemos.
Yo: Vale, vale, algo es algo.

Les dí mi número de teléfono y colgué, ojalá me acepten...

Pasé toda la tarde intentando aprender francés, aunque no me fue muy bien ya que era la primera vez que daba clases. De pequeña sólo me daban clase de inglés, podía elegir entre o francés o inglés, y la verdad es que todo el mundo eligió inglés, aunque el francés sea muy hablado, el inglés lo es más, y la verdad es que me apasionan los Estados Unidos y Canadá, mientras que Francia, París y eso, sí, me encantan, pero sólo para pasar un día o dos, no para quedarme a vivir.

Cuando terminé, no pude esperar más y fui al salón corriendo para encontrarme con mi madre, ella seguía sentada en el sofá, con la mirada perdida, pensando, ¿en qué? ¿lo que dije de Laura? ¿Papá?

-Maman -Le dije en francés sentándome a su lado-, je sais parler français.
-¿Qué? -De repente ella despertó de sus pensamientos, y me miró muy contenta a pesar de que no entendía lo que le estaba diciendo.
-Je m'appelle Aisha, j'ai 18 ans et je suis espagnole.
-¿Es francés?
-Pues claro.
-¿Qué has dicho? Es fabuloso, cariño, muchísimas gracias, me estás haciendo un gran favor.
-Nada, me he presentado, soy Aisha, tengo 18, soy española y poco más -Le dije con una gran sonrisa, me gusta poder hacer algo para ayudarla-. Hay un bar ahí en París que buscan empleados... es español  así que no necesitaré mucho francés, les he llamado pero, no creo que me acepten... me tendría que quedar más tiempo para... -A la vez que dije eso, me arrepentí, vi la cara de mi madre que se iluminaba, no, no, no, no era lo que quería decir-, no, mamá, no.
-Pero cariño, sería genial, ganarías un sueldo medio correcto y como has dicho, no tendrías que hablar mucho en francés.
-Pero mamá...
-Además -Dijo interrumpiéndome-, piénsalo, nadie te dará un trabajo de 2 semanas, y menos con tu nivel de francés, está muy bien, pero no es suficiente.

Me quedé callada, tenía razón, era estúpido ir a París pidiendo un trabajo de 2 semanas y si además no domino el idioma, nunca me darían empleo, en ningún lado, pero no quiero irme durante más de 2 semanas, aquí lo tengo todo, no lo puedo dejar atrás, además, mi pobre tía no podría con nosotras dos un mes o más...

-No quiero dejar atrás a todo lo que he construido aquí -Dije después de unos minutos en silencio.
-Lo sé, pero creo que es más importante el dinero que tus amigos, ¿entiendes? Si no tenemos dinero, no tenemos nada, comida, agua, ropa, casa, nada, y si no tienes amigos... yo no tengo amigas y vivo perfectamente.
-El dinero no lo es todo... nos las podemos apañar.
-Llamas a tu hermana egoísta, pero no te das cuenta de que a veces, la egoísta eres tú -Noté por su tono de voz que no era un reproche, sólo un consejo, y tenía razón.
-Ya... -Dije asintiendo lentamente-, vale, está bien... me iré a París el tiempo que haga falta...
-Te quiero -Dijo mi madre mientras me abrazaba, sólo le correspondí el abrazo en silencio-. Voy a llamar a tu tía, ya te avisaré cuándo te vas y cuándo vuelves.

Mi madre cogió el teléfono y yo me fui a mi cuarto, me tumbé sobre mi cama, me puse los auriculares, cerré los ojos, y sin darme cuenta, me quedé dormida.

-¡ARRIBA! Pedazo de vaga -Alguien me sacudía con cierta fuerza, sin abrir los ojos ya sabía que era Laura-. Vamos a cenar, si no quieres venir, no es mi problema, yo me voy, más te vale que te levantes si no quieres una vaso de agua en tu cara.
-¡Laura! -Le dije enfadada mientras me despertaba poco a poco-, ¿qué hora es?
-Las 10 de la noche, vamos, ven a cenar.

Me pareció rara su voz, parecía relajada y eso que me acababa de chillar hace unos segundos, hasta me pareció que en su cara se dibujó una media sonrisa, la añoraba, mucho, hacía tanto tiempo que no me sonreía. Le devolví la sonrisa y en silencio las dos fuimos a la cocina. Nos sentamos y empezamos a comer junto a mi madre.

-He hablado con Samantha, tu tía, irás a París pasado mañana, así que empieza a hacer las maletas mañana, te quedarás 1 mes y 5 días, tienes suerte, Samantha vive muy cerca de la Torre Eiffel, en el centro, le he preguntado por el restaurante ese español y está bastante cerca de su casa.
-Vale, ¿Laura viene?
-Sí, pero se quedará solo 3 semanas, casi un mes, Sam no es que esté tan tan bien como para cuidar de las dos durante tanto tiempo, así que volverá antes.
-Pero, en ese tiempo ¿no iré al colegio?
-Tengo que hablarlo con tus maestros, les preguntaré si es posible que tengas las clases por Skype, así te enterarás de todo a la vez de tus compañeros y harás los exámenes, pero en caso de que no quieran, irás a un colegio francés.
-¿Un colegio francés? Lo suspenderé todo.
-Es posible, pero no te puedes quedar 1 mes sin ir al colegio, otra alternativa es que un profesor venga contigo y te dé clases particulares.
-Ajá... ¿y a Laura?
-Tendrá la gripe durante esas semanas, es menos tiempo que tú, así que colará.

Sonreí un poco extrañada, pero asentí, iban a fingir que Laura tiene gripe para no tener que buscarle un profesor o cualquier cosa... bien...

AL DÍA SIGUIENTE POR LA TARDE.

-No me lo creo, tía, que horror... -Dijo Marina tristemente.
-Un mes es mucho tiempo, te echaremos mucho de menos -Añadió Jess dándome un abrazo.
-Es una pena que te vayas así... ojalá te pudiéramos acompañar -Intervino Ryan con una medio sonrisa que se le borró rápidamente.
-Tranquilos, no es tanto tiempo, y cuando vuelva, lo primero que haré será veros y daros un abrazo a cada uno, ese día tenemos que organizarlo a lo grande.
-¡Party hard! -Chilló Marina animada.
-Vamos, ¡abrazo en grupo! -Dijo Chaz y todos se abalanzaron encima mía "abrazándome", todos, excepto Justin, que se quedó de pie, sin moverse, me miraba con una mezcla de pena e indiferencia, pero no le eché cuenta y disfruté de aquel abrazo, que iba a ser el último contacto con ellos durante un buen tiempo.

Después de unos minutos, me despedí de ellos, y me fui a mi casa, entré en mi cuarto y empiezo a hacer la maleta para mañana que todavía no había hecho.

A ver, necesito: pijama, cepillo de dientes, móvil, cargador, ordenador, cargador, ropa... mucha ropa... todo mi armario, collares, anillos y pendientes, maquillaje, pinta uñas, libros, discos, reproductor de discos, auriculares, gafas de Sol por si acaso, ropa interior, tres gorritos, un par de guantes, un fular y una bufanda, un peine, una plancha para el pelo, dinero, y bueno, creo que ya está, si se me ocurre algo más lo meto y ya está.

AL DÍA SIGUIENTE.

No fui al colegio, ni yo ni Laura, y mi madre empezaba a trabajar a las 10. Las tres nos subimos en el coche con nuestras maletas, yo llevaba dos y Laura, tres, me sorprendió un poco, pero supongo que la 3º será para la cachimba y demás...

En poco tiempo llegamos al aeropuerto, mi madre sacó los billetes, me dio el mío y el de Laura, al ser la mayor. Nuestro vuelo llega en 10 minutos, así que nos apuramos en hacer el control de maletas, las cosas metálicas y todas esas cosas.

Subimos arriba con los demás pasajeros de nuestro vuelo y nos sentamos, Laura y yo.

-¿Te da miedo coger el avión sola? -Le pregunto, sé que no le da miedo, es para romper el hielo.
-No estoy sola y no, no me da nada de miedo, tonta.
-Oye, estás de muy mal humor últimamente, ¿qué te pasa?
-Nada que te interese, métete en tus asuntos.
-Laura, vamos a convivir juntas sin mamá, tenemos que estar más unidas.
-No vamos a convivir sólo nosotras dos... -Ella levanta la mirada y mira a una chica unas filas más delante nuestra, está sentada mirando a los lados, como esperando a alguien, un poco rubia, como Marina... ¿Marina?
-¿Ella es...?
-Sí, es tu amiguita, la Marina era, ¿no?
-¿Pero qué hace aquí?

Me levanto sorprendida y me acerco a ella, no, no puede ser ella, no puede ser.

-¡Marina! -Le digo al verla de perfil, es ella, está claro.
-¡Aisha! Te estaba buscando -Se levanta para darme un abrazo-. ¡Sorpresa!
-¿Pero qué haces aquí? ¿Vienes a París? ¿Qué te has fumado?
-Le he dicho a mis padres que te ibas a París para recaudar dinero y eso, y me han dicho que te acompañe, tranquila, mis padres han alquilado un pequeño piso y me han dado dinero para la comida y demás. Y no me he fumado nada, tonta, ¿no te alegras?
-¡Claro que me alegro! Pero estás loca, no tienes remedio. ¿Te vienes con nosotras?
-Vale.

Nos sentamos al lado de Laura, donde estábamos antes.

-Hola pequeñaja, ¿te alegras de verme? -Le dice Marina a Laura.
-La verdad es que no. Y no soy "pequeñaja".
-Comparada con nostras, un poquito sí, la verdad, pero no te lo tomes a mal.
-¿Por qué no me dejas en paz?
-Ah, ya sé qué te pasa, estás celosa de que Aisha vaya con una amiga y tú sola, no pasa nada, me juntaré contigo también.
-Que me dejes.
-¡Laura! -Intervengo-, eres súper borde, y después dices que tienes amigos, pues no lo parece con lo anti-sociable que eres, vamos, das pena.
-Y tú no te metas, Aisha, nadie te ha pedido tu opinión.
-A ver, nos relajamos ¿vale? -Intenta tranquilizarnos Marina-, aquí no ha pasado nada, te dejamos amargada si eso es lo que quieres Laura.

Nos quedamos en silencio hasta que nuestro vuelo llegó. Todos nos levantamos y empezamos a caminar hacia el avión. En unos minutos ya estábamos sentadas en nuestros asientos, Marina y yo en uno, y Laura justo delante nuestra con un desconocido.

-¿Tu madre te ha dejado venir a París sola? ¿Está tan loca como tú? -Le pregunto riendo.
-Pues claro, bueno, piensa que tú vendrás conmigo al apartamento, pero es tan pequeño, y como estás con tu tía.
-Ya, pero seguro que ella me quiere fuera lo antes posible, cuando se vaya Laura, podría irme contigo, si quieres, claro.
-Aisha, eso ni se pregunta, claro que quiero, so tonta.
-¿Vas a trabajar?
-Voy a ver si me pueden dar el mismo trabajo que tú, si no me buscaré otra cosa.
-¿Sabes hablar francés?
-¡Claro! Mi madre es francesa, así que seguro que sé más que tú, no tengo buen acento, ni sé todas las palabras, pero, más o menos sí.
-Genial, entonces te darán trabajo seguro.
-Eso espero...

Nos quedamos hablando en el avión, después pudimos encender los móviles y escuchamos música, yo me dormí un poco, bueno, cerré los ojos, no llegué a dormirme, mientras que Marina, jugaba a un juego en su móvil y Laura estaba en silencio, ¿en qué estará pensando?

-Señores pasajeros, les aviso de que dentro de media hora, el vuelo con destinación a París, Francia, habrá aterrizado ya en su destino, disfruten de su estancia, si quieren beber o comer algo, le recordamos que tienen el servicio a su disposición, los precios se encuentran en la carta que tenéis en frente vuestra, gracias.

La azafata repitió eso en inglés, francés y creo que alemán, un poco raro, pero bueno.

La media hora se me pasó volando, escuché música, "dormí", hablé con Marina, observé un poco lo que hacía Laura en su móvil, observé la gente del avión, escuché más música, dormí aun más, me aburrí, hablé con Marina de nuevo y llegamos a nuestro destino.

En un abrir y cerrar de ojos, las puertas del avión se habían abierto, estábamos parados, en París. Marina, Laura  y yo nos levantamos y cogimos las maletas, nos fuimos a las escaleras y lentamente conseguimos bajarlas. El aire de París es... diferente, no es tan puro, es más contaminado, pero es genial. El cielo está nublado,  no llueve, hace un poco de frío, es genial.

-¡Estamos en París! -Dijo Marina emocionada cuando ya las tres pisamos la tierra parisina.

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JAJAJJAJA Marina, me han encantado tus comentarios jajajajajajajajaja
Muchas gracias Liilii por haber comentadooo <33
Y Marina, muchas gracias tonta <33
En serio Marina que me he matado de risa con tus comentarios, es que lo vales (; al final he seguido tu idea de que tú también te vayas a París con las dos hermanas jajaja
Espero que os haya gustado y no olvidéis comentar <333
¿Qué tal los Reyes? ¿Os han traído muchas cositas?
Lo habría subido ayer el capítulo, pero estaba viendo las cabalgatas jajaja hoy también voy a verlas xd
Os quiero<33

miércoles, 1 de enero de 2014

*ESPECIAL AÑO NUEVO*

ATENCIÓN: ESTE CAPÍTULO NO TIENE APENAS NADA QUE VER CON LA HISTORIA, SON LOS MISMOS PERSONAJES EN EL MISMO CONTEXTO PERO NO INFLUYE EN ABSOLUTO A LA HISTORIA PRINCIPAL, ES SÓLO UN PEQUEÑO CAPÍTULO EXTRA.
ATENCIÓN: HAY ALGO ESPECIAL EN ESTE CAPÍTULO, A DIFERENCIA DEL ANTERIOR DE ESPECIAL NAVIDAD, AQUÍ, PUEDES ELEGIR LO QUE VAS A DECIR, ES DECIR, CUANDO TE HABLEN, TÚ PODRÁS ELEGIR ENTRE 3 O 2 RESPUESTAS, LE DAS AL LINK Y TU HISTORIA CONTINUA A PARTIR DE ESE LINK. NO VALE VOLVER ATRÁS, AL FINAL DE CADA HISTORIA HABRÁ VARIOS FINALES DIFERENTES CADA UNO VA A ACABAR DE UNA MANERA U OTRA, ESPERO QUE OS GUSTE Y SI NO LO HABÉIS ENTENDIDO, DEJARME VUESTRA DUDA EN LOS COMENTARIOS Y OS RESPONDERÉ INTENTANDO AYUDAR. 


-¿Qué vamos a hacer hoy? -Le pregunté a mi madre.
-Cenaremos juntas, a medianoche nos felicitaremos y ya os podréis ir dónde queráis.
-¿No comeremos las uvas? -Preguntó Laura totalmente indiferente.
-No, este año no.

Laura y yo asentimos, es normal, vamos cada vez peor en cuestión de dinero, además, las uvas son sólo una pequeña tradición que muy poca gente cumple, no es el fin del mundo.

Subí a mi cuarto y me saqué mi móvil, está claro que no pienso quedarme aquí en casa el último día del año, por supuesto que no, además, teniendo los amigos que tengo, vendrían a buscarme a casa como la última vez...

Yo: ¡Hola Marina! -Le dije cuando me cogió el teléfono.
Marina: Hombre, ¡hola!
Yo: ¿Hoy hacemos algo con los demás?
Marina: Está claro que sí, Ryan va a organizar una fiesta en su casa, no vamos a ser los únicos, va a venir casi todo el barrio, o al menos eso creo, ¿te apuntas?
Yo: Pues claro. ¿A qué hora?
Marina: A las 12:30 empieza, pero vente cuando quieras, ¿sabes dónde está su casa?
Yo: Pues... no.
Marina: Bueno, enviaré a Jessica que pase a buscarte, nos vemos.

Las dos colgamos casi a la vez y me tumbé sobre mi cama esperando a que sean las 12:30.

El tiempo pasó volando, y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en el salón mirando por la televisión el ayuntamiento, eran las 11:59, las 12 campanadas estaban a punto de sonar.

DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING, DING.

Por fin sonaron, las 3 nos abrazamos susurrando "feliz 2014". Miré por la ventana, estaban lanzando fuegos artificiales y se oían muchos petardos, me recordó cuando era Navidad, en el embarcadero con los chicos tirando petardos...

-Yo voy a salir mamá, adiós -Dijo Laura abriendo la puerta.
-Te quiero de vuelta a las 2 y media como mucho.
-Vale mamá, adiós.

Cerró la puerta y se fue corriendo, yo y mi madre nos sentamos en el sofá, me pregunto qué hará ella, en cierto modo me da pena que pase el día aquí, sentada, sin nadie y sin hacer nada...

En poco tiempo llamaron a mi puerta. La abrí rápidamente y Jessica estaba afuera.

-¿Vamos? -Asentí, me despedí de mi madre y salí con ella.
-Sabes dónde es ¿verdad?
-Pues claro que sí, fui el otro día a esa casa, ¿no te acuerdas? -Las dos soltamos una risa recordando la llamada telefónica.
-¿Hace fiestas así todos los años?
-Sí, o eso creo, cuando lo conocía ya hacía fiestas así.

Su casa no estaba muy lejos, llamamos, eran las 12:32. Ryan nos abrió la puerta con un vaso  en la mano.

-¡Feliz 2014 y bienvenidas!
-Feliz 2014 -Le respondimos y entramos.

Su casa estaba plagada de gente, la fiesta había empezado sólo hace 2 minutos y ya parecían todos borrachos. Jessica se quedó con Ryan y los dos se fueron a divertirse o a beber por ahí. Yo me quedé mirando a la gente a ver si reconocía alguien, vi a lo lejos a Marina con Chaz y Chris, por otra parte a Justin con una desconocida, estaban muy juntos, lo que me hizo enfadar, no sé muy bien por qué, pero en cierto modo estaba... celosa. Seguí mirando y por otra parte María estaba sola, en la misma situación que yo, supongo.

¿Qué quieres hacer?:

-Ir con Marina, Chaz y Chris -> "da click aquí para acceder al siguiente tramo de la historia"
-Ir con Justin y la misteriosa chica -> "da click aquí para acceder al siguiente tramo de la historia"
-Ir con María -> sigue leyendo.

Decido acercarme a María, de todas formas yo y Justin no tenemos nada entre nosotros, que haga lo que quiera con las chicas.

-¡Hola! Feliz 2014 -Digo acercándome a ella.
-Hola, igualmente -Me dijo sonriente.
-¿Qué quieres hacer?
-No lo sé... -Notaba a María nerviosa, no paraba de mirar de reojo a un chico muy mono, inmediatamente supe lo que quería.
-Te gusta ese chico ¿verdad? -Ella se puso roja como un tomate-. Ven, vamos a hablar con él.

Negó de la cabeza, pero le cogí de la mano y la llevé conmigo hasta ese misterioso chico, bastante mono, María tiene un buen gusto.

-Hola -Le dije sonriente-, soy Aisha, y esta es María.
-Encantado preciosas -Respondió el tío mirando mucho a María-, me llamo Iván.

¿Qué quieres hacer?

-Dejar a Iván y María solos -> sigue leyendo.
-Quedarte con ellos, a ti también te apetece estar más tiempo con Iván... -> "da click aquí para acceder al siguiente tramo de la historia"

-Voy a pedir una copa al minibar -Dije para dejarlos con intimidad.
-Te echaré de menos -Respondió Iván sonriendo, pero en cuanto me fui, pude ver como Iván cogía de la cintura a María, hacen una buena pareja...

Me acerqué al camarero que había, la fiesta de Ryan estaba muy bien organizada, había de todo, pista de baile, bar, asientos, mesas, música a todo volumen...

-¿Qué te sirvo? -Preguntó el camarero, miré las bebidas, no sé para qué pregunta si sólo hay cervezas...
-Lo único que hay -Respondí.

Cogió un vaso y lo llenó de cerveza, en poco tiempo lo tenía delante mía, pero no me lo quería dar.

-Invita la casa, si me das un beso -Dijo sonriente.
-¿Qué? -Respondí, no me lo pensé y le di un pequeño pico, de todas formas, ¿qué más da?

Me bebí la cerveza casi de un trago, tenía sed... Rápidamente la terminé y dejé el vaso vacío sobre la barra, una voz me sobresaltó por detrás.

-Deme una cerveza, y llene el vaso de esta señorita -Justin...
-¿Qué haces aquí? ¿Ya has terminado de jugar con la muchachita esa? -Le pregunté al girarme.
-Sólo quiero jugar contigo.

Justin me cogió de la barbilla y acercó mi cara a la suya, pero el camarero nos dio los vasos y Justin los cogió, me dio el mío.

-Por un 2014 juntos -Dijo alzando su vaso de plástico.
-Por un 2014 juntos como amigos -Dije para picarle, me miró con una mirada desafiante que se volvió en una risa.

Las dos nos la bebimos rápidamente, la cabeza empezó a darme vueltas, me tuve que agarrar al hombro de Justin para no caerme.

-¿Quieres tomar un poco el aire? -Preguntó Justin al ver mi mala cara.
-Sí... -Asentí lentamente.

Los dos nos fuimos fuera de la casa de Ryan, había varias personas fuera que, supongo que como yo, habían bebido y no se encontraban muy bien.

-¿Te encuentras mejor? -Me preguntó Justin.
-Un poco...

Le sonreí un poco falsamente, me alegro que esté conmigo, porque realmente no me siento muy bien y prefiero estar con él que con cualquier otra persona, o sola.

Nos sentamos en el suelo, al lado, sobre el pequeño espacio de césped que comunicaba la calle y la casa de Ryan. Justin se tumbó y yo lo imité.

-¿En qué piensas? -Dijo mirándome.
-Las estrellas apenas se ven desde aquí. Antes vivía en un pequeño pueblo, bueno, no muy pequeño pero no había tanta contaminación, se veían genial las estrellas. Muchas noches, salía con mi padre a mirarlas, eran preciosas. Una pena que aquí no se vea nada.
-¿Crees que habrá vida en alguna?
-¡Justin! ¿Qué pregunta es esa? -Empecé a reírme-. Es la pregunta más tonta que me has hecho desde que nos conocimos.
-Quién sabe, tal vez alguien nos esté mirando ahora mismo.
-No seas ridículo, Bieber.

Nos quedamos en silencio tumbados sobre el césped, mirando las estrellas. La nostalgia de mi padre volvía a mí, pero en el fondo me sentía bien al volver a mirar las pocas estrellas que se podían ver con Justin, él era lo más parecido a la presencia de mi padre...

Justin me cogió de mi mano, y las entrelazamos en la hierba, sentí su mirada así que giré la cabeza, estábamos cerca, pero aún lejos. De repente, él acortó la distancia que separaba nuestros labios y los dos cerramos los ojos, disfrutando de aquel beso bajo las estrellas.

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Espero que hayáis entendido cómo he hecho el capítulo! (:
Ya sabes que ante cualquier duda, sólo pregunta en los comentarios, y, por favor, si vas a comentar, hazlo en esta entrada, sólo en esta, no en los enlaces que aparecen (:
Espero tu comentario diciendo el trayecto de tu historia y cómo ha acabado y si te ha gustado o no este modo diferente de hacer los capítulos especiales, por favor, también dime si quieres que sigan así o que lo haga con el de Navidad, gracias! No vale mentir eh jajajaja
Gracias por haber comentado en el capítulo 13, Anónimo, Mirii y Liilii que os quiero mucho <33
FELIZ 2014 ! <3